Valencia Bàsquet recibe al Hapoel Shlomo de Tel-Aviv con el único objetivo de hacer valer el factor Fonteta y meterse en una nueva final de la Eurocup con la ilusión de que esta le lleve a la Euroliga 25-26 por la vía rápida. Los ánimos bajan encendidos en el enfrentamiento tras los malos modos empleados por los aficionados israelitas en el segundo partido de la eliminatoria.
Inicio esperanzador
Los «Taronja» iniciaron la confrontación con mucha energía y acierto para abrir una brecha en el marcador. El parcial inicial de 7-0 hacía ilusionarse a la afición valenciana con un partido fácil para los de Pedro Martínez. Nada más lejos de la realidad. El conjunto hebreo reaccionaba hasta ponerse por delante (11-13). Jan Montero no estaba acertado en ataque y su equipo lo notaba. No llegaban los triples y el marcador se comprimía. La defensa seguía siendo clave con su presión sobre balón y línea de pase. Dos certeros lanzamientos desde la larga distancia en los últimos instantes permitían a los locales irse con comodidad en el electrónico. 22-15 min.10
A Hapoel se le hace pequeña la canasta
Pedro Martínez introducía cambios constantemente con la intención de mantener e incluso aumentar la intensidad defensiva. Las diferencias se movían en torno a los 10 puntos y la Fonteta era una caldera en ebullición. Valencia Bàsquet intentaba romper el partido pero ataque pecaba de irregularidad en el acierto. Los de Tel-Aviv no se iban del partido con Foster y Blakeney acertados y percutiendo el aro local con frecuencia y facilidad. El enfrentamiento seguía viviendo de las rachas de los dos equipos. Tan pronto estiraba el luminoso el equipo local como se acercaba, sin llegar a empatarlo, el conjunto vestido hoy de blanco. El partido entró en una fase fría y con continuas interrupciones, lo que favoreció los intereses visitantes para llegar al descanso con una exigua renta de un punto 45-44.
Esperando a Montero
La ausencia de Montero por faltas restaba eficacia al ataque taronja y solo la defensa mantenía al equipo en partido. Es ahí donde algunas decisiones arbitrales caldearon el ambiente y metieron al público más si cabe. Sin Jones, ausente por lesión, ni Montero, había que tirar de juego coral más que nunca y buscar la defensa como método para buscar ofensivas más transicionales y menos posicionales. Con el 5×5 embarrado, había que buscar darle velocidad al juego pero la fluidez brillaba por su ausencia. Por suerte para los valencianos, el ataque hebreo tampoco tenía una alta tasa de acierto. Badio asumió la responsabilidad en ataque para liderar a un equipo que jugaba con más corazón que cabeza y que a base de coraje e intensidad puso una exigua diferencia en el marcador. 67-63 min 30
A rematar la faena
El tiro exterior seguía errático y el ataque hebreo empezaba a fluir. Tras muchos minutos de juego, los israelís comandaban el electrónico y el silencio se adueñaba de la Fonteta. Hacía falta un cambio de rumbo y un líder que lo encendiera todo. Cuando las muñecas se encogen, los valientes han de aparecer y tirar de confianza. El momento era crítico y el aro hebro parecía una corona de espinos al que nadie se podía acercar. Tres triples seguidos del Hapoel y los peores fantasmas aparecían en la Fuente de San Luis. Montero aparecía con cuentagotas y el Valencia Bàsquet se mantenía en el partido pero había que mejorar mucho y trabajar más para anular la renovada eficacia triplista de los de Tel-Aviv. La afición taronja tomó el mando para intentar alentar a los suyos el oxígeno que parecía faltarles pero los triples visitantes eran un martillo pilón insalvable.
La tragedia sobrevolaba Valencia. Badio continuaba siendo el sostén de su equipo y el que lo mantenía a flote. 10 segundos y todo por decidir. Una defensa para salvar la noche, el partido y la eliminatoria. Soroll, Fonteta, Soroll es el grito de guerra a orillas del Turia. Transforman ellos a 3 segundos. Momento para pizarra, valientes y rezarle a la diosa Fortuna. Sudores fríos y muñecas calientes. Ninguna de las tres funcionó y los valencianos se quedaron con la miel en los labios.
@VicentSarrion