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¿Cuáles son tus retos deportivos para esta temporada?

Necesitamos dar sentido a lo que hacemos, a nuestro ser, a nuestra existencia, y en el caso deportivo, especialmente a nuestros esfuerzos. Porque para estar motivad@s más que ganas, se necesitan motivos. Saber cada día para qué vamos a entrenar, qué vamos a mejorar, en qué parte del camino estamos y tener siempre claro, hacia dónde vamos. Cuáles son esos retos, objetivos o sueños que nos hacen vibrar y nos facilitarán el camino.

Me gustaría que leyeras una anécdota curiosa que cuenta el reconocido psiquiatra y neurólogo austriaco Viktor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido”. Viktor nos describe desde su perspectiva de psiquiatra cómo vivía el prisionero normal en el campo de concentración nazi en el que aquel que sobrevivía, además de suerte, necesitaba una buena dosis de sentido, esperanza, fe o de ilusión para confiar en que todo aquello, antes o después terminaría. Desde su experiencia pudo comprobar cómo el ser humano es capaz de encontrar razones por las que vivir, incluso en las condiciones más extremas de sufrimiento.

«Una vez fui testigo de una dramática demostración del estrecho vínculo entre la pérdida de fe en el futuro y este peligroso abandono. F., jefe de mi barracón, un famoso compositor y libretista, me confesó un día:

– Me gustaría contarle algo, doctor. He tenido un sueño extraño. Una voz me dijo que podía pedir un único deseo, que bastaba con decir lo que quería saber y enseguida sería satisfecho. ¿Sabe qué pregunté? Quería saber cuándo terminaría la guerra para mí. Ya sabe lo que quiero decir, doctor, ¡para mí! Saber cuándo seríamos liberados y cuándo terminarían nuestros sufrimientos.

– ¿Cuándo tuvo usted ese sueño? -pregunté.

– En febrero – contestó. Nos hallábamos a principios de marzo de 1945.

– ¿Y qué respondió la voz?

Casi furtivamente, me susurró:

– El 30 de marzo.

Cuando mi amigo F. me contó ese sueño, se hallaba aún rebosante de esperanza y convencido de la veracidad de ese oráculo. Pero al acercarse el día prometido las noticias sobre la guerra que llegaban a nuestro campo menguaban las esperanzas de ser liberados en esa fecha. El 29 de marzo, de improvisto, F. cayó enfermo con una fiebre muy alta. El 30 de marzo, el día en que la voz le anunció el final de la guerra y de su sufrimiento, cayó en estado de delirio y perdió la conciencia. El 31 de marzo falleció. Según todas las apariencias, murió de tifus.

Quienes conocen la estrecha relación entre el estado de ánimo de una persona – su valor y su esperanza, o la falta de ambos- y la capacidad de su sistema inmunológico comprenderán que la pérdida repentina de esperanza puede desencadenar un desenlace mortal. La causa principal de la muerte de mi amigo fue la profunda decepción que le produjo no ser liberado el día previsto. En consecuencia, la resistencia de su organismo y sus defensas se debilitaron, dejándolo a merced de la infección tifoidea latente. Su esperanza y su voluntad de vivir se paralizaron, y su cuerpo sucumbió a la enfermedad. Después de todo, la voz de su sueño se hizo realidad. «

Tener ilusión es tener vida, todo es más fácil y acostumbran a salir mejores resultados. Puede que haya días que no tengas tantas ganas, pero si tienes los motivos, te esforzarás igualmente.

Así que, te propongo que empieces ya a marcar tus objetivos por escrito para esta temporada, si no lo has hecho todavía. Establece objetivos realistas pero que vengan cargados de ilusión. Que tengas motivos por los que ir a entrenar y que la consecución de la mayoría dependa de ti, de tu esfuerzo y de tu trabajo. Objetivos de rendimiento se llaman.

Ganar un partido o conseguir una medalla son objetivos o expectativas de resultado. Estos precisamente no te tienen que obsesionar, te tienen que motivar. Cuando se tuerzan las cosas, tenerlos en mente para seguir luchando, para intentar no rendirse, para apretar aún más si cabe. Pero los protagonistas de la temporada deben ser claramente los objetivos de rendimiento. Los que podemos controlar y sabemos que con empeño los vamos a conseguir. Te pongo un par de ejemplos:

Objetivos de resultado

  • Terminar entre los 10 primeros del ranking X a final de temporada
  • Conseguir clasificarme para X campeonato
  • Llegar a cuartos de final con el equipo en el campeonato X

Objetivos de rendimiento

  • Estar más rápid@
  • Aprender un nuevo saque
  • Mejorar la concentración en entrenamientos y partidos

Y así podríamos marcar unos cuantos. Lo ideal es que te marques una media de dos objetivos de rendimiento a medio plazo (a corto plazo puede que no te dé tiempo a conseguirlos y a largo plazo puede que lo veas tan lejos que te desmotives por el camino) y que los vayas ajustando o cambiando una vez que los consigas. En cuanto a objetivos de resultado, sin auto-presionarte, marca los que quieras. Si te ilusionan, por qué no… go ahead!

Se pueden perder muchas cosas en la vida, pero como dicen, la ilusión ni tocarla. Y serán los motivos transformados en objetivos esas cerillas con las que consigamos que la ilusión nunca se apague.

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