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¡Su majestad, centenario de nuevo! Victoria 100 y nueva semifinal para Federer en Wimbledon

El centenario de victorias para Roger Federer, llegó en un partido que inició con dificultad, pero donde el suizo supo sobreponerse rápidamente, y terminó venciendo con comodidad al japonés Kei Nishikori en el tercer juego de los cuartos de final de Wimbledon.

El match, se decantó con parciales 4-6, 6-1, 6-4 y 6-4 en 2 horas y 36 minutos.

Roger, o «su majestad», cometiendo el error de la redundancia, sigue agigantando su leyenda en el tenis y su legado para el deporte cada vez que entra a una pista de tenis.

Así lo demostró por centésima vez. Roger es el primer hombre en alcanzar esta cifra redonda de victorias en los Grand Slams.

Roger alcanza un registro más para su laureada historia en Wimbledon.
Imagen: @ATP_Tour Twitter.

Federer logra unos números dignos de enmarcar y tallar en una estatua: el suizo acumula 20 títulos de Grand en 352 triunfos y 77 presencias. Además, se medirá a su 12° rival diferente en 13 encuentros de semifinales en el césped sagrado.

Los rivales del suizo en estas instancias han sido: A. Roddick (03′), S. Grosjean (04′), L. Hewitt (05′), B. Bjorkman (06′), R. Gasquet (07′), M. Safín (08′), T. Haas (09′), N. Djokovic (12′), A. Murray (15), T. Berdych (17), y un decimosegundo rival que se decantaría en ese entonces y en simultánea en la cancha 1 entre Rafa NadalSam Querrey (19′).

Roger, solamente repitió semifinales ante Milos Raonic en 2014 y 2016.

La antesala del partido. 

El de hoy en la cancha central del All England Lawn Tennis Club, era el undécimo encuentro entre Federer y Nishikori, con un amplio dominio para el suizo por 7-3 en el historial.

Sin embargo, el último enfrentamiento entre ambos sucedió en la primera ronda de las finales de la ATP en Londres; en este choque, el asiático dió cuenta del helvético en sets corridos.

Pese a buen y convincente andar de Federer, este último antecedente y la conocida combatividad de Kei, hacían prever un partido con cierto nivel de complicación para el que quisiera hacerse con un lugar entre los cuatro últimos del cuadro masculino de Wimbledon.

Este era el historial entre Federer y Nishikori antes de la semifinal en la catedral.
Imagen. ATP.

Para llegar hasta estas semifinales, Nishikori dió cuenta de Thiago Monteiro (BRA), Cameron Norrie (GBR), Steve Johnson (USA), y Mikhail Kukushkin (KAZ). Solemante el Kazajo pudo arrebatarle un set hasta esta instancia.

Por su parte, Federer presentó sus credenciales en estos cuartos de final, pasando por encima de Lloyd Harris (RSA), Jay Clarke (USA), Lucas Pouille (FRA), y Matteo Berretiini (ITA). Solamente cedió set ante su rival de primera ronda, justamente, el primero que jugó en el torneo.

Nishikori pegó primero

En la previa al encuentro se advertía que Nishikori iba a apelar a su juego de movilidad y profundidad, y que iba a ir con a gresividad a aprovechar cualquier oportunidad que dejara su rival.

Así sucedió, pues apenas en el primer juego de servicio de Federer en todo el partido, su rival entró con máxima concentración.

Con la firme consigna de vulnerar tan pronto como fuera posible el juego de Roger, Kei conectó un par de tiros ganadores para quebrar el saque del N°3 del mundo, y así, tomar la delantera.

Los asistentes a este encuentro no habían terminado de ocupar sus asientos, cuando ya el marcador presentaba la primera novedad: 1-0 y saque para Nishikori.

El nipón defendía aquel logro con su propio turno de servicio, y se fue adelante en el set, para no volver a soltar dicha ventaja hasta el final del parcial.

El preclasificado N°8 para este torneo, llegó a ganar siete puntos consecutivos en el primer set desde que tomó la ventaja; esto, en una tendencia en la que Federer no lograba encontrarse con su juego: lucía errático y con pocos primeros servicios, tanto así, que cometió tres doble faltas en todo el parcial y en tres diferentes games.

Definitivamente no fue un buen comienzo para Roger. Mientras el suizo no logró tener solvencia con su servicio, y ofreció ventajas con bolas livianas que su rival atacó con winners, el del sol naciente atesoró aquel quiebre, y lo apoyó con un excelente juego apoyado en devolución y consistencia en sus turnos de saque.

Además de sustentar su juego con aperturas y golpes profundos, Nishikori incluso se dio el gusto de neutralizar a Federer cuando subía a la red con un globo.

Sin duda, el finalista del US Open 2014 le mandaba un mensaje a Roger en el que le advertía que si no ajustaba sus piezas inmediatamente, iba a tener que encarar un partido más que complicado.

Federer estuvo cerca de terminar aún peor la primera manga, pues se repuso de un triple punto de quiebre en medio de la misma.

Con una buena devolución, una constancia con el servicio, y un juego de movilidad con tiros pesados y profundos, Nishikori hizo suyo el set en 44 minutos.

Federer sintió el golpe, tanto, que contraatacó sin piedad

Haber cedido el primer set del encuentro, y más con el solvente estilo con el que lo aprovechó su contrincante, dejó en Federer un sin sabor. «FedEx» comprendió que debía volver a recuperar la confianza con su servicio para poder retomar las riendas del partido y no permitir mayores riesgos.

Y vaya que Roger entró con otro semblante en el segund parcial, tanto que quizo devolverle el golpe a Nishikori, y lo terminó logrando.

