Análisis Opinión Psicología Deportiva

Decidir un equipo: Repercusiones en lo grupal y lo individual

El gran entrenador de voley argentino, Julio Velasco en diálogo con Sergio Hernandez, Director Técnico de la Selección Argentina de Básquet, en el programa Entrenadores[1], afirma que la función de un entrenador consiste en conformar, decidir y preparar a un equipo y no tanto a un grupo. Poniendo de manifiesto que lo prioritario es siempre potenciar el rendimiento del equipo en pos del objetivo planteado, tanto para un partido, como para un torneo o proceso. Aunque el aspecto psicológico, anímico, relacional y motivacional, es decir, lo grupal y sus relaciones, tiene una gran influencia en el equipo.

Se ha de exponer la compleja relación dialéctica que existe entre grupo y equipo con las implicaciones y repercusiones en lo anímico, relacional y motivacional, que tienen las decisiones técnico – tácticas.

Sin discutir estas últimas cuestiones, se pueden señalar algunas posibles consecuencias individuales y grupales que caen dentro del campo de la psicología.

En primer lugar, cabe aclarar que los aspectos psicológicos son importantes a la hora de la elección de un equipo. Se debe tener en cuenta a liderazgos positivos y ascendencia grupal como para sobrellevar situaciones complejas que puedan presentarse. Conviene ponderar si dentro de los integrantes del equipo inicial hay jugadores líderes o sub líderes de grupos capaces de tener voz de mando. Que comprendan cuando conviene alentar a sus compañeros para no caerse en momentos adversos. Si son individualmente resilientes y capaces de asumir roles anímicos y deportivos adecuados a la situación vivenciada.

Se trata de tener una visión del deportista integral, pues lo deportivo se retroalimenta con aspectos psicológicos individuales, relacionales y grupales, pudiendo generar una mejora en el rendimiento del equipo en la situación de competencia. Se trata de que lo psicológico sea un potenciador del rendimiento del equipo.

En segundo lugar, es fundamental analizar el cómo y el qué de la comunicación de las decisiones de equipo y su impacto en el grupo y en las individualidades. Una comunicación directa, franca y sincera de lo decidido tiene un impacto positivo en el grupo, resulta motivacional para el equipo y tiene efectos directos en el deportista. En cambio, si la comunicación está interferida por intermediarios, o se expresa con poca claridad, se recurre a excusas o criterios ficticios, se apela a mentiras o doble discursos; la tensión individual, grupal y del equipo. podría conspirar en detrimento del rendimiento deportivo. Del mismo modo que la credibilidad del staff técnico y su liderazgo ante el grupo, el equipo y sus integrantes.

Se trata de que el deportista individualmente y el grupo como sujeto, tengan la información directa y necesaria sobre el equipo elegido y quiénes completan la convocatoria. Ya que la misma podría, aun en el disgusto individual de quién ha quedado afuera y lo siente como injusto, ser capitalizada. Por un lado, como una invitación a ejercer un nuevo rol, y por otro, como una motivación para recuperar su lugar en el equipo. Para lograrlo, es esencial que el staff técnico tenga un lugar de liderazgo y que el grupo esté cohesionado y sea flexible, como se lo ha descripto en los artículos anteriores.

A fin de que pueda reorganizarse y apoyar anímicamente tanto a los que van a jugar como a los que por el momento no.

Grupo, equipo e individuo son sujetos que se vinculan dialécticamente de modo permanente y que cada decisión referente a uno impacta sobre el otro. De tal modo, decisiones «exclusivamente» deportivas tienen siempre un impacto psicológico. El mismo debe ser ponderado, diagnosticado, elaborado y transformado en un elemento motivacional para potenciar las tres realidades subjetivas mencionadas.

La psicología aplicada al deporte puede aportar en el diagnóstico grupal, brindando información para optimizar la toma de decisiones y su comunicación. Decidir con la mayor información posible no solo reduce el margen de error, sino también favorecerá el rendimiento deportivo. Una clara y eficaz comunicación de las mismas será una oportunidad para que el grupo se reorganice en pos de su crecimiento. El equipo se fortalezca en roles y relaciones y cada deportista pueda reubicarse en el lugar donde éste y el grupo lo requiere en ese momento. Por lo tanto, siempre el entrenador tiene el deber de priorizar el equipo frente el grupo, pero siempre teniendo en cuenta los aspectos anímicos y sus repercusiones tanto en lo general como en lo individual.

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[1] Disponible en https://www.cont.ar/watch/2387568b-6f1d-4ef3-966e-c01941240909

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