Análisis

Valladolid – Oviedo, el análisis

Nueva derrota de los azules fuera de casa que deja a futbolistas señalados y a Juan Antonio Anquela con muy mal sabor de boca.

Como si de una pesadilla se tratase, el Oviedo volvió a naufragar fuera de casa. Y lo hizo mostrando su peor cara, esa que parecía haber desaparecido a lo largo del último medio mes. Esa que había logrado dos victorias de forma consecutiva. La moneda volvió a caer, en Valladolid, del lado equivocado, del que no gusta nada. El equipo de Juan Antonio Anquela reafirmó sus graves problemas en la parte de atrás y su falta de ideas, salvo algún destello, en el ataque. Ahora, toca darlo todo en el Tartiere ante un rival, el Numancia, que lucha por el ascenso directo.

  • Tres tiros, tres goles. La estadística nunca miente. Cuando de tres intentos te hacen tres tantos, el problema es serio. Anquela lo dejó claro en la sala de prensa. Ningún equipo regala tanto como el Oviedo. Los azules volvieron a mostrar que defensivamente tienen errores imperdonables. Porque el equipo de Anquela, uno de los equipos al que menos le disparan, es sin embargo uno de los que más encaja. Un problema que solucionar a muy corto plazo para poder estar arriba.
  • El primer tanto. Si de goles va la cosa, el primero fue la clave del encuentro. De un partido que se antojaba muy apretado y en el que apenas iban a existir ocasiones claras, se pasó, en el minuto tres, a un encuentro cuesta arriba para el Oviedo. Juan Carlos falló, algo que empieza a preocupar y desesperar a partes iguales, y el Valladolid se adelantó. Fue clave para el desarrollo del encuentro. Lo decíamos en líneas anteriores. De un gol, tres puntos que vuelan.
  • Falta de concentración. En Segunda División, el balón parado es una de las mejores armas que posee cualquier equipo. Si dominas estas acciones, tienes mucho ganado. Ayer, el Oviedo falló en esta faceta del juego. Dos errores de concentración provocaron un par de goles. En el primero, es inexplicable que un futbolista, tras un saque de esquina, remate solo al borde del área pequeña. Algo parecido pasó en el segundo, donde Mariga perdió la marca y Mata anotó a placer.

La reacción llegó tarde

  • La parte de arriba. Lo intentó Aarón, que fue el mejor, pero no tuvo su día Saúl. Cuando uno de estos dos futbolistas no está, el equipo lo nota mucho. El Oviedo es más Oviedo si ambos aparecen, si los dos están muy metidos en el juego. Ayer no fue el día, y eso se nota. Linares también lo intentó, aunque la suerte le sonrió muy tarde. Era ya el 87’. Y ya se sabe, cuando lo intentas a la desesperada, en una contra… 3-1.
  • El Oviedo y el 0-0. Anquela aseguró en rueda de prensa que, de no ser por el primer tanto, el partido sería de empate a cero. Un marcador donde el Oviedo no se mueve bien. A los azules no les gustan este tipo de partidos, donde los rivales están muy cerrados atrás y el encuentro lo decide una acción aislada. El equipo de Anquela, por ahora, se mueve mejor en partidos abiertos, donde hay espacios y las oportunidades se suceden una tras otra.
  • Ejemplo de afición. Quizás este fuese el viaje más esperado del año por la afición azul, y vaya si se notó. Dos mil seguidores carbayones se dieron cita en las gradas del José Zorrilla para presenciar el encuentro. Fue una fiesta del fútbol entre dos aficiones hermanadas que no pudo acabar bien para los oviedistas. Pese a ello, una vez más, los seguidores azules volvieron a mostrar que el Oviedo nunca está solo.

Imagen destacada: laliga.es

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