El dueño de 20 Grand Slams hilvanó tres juegos consecutivos a su favor, quebrando en la primera oportunidad que tuvo el servicio del japonés y en un game en el que su verdugo en las finales de Londres de 2018 no pudo ni siquiera sumar un punto en su propio juego de servicio.

A diferencia del primer set, y de forma radical, Roger volvió a recuperar la lucidez de su saque. Fue un parcial casi perfecto en este ítem, cual reloj suizo: sin una sola doble falta, con el 100% de puntos ganados con su primer servicio, y seis de nueve puntos ganados con el segundo servicio.

El ritmo demostrado por Federer se hizo trepidante y no dejó opciones de nada a Nishikori, quien veía cómo el peso de los tiros de su rival se hacían cada vez más asfixiantes, obligándolo a los errores forzados y viendo un recital winners.

Fueron nueve tiros ganadores de Roger ante tres de Kei; una alta efectividad con la devolución (10/15 puntos ganados con la devolución); perfección en los momentos de subir a la red (6/6 puntos ganados); dos quiebres de dos posibles, y solo un error no forzado. Números dignos de lo que se venía: un set al 100%.

Con su combinación ideal: servicio abierto y volea, el suizo terminó llevándose por 6-1 en un abrir y cerrar de ojos (poco más de 20 minutos) el segundo set.

Un poco más de resistencia de Nishikori, pero más de lo mismo se Roger

A partir de este punto, a Nishikori se le olvidó cómo fue que disputó el inicio del encuentro. Federer lo fue neutralizando poco a poco y le hizo perder su poder de control de la situación.

Se agotaron las energías puestas al principio por parte del tenista nipón, mientras que el traspíe inicial del trasalpino se convirtió en una anécdota.

El tercer parcial no tuvo mayores incidencias, pues ambos tenistas pudieron defender durante casi todo el parcial sus turnos de servicio. Cada uno supo defender sus estrategias de juego e imponerse en su turno.

El set transcurrió en un ritmo parejo, hasta que en el séptimo game, ese cuyos cánones marcan como el game bisagra y determinante por ser el corazón del parcial, Federer logró quebrar por única vez el servicio de Nishikori.

Aquel séptimo game fue bastante luchado, un game en el cual el japonés logró levantar dos puntos de quiebre en contra, pero al entrar en los deuce, no supo materializar sus opciones de seguir avante. Y tras una cuarta oportunidad, Federer capitalizó ese preciado juego con una de sus derechas ganadoras por la paralela y tomar la delantera por 4-3 y servicio.

Roger pudo confirmar el quiebre conseguido con un juego de servicio en blanco, y se enfiló de manera definitiva para llevarse el tercer capítulo de este partido.

Al final, pese a la resistencia de kei para soltar el set, y con una oportunidad incluída de quebrar a su favor en el décimo game, sin poder ratificarla, un error no forzado de derecha le otorgó a Federer el cuarto capítulo por 6-4 en poco más de 44 minutos de juego.

Una vez más, la clave de este set estuvo en la capacidad de Federer de sostener un servicio consistente, sumado al aprovechamiento de las oportunidades obtenidas con el juego de devolución (un único game en el que quebró el saque) y el dominio en los tiros ganadores.

Estocada final, para una nueva semifinal

El trámite para el set final fue un espejo del tercero. Roger siguió manteniendo la concentración para asentar su estrategia de juego, mandando a Nishikori varios metros atrás de la pista y adquiriendo el mando con una combinación de golpes de movilidad y remates con idas a la red para acortar los puntos.

Nishikori hacía lo que podía, pero no hallaba la manera de poderle dar vuelta a un partido que se encontraba más cerca de su conclusión, que de un quinto set.

Roger avisaba constantemente señales de peligro con sus primeras oportunidades de quiebre a favor en los dos primeros turnos de servicio de Nishikori, que al final no logró concretar.

El japonés entró en un juego monótono en el que si bien lograba ganar sus turnos de saque con solvencia, no lograba descifrar el acertijo en el que se convirtió quebrar el servicio de Federer desde que supo hacerlo apenas iniciado el partido.

Esto, se dejaba ver en el desarrollo del set final, pues mientras el japonés pasaba problemas con puntos y juegos más largos, teniendo que sortear break points en contra en casi todos los que disputó (uno solo lo solucionó sin tener que llegar al deuce), el suizo controlaba tranquilamente y sin afugias los suyos.

Hasta que en el noveno juego, Roger asestó el golpe final. Tras un error no forzado de derecha, en el 30-40, Nishikori entregó por única vez su servicio en el set, pero asimismo, la última en el partido, y la única suficiente para su rival.

Y tal y como lo hizo en el set anterior, llegó la hora de que Roger pusiera los dos pies en la semifinal.

Qué mejor manera de hacerlo que ganando todos los puntos de su último game. Y con un ace, el dueño de 8 títulos en la catedral, más que ningún otro, confirmó de una vez por todas el paso a su semifinal N°13.

2 horas y 36 minutos fueron suficientes para que Federer se adueñara por centésima vez de la pista central de Wimbledon, y le confirmara al mundo del tenis, que está dispuesto a seguir haciendo crecer su ya monumental imperio en el deporte blanco.

Brazos en alto, y una ida placentera a los vestidores, mientras veía cómo Rafa Nadal y Sam Querrey, se disputaban quién lo iba a acaompañar en la segunda semifinal. A quién prefería, está de más, pues todo el mundo quería que fuera el español quien llegara a esa instancia para ver una nueva edición del superclásico del deporte blanco.

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