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La maldición de Drake

La leyenda urbana dice que si Drake se hace una foto con un deportista o con la equipación de algún equipo, cae sobre ellos la condena de la derrota. La más reciente fue al Arsenal, que perdió la final de la Europa League esta semana después de que su delantero Aubameyang se retratara con la celebrity posando con su camiseta. Anthony Joshua, no solo se fotografió con el rapero de Canadá, si no que desafió el mito colgando la imagen en sus redes sociales con la frase «contra la maldición el 1 de junio» durante su estancia en la Gran Manzana. Para alguien que ha maldecido el gusto musical de millones de personas, un campeón mundial de los pesados es juego de niños. Pero sería injusto achacar su derrota a una superstición o chorrada viral.

Porque el nuevo campeón unificado Andy Ruiz Jr ganó de forma justa, siendo mucho mejor. El estadounidense de origen mejicano llegaba tras solo un mes de aviso al combate (de hecho, el 23 de abril estaba ganando a Dimitrenko por KO) como sustituto de Jarrel Miller, que se bajó de la velada tras el atraco que se pegó en el buffet libre, no de hamburguesas esta vez, si no de sustancias dopantes. Respondiendo de forma educada a la avalancha de insultos y faltas de respeto por su forma física (Fury le comparó con el niño de la película Up y los fans ingleses le gritaron fat bastard durante la ceremonia de pesaje) solo se centraba en aprovechar su oportunidad y hacer sus sueños realidad.

La pelea empezó con ambos tanteándose en los dos primeros round. AJ testó la mandíbula de «The  Destroyer»,quien demostró aguante . La esquina del británico le pedía que mantuviese alejado a su rival con el jab, no le querían cerca. Poco tardaría en darle la razón en un tercer asalto que desde ya, va directo a los candidatos al round el año. Se podría hacer una crónica solo de ese asalto. Tras un buen gancho de izquierda, AJ sentó a Ruiz, pero no parecía muy afectado. De hecho, tras la cuenta y viendo que Joshua quería rematarle, entró a la guerra a pecho descubierto. Y en ese intercambio de golpes, fue el inglés el que salió más perjudicado, mucho.

Tras encajar unos rápidos y muy duros golpes a la cabeza, AJ cayó a la lona. Incrédulo, miraba el referee mientras le contaba. Se levantó, pero quedó tocadisímo. Andy seguía lanzando «madrazos» y Joshua solo podía librarse tirando de «clinch»(agarres). De poco le sirvió, porque tras otra buena serie de golpes, el mejicano le arrinconó contra las cuerdas y le volvió a tirar al suelo. Anthony se puso en pie pero las piernas le temblaban como a una jirafa recién nacida; le salvó la campana, porque de durar unos segundos más el episodio, podría haber terminado ahí. Ese fue el punto de inflexión: AJ carecía de mandíbula y de ideas, cosas que sí tenía Andy además de pegada.

Del cuarto al sexto fue un proceso de guerra fría. Le pedían a Joshua jab, jab y derecha, nada de volados o ganchos (o crochets) que dejaran la vía para contragolpear al «Destructor». Al de Watford se le veía muy afectado física y sobretodo psicológicamente, se sabía perdedor y que solo el ganar por KO le salvaría pero lanzaba poco por miedo a contras. Alguna lanzó que alcanzó al nacido en California, constatando su buen aguante y que era peligroso contraatacando. Así se llegó al séptimo que entrará en la historia del boxeo y del deporte como en su día la victoria de Buster Douglas ante Mike Tyson.

Tras ver como AJ dejaba una ventana abierta, Andy Ruiz le aplicó de nuevo una de sus combinaciones largas y rápidas, dando como resultado ver a su rival otra vez besando la lona. AJ se levantó, aguantó el conteo mostrando sus dotes como actor poniendo cara de póquer, pero ya estaba casi derrotado. Un breve intercambio de puñetazos después, hincaba rodilla otra vez. Incluso escupió el bucal intentando arañar unos segundos. Pero el árbitro, cuando ya en la esquina vio que no reaccionaba a sus instrucciones, decretó el final.

Joshua reaccionaba con sorpresa en la esquina del cuadrilátero mientras Andy Ruiz daba saltos de alegría en el medio del mismo, pero tampoco protestó. Demostró ser humilde también en la derrota, felicitó al primer campeón (encima unificado al llevarse los cuatro cinturones en juego) peso pesado de la historia de Méjico y le emplazó a verle pronto en una revancha obligatoria (en Inglaterra) que pronto se encargó su promotor Eddie Hearn en afirmar que se encuentra en una claúsula del contrato. Hasta entonces, que David disfrute su histórica victoria ante Goliath.

Imagen: youtube.com

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