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Djokovic vuelve a ser eterno en el césped sagrado de Wimbledon

Novak Djokovic derrotó en sets corridos a Kevin Anderson con parciales de 6-2, 6-2 y 7-6 (3) para convertirse en campeón de Wimbledon por cuarta ocasión en su carrera, quedando ahora a un solo un título del eterno Björn Borg, quién se ubica de tercero en la lista histórica de ganadores sobre el césped sagrado, lista liderada por Roger Federer, con ocho títulos.

Ambos jugadores llegaban de disputar dos semifinales maratonianas. El sudafricano venía de derrotar a John Isner tras seis horas y 36 minutos de juego, mientras que el serbio hizo lo suyo contra Rafael nada en cinco horas y 14 minutos, en un juego que se tuvo que disputar en dos días distintos. Pero “Nole” supo sacar la tarea rápidamente en esta ocasión, ya que solo le tomó dos horas y 18 minutos de juego el alcanzar el título número 69 de su carrera, el primero desde el Abierto de Eastbourne, en julio del 2017.

Desde el comienzo del encuentro se vio una clara superioridad del ex número 1 del mundo, que llegaba a este encuentro como favorito. con quiebres en el primero y el quinto games, Djokovic sacó una distancia inalcanzable para un Anderson que pareció afectado físicamente y que mostraba apuro por acortar los puntos para no desgastarse.

Las cosas no cambiaron demasiado en el segundo set. “Nole” seguía preciso y sin huellas de cansancio por la semifinal ante Nadal, mientras del otro lado el sudafricano sufría el partido y no tenía respuestas. Era sencillamente sonrojante el nivel ofrecido por Anderson. No sacó bien, no se movió con intensidad, jugó sin un esquema y se vino abajo a las primeras de cambio. Kevin no tuvo apenas opciones de romper el servicio de su rival, y su pasividad al resto fue memorable. Monólogo del de Belgrado, al que no le costó nada romper el servicio de Kevin. Presionó con solvencia e infundió miedo en cuanto metió varias seguidas.

Si bien es cierto las cosas cambiaron un poco en el tercer set, ya que Anderson tomó ánimo y emparejó el trámite. A Djokovic el tenis ya no le fluía de la misma manera, y no solo estaba complicado para conseguir un break, sino que sufría con su propio servicio: en el décimo game, zafó de dos set points; en el duodécimo, de tres. Pero salió indemne y llegó al tie-break para poder ir allí por la victoria. De golpe, Anderson parecía más entero y en condiciones de complicarlo severamente, pero el resultado era ya inevitable.

Después de perder el primer punto, Djokovic se quedó con cinco en hilera para encaminarse a la victoria y culminar el trabajo que para muchos ya estaba hecho, y es que Djokovic era el gran favorito de hoy. Ya después, sin problemas, el serbio selló el 7-3 que terminó de sentenciar su victoria y un nuevo título de Grand Slam, algo que no lograba desde el Roland Garros 2016.

Como dato adicional, cabe mencionar la particularidad que posee el torneo de Wimbledon que ningún otro abierto de todo el circuito presenta. Y es que desde el año 2003 hasta la fecha, suma ya 16 títulos consecutivos en manos del denominado “Big Four” de la época. Y es que nadie fuera de Roger Federer (8), Novak Djokovic (4), Rafel Nadal (2) o Andy Murray (2) ha sido capaz de poner sus manos encima del trofeo más prestigioso de todo el circuito ATP.

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