ATP Tenis

El bucle de Rafa

Abría el MARCA después de la típica siesta de sábado y volvía a ver el titular de cada año: “Rafa se retira de París-Bercy”. Obviamente no era portada, sino que la noticia tenía un carácter secundario (como siempre que pierde Nadal, nada nuevo bajo el sol). Pero tenía la sensación de estar en un espiral. ¿No había oído esto ya en otros años?

Me frotaba los ojos para quitarme las últimas legañas y me daba la sensación que volvía a revivir el cuento de tantas y tantas veces. Rafa retirándose en Bercy… ¡Qué novedad! Como en 2008 contra Davydenko, como en 2016 y 2017 contra Goffin y como todas aquellas bajas de última hora para preparar mejor la Copa de Maestros. Y en los comentarios del post, decenas de aficionados diciendo que nuestro héroe hacía bien de retirarse porque así llegaría menos desgastado a la Masters Cup… Ejem, ejem. Curiosamente eran los mismos que criticaban a Federer por haberse bajado en los cuartos de Roma para llegar más fresco a Roland Garros… ¡Ilusos! ¡Cegados!

Rafa no sabe jugar los finales de temporada. Hemos tenido que llegar a 2019 para constatarlo definitivamente. Y eso le hace un jugador incompleto: el mismo todoterreno que arrasa temporada tras temporada en la gira de tierra batida, se deshincha después del Open USA y nunca remata la faena. Su nulo palmarés en las Nitto ATP Finals es un retrato de la solitud de Nadal en los últimos coletazos de las temporadas. Triste, pero cierto: París y la Copa de Maestros son los cuentos de terror de Halloween para el flamante número 1 del tenis mundial.

Seguramente el número 1 más agridulce de los últimos tiempos. Es la octava vez que el español alcanza la cota mundial ATP, pero ninguna de las otras ha sido tan desapacible. Hoy precisamente, Rafa no tiene mucho que celebrar: nunca un ascenso al TOP mundial había causado tantos estragos a un jugador. Quizás porque ya estaba anunciado matemáticamente desde hace casi un mes, quizás porque ya se está empezando a convertir en algo habitual esto de ver al manacorí liderando la lista ATP, pero hoy Rafa no disfrutará del número 1 como lo hacía antaño.

Y no lo disfrutará porque no dormirá bien (como Pedro Sánchez en caso de que Iglesias estuviese en su gobierno). Su Halloween particular llegará esta noche, cuando recuerde una vez más que para ser el mejor tenista de todos los tiempos estaría bien empezar a pensar en completar el Golden Masters (le faltan Shanghai, Miami y París) y levantar de una vez por todas la ansiada Copa de Maestros. Hasta que no lo haga, los diez mil setecientos metros que separan las pistas del Accor Hotels Arena y las de Roland Garros le atormentarán durante los siglos de los siglos. Una distancia simbólica, pero que separa al mejor Rafa del peor Nadal.

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Imagen principal: elconfidencial

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