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El grupo, el equipo y el crecimiento del deportista

 

Que equipo, grupo y deportista se relacionan dialécticamente en la Psicología de los deportes colectivos no es novedad. Anteriormente[1], se brindaron herramientas para optimizar la toma de decisiones en la determinación de un equipo y sus implicaciones en lo grupal. Ahora el foco se pone sobre el modo en qué un grupo y/o equipo puede potenciar al deportista. La relación parte (deportista) y todo (equipo), es complejamente dialéctica, ya que uno influye sobre el otro de manera continua y diversa. Para la potenciación de cada parte es esencial el liderazgo claro y positivamente influyente del cuerpo técnico. Este papel es preponderante tanto a la hora de conformar un grupo como realizar su diagnóstico y tomar decisiones en la configuración del equipo.

La Psicología deportiva y sus implicaciones

Desde la Psicología aplicada al deporte se pueden aportar claridades para que el buen ejercicio del rol de entrenador potencie al equipo y a cada deportista. En primer lugar, es esencial que se fije un objetivo grupal claro, motivador y alcanzable por ser acorde al diagnóstico deportivo inicial. El cual será, por un lado, el vertebrador de las decisiones de equipo, y por el otro, la meta compartida por cada integrante. Por tanto, conviene que se trace de manera grupal y dialogada, para que pueda motivar e inspirar el crecimiento personal y deportivo.

Una vez fijado el rumbo del equipo es importante que el cuerpo técnico trabaje grupalmente para potenciar el rendimiento del equipo y de cada integrante. Y desde lo psicológico se puede señalar que sería oportuno trabajar en los siguientes aspectos:

  • Comunicación:

    la misma es clave, tanto para la formulación grupal de los objetivos como para potenciar al equipo y sus integrantes. Es un desafío poder comunicar claramente con gestos y palabras lo que se espera, desea, aspira, tanto en cada parte y como en el todo. Para esto, se tienen que trabajar habilidades como la empatía, la asertividad y la apertura al diálogo, pero también se han manifestar valores como la sinceridad y la coherencia. La comunicación es la base de la motivación, de la seguridad individual y grupal y de la capacidad de reconocer errores y reajustarse a la meta. A su vez permite clarificar roles y funciones que permitan el mejor desarrollo grupal e individual.

  • Identidad:

    saber quién es uno implica siempre una relación con otros. Saber quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos; conocer lo que se tiene, lo que se desea tener y de lo que se carece; resulta fundamental para potenciar a un equipo y a un grupo. Considera que es tarea exclusiva del entrenador marcar fortalezas y debilidades grupales e individuales es un error. Ya que si el deportista se abstiene de implicarse en el crecimiento grupal atenta directamente contra el propio. La identificación con un grupo, la implicación en los roles y decisiones, es una fuente de crecimiento humano y profesional para el deportista y el staff. Complementar miradas, manifestarlas y debatirlas permiten descubrir la identidad construida y proyectarla en pos de un objetivo. Se trata de estar, de dialogar, de descubrir y descubrirse en relación con otros lo que uno es y lo que puede ser. Tanto como individualidad como en lo grupal.

  • Pertenencia:

    desde la Psicología deportiva, la pertenencia no se relaciona con el tiempo de permanencia sino con el modo de implicación del sujeto con el grupo o equipo. Para esto es necesario pensar estrategias para la participación en el grupo, abrir instancias de diálogo, dar tiempos de recreación y espacios de conocimiento entre los integrantes. Trabajar la pertenencia implicando a cada deportista en el equipo y el grupo, generará un beneficio motivacional a la hora de ir tras el objetivo. El cual ya no es del equipo o de la institución, sino que pasa a ser del propio deportista porque es el de SU equipo. Y es posible que el apropiarse de los objetivos grupales implique una potenciación de sus capacidades y una modificación positiva de las metas propias.

  • Cohesión:

    tener una buena comunicación grupal que permita identificar roles, espacios que lleven a construir una identidad y generar pertenencia, ha de llevar a la cohesión grupal. La misma implica una identificación del yo con el nosotros, donde cada uno es responsable ante el otro por lo que tiene y da; pero a su vez es responsable de que el otro pueda explotar sus potencialidades en beneficio del equipo. Se trata de que cuerpo técnico y deportistas conformen una totalidad subjetiva y subjetivante que potencie el rendimiento de cada uno y permita el crecimiento del conjunto. Totalidad que no pierde ni esconde la individualidad, pero que es fuerte y flexible. Fuerte como para soportar escollos propios de los procesos deportivos, para sostenerse en momentos de vacilaciones o de asimilar resilientemente situaciones traumáticas específicas. Y flexible para ir incorporando nuevos integrantes con apertura, resignificando objetivos y aspirando cada vez al mayor crecimiento posible.

Potenciar al equipo desde la conjunción de las individualidades y que el equipo potencie al deportista es el desafío principal de todo entrenador. Para lograrlo, además de los aspectos físicos, técnicos y tácticos; han de incorporarse elementos de la Psicología Deportiva.

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[1] https://sextoanillo.com/index.php/2019/08/23/decidir-un-equipo-repercusiones-en-lo-grupal-y-lo-individual/

2 Responses

    1. De nada coach. Si quiere hay artículos anteriores al respecto. Mi Twitter es @gustavoemena. Sígueme e intercambiamos data por ahí.

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