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Duckhee Lee: el tenista que no oía los «out»

Hoy se ha dado un hecho histórico en la ATP. El tenista coreano Duckhee Lee, número 212 del mundo, ha ganado un partido al máximo nivel profesional en el torneo de Winston-Salem. Este hecho por sí solo no tiene nada de histórico, si no fuera porque Duckhee Lee es el primer tenista sordo de la historia que lo consigue.

Desde muy niño

Lee viene de una pequeña y tranquila ciudad coreana llamada Jecheon, donde reina la paz y el estilo de vida coreano tradicional. La sordera le fue diagnosticada a los dos años de edad. Sus inicios en el tenis fueron fulgurantes. Muchos entrenadores le recuerdan por su gran nivel de tenis y lo abierto y bien relacionado que era con el resto de los niños. Su sordera lo limita a la hora de poder oír el golpeo del rival, lo cual puede impedirle detectar golpes más potentes, o por ejemplo los pasos del jugador de enfrente si sube a la red o cuando se desplaza lateralmente. Pero Duckhee, según sus propios rivales, ha desarrollado una extraordinaria habilidad para intuir hacia dónde va a lanzar el contrario y se anticipa con más velocidad que el resto de tenistas. Esto le hace muy peligroso sobre todo al resto, donde suele leer perfectamente los saques de sus rivales y toma posiciones de ventaja con mucha más facilidad que el resto.

Problemas con los jueces de silla

Con los líneas no hay problema, ya que ellos siempre hacen el gesto con el brazo cuando la bola se marcha fuera, o con los dos cuando entra. Pero cuando el juez de silla contraviene alguna decisión de un línea, a Lee le cuesta mucho más enterarse, y ha vivido múltiples situaciones en el circuito donde pensaba que había ganado un juego pero no era así, ya que en los torneos menores no siempre se muestra en el marcador la puntuación del juego, sino que solamente la canta el árbitro. Y eso sin contar con las situaciones en las que el marcador funciona incorrectamente. Además, el problema no está solo en oír la puntuación, sino cuando surge un conflicto con el juez. Al ser sordomudo, no solo tiene problemas para enterarse de lo que le están diciendo, ya que no conoce la lengua de signos, solamente es capaz de leer el coreano en los labios, sino también para expresarse él y que lo entiendan. Y eso sin contar con que su nivel de inglés no es muy bueno, algo lógico teniendo en cuenta su condición, lo cual le complica aún más las cosas, teniendo en cuenta que el coreano no es un idioma muy extendido fuera de su país.

Ganas y voluntad, la clave

Pero al tenista coreano las dificultades no han hecho más que darle un extraordinario coraje y fuerza de voluntad para superarlas. Los expertos han demostrado que cuando falta un sentido, el resto se agudiza para compensar esta ausencia, como en el caso de los ciegos, que tienen mucho más agudizados el oído y el tacto que el resto de las personas que no carecen de vista. En el caso de Duckhee, es la vista la que ha desarrollado especialmente para compensar los sonidos que no puede percibir. Así que no oye al público aclamarle cuando gana un partido, sino que solamente lo ve. Y parece que acabará acostumbrándose a las ovaciones calladas, ya que seguro que oímos hablar de él mucho más por su tenis que por su sordera en un futuro no muy lejano.

Fuente de datos e imágenes: www.atptour.com

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