Análisis El corazón del deporte Psicología Deportiva

La mente también juega

Cada vez con mayor frecuencia, la Psicología Deportiva va dándose cabida dentro de los cuerpos técnicos de los grandes equipos de cualquier deporte, abriéndose un hueco entre fisioterapeutas, médicos, preparadores físicos y un sinfín más de profesionales que cuidan la salud de los deportistas. Es ahora cuando los deportistas requieren también una asistencia que valore y potencie su salud mental, porque nadie mejor que ellos conoce la importancia de los pensamientos y emociones en diferentes situaciones del juego o, incluso, durante la temporada. Son ellos los que repiten la cada vez más famosa frase: La mente también juega.

Marcarse objetivos es el primer paso para convertir lo invisible en visible”

Tony Robbins.

Pero realmente ¿qué aspectos son concretamente los que un deportista debe trabajar mentalmente para que su rendimiento sea el mejor posible? Quizá este desconocimiento sea causado porque los psicólogos siempre han estado relacionados con la resolución de problemas, quizá sea un problema referido a que los propios psicólogos no han sabido dar a conocer estos aspectos, quizá es el hecho de que anteriormente no se tenía en cuenta, o quizá es la suma de todo lo anterior. Lo interesante es el hecho de que, como se ha comentado, existe un auge innegable en la Psicología Deportiva gracias al trabajo y perfeccionamiento de los deportistas que necesitan rendir, cada día, un poco más.

Aunque parezca extraño, las variables psicológicas son casi similares en todos los deportes y contextos, pero es de recibo decir que cada deporte tiene sus propias peculiaridades.

Foto: rtve.es

Las habilidades psicológicas a entrenar por los deportistas de cara a maximizar su rendimiento se pueden englobar en:

  • Establecimiento de objetivos. Existe una delgada línea que separa la motivación del deportista frente a la frustración. Esta última aparece cuando los objetivos establecidos no están dentro de las capacidades deportivas, por lo que nunca serán alcanzables. El trabajo psicológico va enfocado a establecer objetivos de resultado que sean alcanzables y objetivos de rendimiento que aumenten el sentido de autoeficacia y automotivación de los deportistas.
  • Nivel Óptimo de Activación. Este punto (también denominado NOA, por sus siglas) es de crucial importancia dependiendo tanto del deporte como de la situación deportiva. Cada deporte posee una activación diferente. Mientras que en deportes como la halterofilia podemos encontrar un NOA muy alto, en el golf el nivel de activación será claramente menor. Para que se comprenda bien, el aumento o disminución de la activación es directamente proporcional al aumento o disminución de la frecuencia cardíaca.
  • Ansiedad precompetitiva. En el fútbol han surgido noticias hace escasos meses de futbolistas profesionales que, antes de cada encuentro, han padecido situaciones altas de estrés y ansiedad con pensamientos incesantes de preocupación por su rendimiento. A través de técnicas de relajación y elevar el sentido de autocontrol analizando cada partido o competición, el nivel de ansiedad disminuye haciendo que el rendimiento sea mayor y que también, por qué no decirlo, lo haga el disfrute del deportista.
  • Atención y concentración. Dos habilidades psicológicas básicas que están presentes en todas y cada una de las situaciones deportivas, tanto en entrenamientos como en competiciones. La atención se define como la fijación a un estímulo concreto, mientras que la concentración sería mostrar atención a lo largo de un periodo de tiempo. Numerosos errores deportivos aparecen cuando los deportistas fijan su atención en estímulos que los psicólogos llaman distractores. Son aquellos estímulos que no tienen relevancia para el deportista en esa situación y que, por tanto, no son necesarios para el lance del juego. El trabajo psicológico debe ir orientado a trabajar sobre distractores y estímulos atencionales relevantes.
  • Habilidades comunicativas. Época de internet, donde la conexión con el mundo es de milisegundos. Los deportistas no sólo deben aprender a comunicarse en los terrenos de juego, sino que también deben hacerlo en sus redes sociales. Por otro lado, el trabajo psicológico está dirigido para que el deportista sea capaz de comunicarse con sus compañeros y staff técnico con el fin de cubrir sus necesidades y resolución de problemas de forma óptima. El deportista debe entender a su entrenador y éste debe entenderlo a él para optimizar el rendimiento. A mayor entendimiento, menor tiempo invertido en dar instrucciones y más duradero y preciso será el acto de juego.

Si eres deportista, no dudes en trabajar y entrenar tu mente. El deporte no sólo se realiza de forma automática, sino que, la mayoría del tiempo, existen numerosos pensamientos que preceden y están ligados a todas y cada una de las situaciones deportivas.

Foto destacada: golfwrx.com

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