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Andújar, el alto coste del paraíso

Andújar, cual Ave Fénix, resurge desde el quirófano. En la vida de un deportista de élite existe la posibilidad de lidiar con un sufrimiento invisible, un calvario interminable que no es apreciada por la multitud, pero que el deportista sufre en sus propias carnes en soledad y que, en ocasiones, conlleva a una mayor preocupación mental que al propio dolor físico: la travesía de las lesiones. 

El quirófano, el triste amigo de Pablo

Pablo, encadenó tres operaciones en su codo derecho durante dos frustrantes años. Entonces corría el año 2017 y no dejaba de tratarse un intenso dolor en su codo que le impedía sacar. Debido a la inactividad, descendió hasta el puesto 1.764 del ranking ATP y llegó a comentar que se veía fuera del tenis para siempre. Lo que voy a exponer a continuación, si se lo cuentas al bueno de Pablo hace un par de años durante su «encarcelamiento» entre quirófanos e interminables rehabilitaciones, no te toma en serio.

En la vida había llegado tan lejos sobre las pistas de Flushing Meadows, de hecho, únicamente había participado en el último Grand Slam del año en el 2012, 2013 y 2014. Su mejor resultado era la segunda ronda y, con 33 años, acaba de alcanzar algo que no podría ni soñar mientras descansaba en los hospitales hace no tanto, unos octavos de final en un grande. Para agrandar aún más este hito, su mejor marca en un Grand Slam, ya superada, estaba fijada en la tercera ronda, tanto en Roland Garros y Wimbledon en 2015, la última vez que había ganado un partido en uno de los cuatro grandes, por lo que, hacía ya más de la friolera de cuatro años.

El circuito Challenger, trampolín hacia hoy día.

Los buenos tiempos quedaban atrás en la vida profesional del manchego, cuando hace ya seis años se situaba en su mejor ranking, a las vísperas de los treinta mejores tenistas del mundo (32º). Antes del calvario, Pablo levantaba trofeos allá por 2011 y 2012 en Casablanca y en 2014 en Gstaad. Como todo en esta vida, tanto lo bueno como lo malo, con el tiempo, pasa. Estos momentos de disfrute sobre las canchas acabaron. Con 31 años tuvo que empezar de cero y con el miedo de otra recaída que precipitase un abandono prematuro de su carrera. Apenas tenía posibilidades, tras los años lesionados, de disputar algún torneo ATP por su ranking. Por lo tanto, el circuito Challenger fue su trampolín para ir asciendo en el listado mundial debido a su gran recuperación y buen hacer y, de manera asombrosa, alcanzó el Top 100 en un solo año. Como dijimos, lo malo, con el tiempo, pasa. El tiempo fue más de lo esperado, ya que nadie piensa que le puede tocar a él un problema físico así, pero con humildad, trabajo y echándole un pulso a la paciencia, Andújar le dio la vuelta a su tormentosa situación. Ya en dinámica claramente ascendente, entre 2018 y 2019 sumó a sus vitrinas un título ATP Tour en Marrakech, además de otros seis de categoría ATP Challenger. Lo de estas dos semanas, aunque no haya ningún título físico, es una mención aparte.

Foto destacada vía: estaticos.elperiodico.com

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