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La cruda actualidad del balonmano en España

El balonmano es, por desgracia, en este país, un deporte desconocido al igual que precioso a la vista del espectador. Los que lo siguen, e incluso tienen la oportunidad de practicarlo, vibran con cada cruce, cada lanzamiento de nueve metros, cada lanzamiento en apoyo, cada contraataque, cada caderazo, cada rosca, cada fly… Sin embargo, es triste que de todas las situaciones de juego citadas anteriormente, sería probable comprobar, que la gente no supiera de qué se tratan y que lo único que conozcan de este extraordinario deporte sea a causa de un jugador que fue leyenda del balonmano español. Un jugador que luego se introdujo en la monarquía española y que, finalmente, se ha hecho más famoso por culpa de temas extradeportivos, graves e impactantes.

Todo aficionado al balonmano mira con recelo países como Alemania, Dinamarca, Hungría, Noruega, los vecinos franceses, etc. Lugares con pabellones a rebosar de gente donde el balonmano es un deporte respetado, con un gran número de licencias desde la base y jugadores iconos del deporte en su país como Nikola Karabatic en Francia, Mikkel Hansen en Dinamarca o Nora Mørk en Noruega. Y sí, el balonmano femenino también es respetado en estos países; y si, también llenan pabellones.

En España se vive una realidad que duele más que un golpe en la cara cuando se está penetrando a la línea de seis metros tras una finta, y es que en el año 2016 el balonmano español tuvo un total de 95.037 licencias de las cuales 30.942 fueron de mujeres y 64.095 de hombres. A simple vista los números no parecen tan malos, pero es cuando los comparas con otros deportes cuando te das cuenta de lo desoladores y dolorosos que son para la gente que ama el balonmano. Deportes como baloncesto tuvieron 347.017 licencias, 104.932 en judo, 222.556 en otros como escalada y montaña, y el fútbol, como siempre, pasa por encima de todos con 942.674 licencias.

Apena más todavía observar como nadie hace nada para combatir esta situación mientras que mirando al país vecino compruebas que ellos consiguen 392.761 licencias al año y, al fin y al cabo, solo nos separan unos cuantos kilómetros. Detalles que marcan la diferencia en lo referente a los deportes en un país y la importancia que en estos se les da. Signos como que, en Dinamarca, en la final del mundial de 2013 ante España, la cual ganamos, —sí, tenemos dos mundiales—, 2’22 millones de espectadores se pegaron al televisor, o que en la final del mundial del 2011 ante Francia tuvo un 60% de su población pendiente de la televisión mientras que aquí, las cifras ni se asemejan.

En nuestro país, no se acostumbra a emitir partidos en Teledeporte de la liga Asobal, solamente de la liga Guerreras Iberdrola. Se sufre tener que ver, nada más y nada menos, que la final de la Champions League por internet, porque no es emitida por la televisión pública nacional, aunque jueguen equipos españoles en esta. Que en los programas de “deportes” de la televisión no se informe o se haga de forma muy superficial de que, por ejemplo, el mes pasado, se jugó todo un Campeonato de Europa de balonmano en Croacia, del cual, hay que reconocer, que sí que hay posibilidad de seguir algunos partidos por el canal de Teledeporte, y del cual España ha sido campeona de Europa —sí, también tenemos un Europeo—. Y es que en los informativos les parece más importante que Cristiano Ronaldo se haya comprado un Ferrari nuevo, o que Lionel Messi se ha ido a jugar con sus hijos al parque de al lado de su casa.

En este país hay muchas cosas que aprender, como que el deporte es únicamente eso, deporte y no una sarna de cotilleos utilizados por la prensa sensacionalista para ganar audiencia. Que los deportistas profesionales lo son en cualquier deporte y que todos necesitan ayuda y promoción.

Consterna ver como en balonmano, sus jugadores de ASOBAL no son considerados deportistas de élite y que alternan el jugar en la máxima competición española de este deporte con un trabajo para poder subsistir. Que en el balonmano femenino haya jugadoras recién ascendidas de la categoría juvenil las cuales juegan sin cobrar en la máxima categoría —División de Honor— o que el sueldo de algunas jugadoras sea menor de 200€ al mes… Valoren ustedes esta situación.

Pero jugadores, jugadoras, espectadores y amantes de este deporte, nunca se rindan y sigan trabajando contra viento y marea… porque como dijo Babe Ruth —jugador de béisbol americano—: “es muy difícil vencer a alguien que nunca se rinde” y eso los “balonmaneros” es algo que tienen en el ADN.

Fuente destacada: RFEBM

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