Análisis El corazón del deporte Voley

El interior del arbitraje, lo que no vemos. 1º parte

El interior del arbitraje

Hace unos meses publicaba a través de Sexto Anillo un artículo sobre el arbitraje. Se llamaba “El Árbitro en Voleibol, aquí jugamos todos” (sextoanillo.com/index.php/2017/03/02/el-arbitro-en-voleibol), y hacía un repaso corto sobre los valores no reconocidos de un colegiado.

Muchos aspectos son los que se pusieron encima de la mesa, como por ejemplo la necesidad de acercar el reglamento a los jugadores que entrenamos, sobre todo en categorías de iniciación. Van a jugar con su presencia, al igual que van a tener al lado a sus compañeros.

En esta ocasión, quiero transmitir en este artículo diferentes detalles que pasan desapercibidos para la inmensa mayoría, pero que sin embargo engrandecen la siempre complicada labor arbitral. Aparte de dar a conocer lo que un árbitro debe realizar durante la competición, ya sea un Partido Local, unas Olimpiadas o un Campeonato Internacional de Voley Playa.

Son infinidades de acciones las que cada árbitro debe ejecutar en cada designación. Por ello, lo que deseo reflejar en este artículo, es algo parecido a aquel apartado del programa mítico de C+ “lo que el ojo no ve”. Con el deseo que todo aquel que se acerque a nuestro deporte y a otros, sepa valorar la labor arbitral objetivamente y no de forma subjetiva.

Hay quien piensa que el arbitraje es una lacra, solo vienen a ganar dinero a costa de los clubes. “Qué se dediquen a otra cosa”, comentan con otros entrenadores.

Y en parte tienen razón. Hay que ser un poco atrevido para subirse a una silla arbitral (en el caso que la haya), y ponerse a aplicar un reglamento que es de lo más subjetivo, y en algunos apartados y circunstancias, imposible de llevar a cabo.

“Pero bueno, al menos cobran por ello y si les insultan, es parte de su trabajo”. Cuántas veces habremos escuchado esto, sobre todo en otros deportes, ¿pero de verdad somos conscientes cuando decimos esta frase? A quien piense esto, me gustaría verlo reaccionar en el lugar donde desarrolle su profesión o sus hobbies, ante situaciones parecidas. Y no hijo, no hay ningún trabajo donde el insulto, amenazas ni nada por el estilo, es parte del mismo. Nadie es un “cara-anchoa”.

Y encima, solo hay que darse una vuelta por la página de la RFEVB para saber lo que cobra un árbitro de Superliga. 125€ por todo un fin de semana de partido a cientos de kilómetros de tu casa. Donde te alojas en un hotel, si tienes la “suerte” que el partido sea a más de 300 Km de tu domicilio. Y lo que te dan para comida, según en qué lugares de nuestra geografía, será suficiente o no, para un menú. Bueno, para un bocadillo les llega, tampoco hay que alarmarse.

Además, el margen de error que se le permite a un árbitro es casi nulo. Y no se tienen en cuenta muchos factores que pueden influir en su toma de decisiones. Y en apartados como el de entrenador, sí se aprecian. Por ejemplo:

A principio de temporada, si un entrenador falla en sus planteamientos, muchas veces se dice que están engrasando al equipo y que necesita que los jugadores conozcan su forma de juego. A un árbitro desde el minuto 1 se le exige no fallar porque condiciona la liga.

En categorías de iniciación, hay veces que no se tiene en cuenta que los árbitros con menos experiencia están aprendiendo también al igual que los jugadores.

Ensayo – Error Fórmula que usan los entrenadores para conocer mejor las aptitudes y cualidades del equipo, y que suele usar el Licenciado en Educación Física Martin Schweighart (@marschver). Pero yo os la traslado al trabajo de un árbitro, ¿cuándo puede este llevar a cabo esa fórmula? A un colegiado se le exige lo máximo desde que entra por la puerta del pabellón, no hay posibilidad de probar cosas para mejorar y minimizar el margen de error, si se equivoca… No hay solución.

¿Entonces qué hacemos? Hemos comprobado que el reglamento en muchos puntos es subjetivo, no está todo escrito. Que dinero precisamente, en nuestro deporte, no gana un árbitro y que hay muchos que usan el insulto contra un colegiado como modo de vida. ¿Merece la pena todo este sacrificio?

Pues sí, merece la pena, y mucho. La sensación que tienes al sentirte útil al desarrollo de nuestro deporte, a lograr con tu labor que el partido se desarrolle dentro de las normas acordadas con aciertos y errores, a que el partido tenga un ritmo, … Todo eso y mucho más, hace que merezca la pena aun cuando ciertas personas se empeñen en empañar tu cometido.

He tenido la suerte de vivir nuestro deporte desde muchos puntos de vista. He sido jugador, árbitro nacional, directivo, entrenador, … Todos y cada uno de estos menesteres te aportan algo distinto, pero con un mismo fin… VOLEIBOL. Pero el apartado más desconocido sin duda es el del arbitraje. Y en este artículo espero hacer un pequeño resumen, que de conocer aspectos que pasan inadvertidos en la mayoría de los casos.

Para ello he contactado con 4 árbitros de diferentes provincias, que arbitran distintas categorías e incluso disciplinas diferentes como son Voleibol y Vóley Playa. Son los siguientes:

Ana Sevilla.- Sevillana. Territorial B de Voleibol por el Colegio Andaluz de Árbitros. Segunda temporada.

Rafael Conde.- Sevillano. Territorial B de Voleibol por el Colegio Andaluz de Árbitros. Segunda temporada.

Susana Rodríguez.- Albaceteña. Árbitro Internacional de Voleibol, elegida Árbitro FIVB (Máxima distinción otorgada por la Federación Internacional). Olímpica Londres 2012 – Río 2016.

Miguel Chito.- Malagueño. Árbitro Nacional de Voleibol e Internacional de Voley Playa.

Sin más preámbulos, adentrémonos. ¡Buen partido!

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