Análisis

Real Oviedo – C.D. Numancia, el análisis

Nueva victoria de los asturianos en el Tartiere en un encuentro donde fueron superiores a su rival. Pese a ello, los de Soria dispusieron de varias opciones claras, sobre todo en la recta final del partido.

Parece que jugar en el Carlos Tartiere es sinónimo de semana feliz para el Real Oviedo. Ayer, en un partido de gran trascendencia, por el rival y por lo que el equipo se jugaba, el cuadro de Juan Antonio Anquela volvió a mostrar su mejor cara. Un Oviedo eficaz, intenso, que aprieta muy arriba y recupera rápido y, sobre todo, que vence y convence. El equipo que todos los aficionados quieren ver cada semana y que parece encontrar su mejor versión en su feudo, ante su gente. Ahora, los azules quieren mostrar esta versión fuera, en Lorca, la próxima semana.

  • Alfonso Herrero. Juan Antonio Anquela sorprendía a propios y extraños al rotar por primera vez en lo que va de temporada debajo de los palos. Juan Carlos, muy cuestionado por sus últimas actuaciones dejaba su sitio a un Alfonso que defendía por primera vez la meta azul. No estuvo acertado en el gol, pero dejó dos paradas para el recuerdo en la segunda mitad. La primera, con empate. Sacó un pie providencial abajo para evitar el 1-2. La segunda, una mano arriba tras un cabezazo. Pese al tanto numantino, el meta dejó muy buenas sensaciones. La portería parece estar muy bien resguardada de cara al futuro.
  • El sistema y sus frutos. Los tres centrales y los carrileros parecen haber tomado la delantera en la mente de Juan Antonio Anquela. El Oviedo se siente mejor con ese sistema. Defensivamente, el equipo se muestra más estable. A la hora de atacar, la profundidad de Diegui y Mossa y la libertad de Saúl y Aarón, que se lesionó en el encuentro de ayer, dan al Oviedo multitud de opciones para llegar a la meta rival.
  • Linares. Ha asumido a la perfección el rol que se le pedía tras la lesión de Toché. El aragonés es compromiso, entrega, lucha, sacrificio y, sobre todo, gol. Lleva tres desde la lesión del murciano. El último, el que cerraba el encuentro en la tarde-noche de ayer, llevó tres dedicatorias muy especiales. La primera, para Armando Barbón, en el decimocuarto aniversario de su muerte. La segunda, para ‘Symmachiarii’, que celebraba su cumpleaños. Y la tercera, para el propio Toché. Porque Linares, más allá de capitán, demuestra cada día lo buen compañero que es.

Armando Barbón y el Tartiere

  • El efecto Tartiere. Parece que el feudo oviedista tiene algo que hace que el Real Oviedo se sienta más cómodo y juegue mejor cuando lo hace bajo su techo. Bien sea el calor del hogar, el apoyo de miles de oviedistas o el empuje que estos dan al equipo, el conjunto de Juan Antonio Anquela es otro cada vez que salta al verde del Carlos Tartiere. Ahora, los azules quieren que estas sensaciones se trasladen también a los encuentros fuera de casa. Lorca será la primera parada.
  • Recuerdo a Armando Barbón. Armando, te quiere, la gente del Tartiere”. Así reaccionaron los más de 12.000 espectadores que presenciaron el encuentro del Oviedo en el día de ayer después de cada tanto del equipo asturiano. Catorce años han pasado desde que Armando Barbón sufriera un trágico accidente que acabó con su vida. Ayer, como viene siendo habitual, el capitán azul, Miguel Linares, depositó un ramo de flores junto a su busto, ubicado en la zona donde se encuentra ‘Symmachiarii’. Además, como hemos dicho, el capitán también le dedicó su tanto.

 Imagen destacada: laliga.es

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