Análisis Más Psicología Deportiva

Grupo, equipo e individuo (Parte I) Elementos de Psicología para deportes colectivos

Uno de los espacios que la Psicología puede habitar dentro del mundo deportivo, es en aquello que refiere a las relaciones humanas entre quienes participan. Cualquiera sea el deporte que se practique (individual o de equipo), y en el nivel que lo haga (formativo, amateur o profesional), parece resultar imprescindible el hecho de “formar grupos o equipos de trabajo”.

De este modo, el componente humano, tanto individual como el de las relaciones entre los mismos, resulta un elemento de diagnóstico, análisis, intervención y gestión, que requiere asesoramiento profesional.

Individuo, grupo y equipo

En orden a los deportes colectivos es necesario distinguir: individuo, grupo y equipo, ya que cada uno configura un campo de trabajo específico.

Un individuo, desde el punto de vista psicológico, es un ser atravesado por condicionantes históricos, sociales y relacionales que configuran su mundo anímico, su manera de sentir, pensar, decidir y actuar; es decir su personalidad.

Un grupo es un conjunto de personas que comparten tiempos, momentos y lugares debido a características, intereses, gustos y deseos en común. Por lo tanto, un grupo se conforma a través de elementos subjetivos comunes.

Y un equipo es un agrupamiento de personas que trabajan o juegan en pos de conseguir un objetivo determinado. De este modo, es el objetivo lo que configura y ordena al equipo, por ejemplo, puedo seleccionar una alineación específica para cada encuentro en pos de las características propias y del rival a enfrentar (el objetivo).

Es de destacar que en lo deportivo se da el hecho de que el individuo convive con un grupo e integra un equipo. Lo que desarrolla una serie de situaciones y tensiones propias en las que la Psicología ha de intervenir. Por ejemplo, una situación individual ha de repercutir en el grupo, del mismo modo que una alineación determinada puede influir positiva o negativamente en lo individual y en lo grupal. En términos generales, se puede afirmar que todo lo que ocurre o se decide repercute, en última instancia, en el grupo.

Conformar un grupo de trabajo (de jugadores o de entrenadores) tiene desde el inicio mismo, momentos en los que la Psicología puede brindar herramientas específicas para optimizar el rendimiento posterior.

En el primer momento, el de la configuración, resulta necesario realizar un diagnóstico individual y grupal; para esto debería de preguntarse ¿Por cuánto tiempo estimo el grupo ha de convivir? ¿Qué características quiero darle? ¿Existen afinidades previas que han de devenir en subgrupos? ¿Hay conocimientos previos entre los que han de conformarlo? ¿Hay deseos o intereses particulares o sub grupales para integrarse o alejarse del grupo? Así la toma de decisiones a la hora de convocar individuos a un grupo ha de estar iluminada por las respuestas que se han hecho, ya que pueden conspirar o colaborar en la convivencia subjetiva grupal.

Diagnóstico grupal

Una vez que han sido convocados, se ha de hacer un diagnóstico grupal. Para el mismo es necesaria la observación, no solo en el campo o en el entrenamiento, sino en momentos de recreación, relajación o esparcimiento. Se trata entonces de observar analíticamente al grupo como sujeto de diagnóstico, sus configuraciones relacionales, subgrupos y sus lenguajes. Para lograr el diagnóstico grupal la observación ha de estar guiada por las siguientes cuestiones: ¿Cómo se vive la heterogeneidad individual o de actividades en el grupo? ¿Cómo reacciona ante adversidades y dificultades? ¿Cuál es el lenguaje corporal del grupo ante las actividades planteadas? ¿Qué suele elegir y cómo resuelve el grupo las actividades de esparcimiento? ¿Hay división, fragmentación o heterogeneidad dentro del grupo? ¿Los subgrupos y liderazgos son rígidos o hay flexibilidad espontánea? ¿Cómo se vivencian y procesan las angustias y las ansiedades grupales? ¿Qué hechos despiertan emociones positivas y negativas? ¿Quiénes asumen roles y funciones de liderazgo, de portavoz o de iniciación de respuestas reactivas?

Todas estas preguntas indican un diagnóstico grupal y brindan pautas de intervención de parte del staff técnico. Así podemos tener un grupo: cohesionado, dividido o fracturado; que se observa activo o reactivo ante las amenazas externas (peligros, malos momentos, derrotas, lesiones claves) como a las situaciones internas (ansiedades, angustias, temores); con roles claros o confusos; con flexibilidad relacional o rigidez; que reconoce el liderazgo último del entrenador o del staff o lo desconoce en su capacidad para tomar decisiones.

Una vez que se arriba a un diagnóstico del sujeto grupo se pueden pensar estrategias de intervención que tiendan a potenciar los aspectos positivos y subsanar lo negativo.

Licenciado en Psicología Gustavo Mena

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