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Lesiones por acumulación de esfuerzos

En muchos deportes nos adentramos ya en el tramo final de la temporada, un momento muy delicado puesto que los músculos del deportista se van cansando y aparecen este tipo de lesiones por acumulación de esfuerzos.

 

Características

El riesgo de lesión aumenta progresivamente según avanza la competición. El músculo y el resto de estructuras van sufriendo cierto desgaste que ante un estímulo de gran intensidad puede acabar desencadenando una lesión.

Este tipo de lesiones suelen caracterizarse por su baja gravedad pero su alta incidencia de cronificación (repetitividad).

A diferencia de las lesiones originadas al inicio del año deportivo que generalmente se dan de forma más espontánea ya que los tejidos blandos (músculos, tendones y ligamentos) se encuentran en un estado de mayor rigidez, en el tramo final de la temporada surgen de forma más “esperable” y en lugares también más frecuentes.

La propia sobrecarga muscular del día a día, elongaciones repetidas de las uniones miotendinosas, contusiones, caídas sufridas y un largo etcétera serán los motivos fundamentales por los que se acaba desencadenando una lesión de estas características.

 

Tipos de lesión

Entre las lesiones más comunes por acumulación de esfuerzos podemos encontrar las siguientes:

  • Sobrecarga muscular: Es probablemente la más leve de todas e implica un acúmulo de fatiga sin daño tisular. Con algo de reposo activo, aplicación de calor y estiramientos musculares lo podríamos resolver en un corto espacio de tiempo.
  • Contractura muscular: En este caso las fibras musculares han sufrido una contracción espontánea y mantendrán una rigidez tisular mayor que en el estadío anterior. Para resolverla, además de lo mencionado para la sobrecarga, necesitaremos de la ayuda del fisioterapeuta, quien aplicará técnicas como la terapia manual, la termoterapia, la punción seca… que resultarán más efectivas.
  • Rotura fibrilar: Aquí ya nos encontramos un daño tisular de mayor o menor importancia según la cantidad de fibras rotas. Puede ir acompañada de hematoma local y una sensación dolorosa por parte del deportista en forma de “pinchazo”. Como tratamiento, y añadiendo todo lo citado en el apartado anterior, sería muy recomendable realizar una ecografía para comprobar el alcance real de la lesión (medición de la rotura). En caso de que ésta sea importante aplicaremos frío local durante las primeras 48-72 horas para evitar un sangrado incontrolado.
  • Tendinopatías: Los tendones son las estructuras que unen nuestros músculos a los huesos por lo que ante una actividad física repetida y/o intensa pueden acabar irritándose, lo que producirá la temida tendinitis. En el deporte las más frecuentes son las epicondilitis, producida en aquellos donde los brazos adquieren gran protagonismo (tenis, baloncesto, halterofilia…), la tendinitis aquílea, en deportes con mucho impulso (saltos de atletismo, voleibol, gimnasia…), las tendinitis rotulianas, cuando el estado de la superficie de juego puede variar (fútbol, tenis, trailrunning…). En todos estos casos el tratamiento más recomendado será la aplicación de frío local y algún tipo de terapia antiinflamatoria complementaria. Además por supuesto de un buen tratamiento de fisioterapia.
  • Fracturas: Se producen por pequeños microtraumatismos repetitivos sobre el hueso que acaba por quebrarse. Son menos frecuentes y suelen deberse a elevados niveles de exigencia física, lo que denominaremos sobreentrenamiento. Aquí será muy importante la detección precoz tras la aparición de los primeros síntomas y si se confirmara el diagnóstico ponerlo en manos del médico traumatólogo.

 

David Villa sufre una fractura por sobrecarga en un lance del juego.

 

Factores

Existen múltiples factores que llevan a desencadenar una lesión de esta naturaleza. Principalmente los que están más relacionados con la propia competición, como puede ser el programa de entrenamientos que llevamos a cabo a lo largo de la temporada.

Un exceso de carga o una mala proporción entre el tiempo de trabajo y descanso podrá favorecer la aparición de este tipo de molestias.

El propio momento de la temporada en la que nos encontramos, ya que, como indicábamos al inicio, no daremos con las mismas patologías en las primeras fases del año deportivo que en su tramo final.

Además, existen otros factores menos determinantes pero que también pueden darse como son el estado del terreno de juego o pista deportiva, siendo las superficies más lentas, blandas o pesadas las que más favorezcan una lesión por sobrecarga.

También el material deportivo utilizado influirá de manera notable, evitando que éste se desgaste y pierda sus principales cualidades de comodidad, agarre, etcétera.

Y por último el gesto técnico, que determinará el funcionamiento coordinado de nuestras estructuras. Un mal gesto deportivo puede provocar un mayor trabajo en determinado músculo, que a su vez exija más a su correspondiente tendón provocando así una irritación, dando lugar a una tendinitis.

 

Conclusión

No es sencillo evitar la aparición de lesiones por sobrecarga en una temporada deportiva de larga duración, pero siempre podremos poner todos los mecanismos posibles para que evitar que esto ocurra.

Un buen trabajo preventivo, la detección precoz de la dolencia y un buen tratamiento médico y fisioterapéutico serán nuestras herramientas clave para obtener o acercarnos lo más posible al éxito deportivo.

Fuente de las imágenes: @heraldoes y @rtve.

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