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Delitos y faltas. El crimen en la NFL (II)

Tasa delictiva según la posición sobre el terreno de juego

En segundo lugar, es muy llamativo analizar la vinculación de la posición sobre el turf y el número de arrestos o detenciones. Si aplicamos este criterio, se observa que son los receptores los que mayor número de diligencias policiales generan, hasta 148, por 128 de los linebackers, 123 los cornerbacks, 101 los runningbacks y 83 los defensive tackle ¿alguna explicación razonable a esa distribución delictiva? ¿Son los quarterbacks también los más inteligentes fuera del estadio? Art Schlichter sería la excepción que confirma la regla.

Si, por el contrario, se toma en consideración el tipo de infracción, la conducción bajo los efectos de alcohol (DUI) se coloca claramente como causa principal de actuaciones policiales, doblando prácticamente a los delitos relacionados con el consumo o  tráfico de drogas, la violencia domestica, los asaltos o la conducta desordenada.

Franquicias conflictivas

En cuanto a las franquicias en cuyos vestuarios se han concentrado el mayor número de jugadores con problemas con la justicia, llama la atención que los Vikings sean el equipo más significado. Nadie diría que la tundra de Minnesota pudiera confundir así las mentes (bueno, Fargo está en Dakota del Norte…). Lo cierto es que está tasa tan notable de detenciones en la franquicia vikinga responde a un único caso en el que se vieron involucrados multitud de jugadores, el conocido como «Love Boat», la mega fiesta sexual sobre las aguas del lago Minnetonka, durante la cual fueron detenidos Daunte Culpepper, Fred Smoot, Mewelde Moore, Pat Williams, Bryant McKinnie, Nate Burleson, Ralph Brown, Jermaine Wiggins, Troy Williamson, Travis Taylor, Kevin Williams, Lance Johnstone, Moe Williams, y Willie Offord, y que le costó el puesto al HC Mike Tice. Si a eso se le añade los asuntos de Adrian Peterson junto con dieciocho casos de DUI (el aquavit, está claro), se entiende el dudoso honor de encabezar esta clasificación.

Brandon Marshall y su violenta conducta doméstica ha coadyuvado a que los Broncos aparezcan como el segundo equipo con mayor número de arrestos, casi emparejado con los Bengals, por culpa de su indiscutible oveja negra, el incorregible  Adam Jones.

Los años del WR Kenny Britt en Tennessee fueron, qué duda cabe, extraordinarios por su capacidad como receptor de los pases de Young y Hasselbeck, pero también un quebradero de cabeza para la franquicia, habida cuenta su incorregible comportamiento fuera de las canchas.

Si tomamos esta lista por el otro lado, desde 2002, año de su fundación, los Texans de Houston únicamente tienen cuatro cargos por DUI, incluido uno para Jacoby Jones del que se declaró culpable. Quizá más asombroso es el extremadamente bajo nivel de arrestos con los cuentan los Giants, si tenemos en cuenta las tentaciones que ofrece una ciudad como Nueva York. Ahora bien, los episodios son pocos, pero notables: Jeremiah Parker fue acusado de homicidio involuntario y condenado por poner en peligro a un niño en 2001, lo que le valió una condena de 10 años. Plaxico Burress se pegó un tiro en la pierna con una pistola para la que no tenía permiso en un club de Nueva York. Y más recientemente, el pateador Josh Brown, fue acusado de violencia doméstica por su esposa.

Del Lombardi a la cárcel

Quiero dejar para el final algunos casos singulares. Cualquier delito cometido por cualesquiera jugadores, resulta inaceptable y muy perjudicial para el deporte en general y el football en particular. Ahora bien, si un ganador de Super Bowl, de un Walter Peyton Award, miembro del New England All Decade Team 1990, Pro Bowler y All Pro es condenado a treinta años de cárcel por robo y violencia sexual, los efectos reputacionales son lacerantes. Es lo que ocurrió con el formidable corredor Dave Meggett, gloria de Towson y ganador del XXV Super Bowl con Nueva York, donde corrió para 48 yardas. Y qué decir cuando un deportista es condenado por tráfico de estupefacientes. No digo nada si el encartado es una gloria del calibre de Mercury Morris, doble campeón con Miami y líder en TD de carrera en 1972.

O.J.: un caso aparte

Y no, no se me ha olvidado el icono judicial de la NFL.  Walter Camp Award, Maxwell Award, Heisman Trophy, número uno del draft de 1969, NFL 75th Anniversary All Team, líder en yardas, y TD de carrera, Bert Bell Award, MVP en 1973, Pro Bowler, Hall of Famer, actor de éxito… naturalmente, me refiero a The Juice.

Pero también, al actual preso en régimen de libertad condicional de la penitenciaría de Lovelock, Nevada, Orenthal James Simpson, absuelto penalmente del asesinato de ex mujer y condenado a 33 años de cárcel por robo y secuestro.

En suma, Antonio Brown -que a esta hora no ha sido ni detenido-, no es el primero ni será el último jugador de la NFL con problemas con el 18 U.S. Code Title 18—Crimes and Criminal Procedure.

 

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