Reportajes

A Polonia no le falta historia

Muchas son las historias que rodean al mundo del fútbol. Muchos son los jugadores que se encuentran inmersos en un éxito tras haber pasado por momentos duros, difíciles, peliagudos y que, con esfuerzo, pasión y convicción, han conseguido llegar al estrellato futbolístico dejando a un lado todo su pasado.

Nos centraremos en la selección polaca de fútbol, donde nos encontramos con jugadores con pasados escabrosos y que ahora mismo son conocidos en todo el panorama futbolístico europeo. Ellos son Kamil GlikRobert Lewandowski y Jakub Blaszczykowski.

Una vida hecha para ser capitán

Hablamos de Kamil Glik, el rudo central y capitán del Torino es el primer jugador no-italiano en liderar la escuadra turinesa. Caracterizado por el liderazgo, fuerza y ambición es el jugador perfecto para comandar un equipo de fútbol. «Nadie merece un brazalete de este gran club más de Glik. Él está diseñado para dirigir el grupo: fuerte, valiente y leal», decía el mismísimo Natalino Fossati, antiguo capitán de Il Toro.

Il Terible Polacco’ es denominado entre los aficionados del club turinés. Hemos de rememorar toda su historia para saber de dónde viene este espíritu de liderazgo. Una dura vida familiar cuando él era pequeño es la principal causa de esta personalidad que tanto le hace relucir. Sufrió la agresividad de su padre con otros miembros de su familia, teniendo incluso que intervenir, debido a problemas con el alcohol. A pesar de esta circunstancia familiar, le recuerda también por anécdotas buenas junto a él, destacando un día de pesca a su lado en el que preparó explosivos dentro de una botella y que, tras tirarlo al agua, pescaron a todos esos peces que murieron tras ella. También, recuerda una camiseta del Bayern Munich que su padre le compró en uno de sus viajes a Alemania. El fallecimiento de su padre con 42 años fue también un duro palo para él.

También, debido a la separación de sus padres, tuvo que marchar hasta una zona algo conflictiva, llamada paradójicamente Friendship. Fue ahí donde tuvo que combatir contra la situación y fortalecerse como persona para salir adelante junto a su familia. A día de hoy se disfruta de un campo de fútbol en esta zona gracias al central polaco. Además, aprovecha cualquiera de sus vacaciones para pasar un tiempo allí con su familia.

Tras su paso por la cantera del Real Madrid, llegando a jugar con el equipo «C», volvió a Polonia para jugar en el Pliast Gliwice y, posteriormente, marchar a tierras italianas y recalar en el Palermo, donde no le dieron demasiadas oportunidades, por lo que tuvo que salir cedido hacia el Bari. Fue en el equipo de «los gallos» cuando el Torino vio claro su fichaje. Desde entonces, consiguió el ascenso con «el toro» y ha llegado a participar en la Europa League.  

No dejes que nadie te diga que no vales

Turno del célebre delantero del Bayern Munich, Robert Lewandowski. El máximo goleador de la selección polaca ha sufrido también en una adolescencia dura dentro del mundo futbolístico.

Dudoso de su capacidad para llegar al alto nivel, fue desechado por el Legia de Varsovia en 2006, cuando solo tenía 17 años, juntándose al fallecimiento de su padre, figura importante en su vida, a los 49 años y debido a un ataque al corazón. Año difícil de remontar y resultados no demasiado buenos.

Aún así, el potencial estaba ahí, y desde el Lech Poznan no dudaron de ello, tampoco lo hicieron desde el Sporting de Gijón, recién ascendido, pero se decidió por el equipo polaco para una mejor adaptación. Fue allí donde destapó el valor futbolístico que atesoraba hasta entonces. 41 goles en 82 partidos en el conjunto dirigido por Jacek Zielinski, siendo el mejor jugador del equipo y consiguiendo el título liguero.

Fue Jürgen Klopp quien se fijó en el gran «9» polaco. Sin embargo, le colocó de mediapunta, cosa que a Robert no le acababa de encajar. No sabía apenas alemán y no tenía otra que hacer caso al entrenador. Tras ello, el delantero reconoció que le vino genial jugar en esa posición para explotar al máximos sus facultades y que al volver a su posición natural fue cuando se dio cuenta cuán bien le vino haber jugado en otra demarcación. Fueron cuatro años con Klopp en los que se sintió como en casa. «Los cuatro años con Klopp fueron ideales, estaba muy feliz», declaró el delantero. En el Borussia Dortmund llegó hasta una final de la Champions League eliminando al Real Madrid y perdiendo la final contra el eterno rival, el Bayern Munich, equipo al que marcharía la temporada siguiente al no renovar el contrato con el BVB.

A mandos de Pep Guardiola, conquistó dos Bundesligas y una Copa Alemana, quedando fijado un partido de esta última temporada en el que consiguió marcar 5 goles en tan solo 9 minutos entrando a jugar como suplente.

Un éxito en silencio

Para culminar este artículo vamos a centrarnos en el veloz extremo polaco Jakub Blaszczykowski, fijo en la selección polaca y que, a nivel mundial, es un referente de superación debido a su durísima infancia.

A los 11 años presenció el asesinato de su madre por parte de su padre tras una dura discusión. Tal fue el golpe que supuso para Jakub, que pasó varios días en cama y un largo tiempo sin pronunciar palabra. Fue su tío Jerzy Brzeczek, exjugador de la selección polaca quien pudo volver a poner el brillo en sus ojos, y lo hizo gracias al fútbol. Consiguió hacer realidad su sueño y el de otros miles de niños, ser jugador de fútbol profesional. «A los 11 años tuve que madurar y empezar a pensar diferente. No es fácil de pronto perder a ambos padres cuando se tiene 11 años. Sólo después de un año o dos me di cuenta de lo que realmente sucedió», declaró el extremo cuando ya fue capaz de hablar detenidamente sobre el tema. Jamás vio a su padre debido a que este ingresó en prisión y, cuando este salió, falleció.

Su primera aparición en la élite fue en uno de los equipos más conocidos en Polonia, el Wisla de Cracovia, ganando ahí el premio al mejor centrocampista de su país. Habían pasado 10 años y su vida había dado un vuelco inesperado. Fue después de 2 años cuando fichó por el coloso alemán. El Borussia Dortmund confió en sus cualidades, sobre todo en su segundo año, cuando consiguió consolidarse como fijo en el esquema de Jürgen Klopp consiguiendo con él las Bundesligas de 2011 y 2012.

Fue en la Eurocopa cuando, como capitán de la selección polaca, «Kuba», como le llaman los aficionados del Dortmund, marcó un golazo desde fuera del área frente a Rusia, el eterno rival y, llorando de rodillas en le césped, señaló al cielo, recordando a su madre.

Es con estas historias con lo que nos damos cuenta de lo que está conformada la selección polaca. Lucha, entrega, fuerza, corazón y coraje para lograr hacer una buena actuación en la competición europea. No se duda del potencial de sus jugadores, y tampoco de todo aquello que ocultan detrás de sus exitosas carreras.

Imagen destacada: Sexto Anillo.

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