ATP Crónica Tenis

Rafa Nadal completa la ‘manita’ de títulos en Montreal. Campeón del Masters 1000 de Canadá 2019

Rafael Nadal completó de la mejor manera una semana que tuvo algunos altibajos y que volvió a probarlo al máximo. En la gran final del Masters 1000 de Canadá, disputada este año en Montreal, superó al ruso Daniil Medvedev. El español logró defender con éxito su título de 2018 y ganó por quinta ocasión el sexto Masters 1000 de la temporada.

Con un marcador de 6-3 y 6-0 en 1 hora y 10 minutos, el nacido en Manacor ganó el título N°83 de su carrera y el N°20 en pista dura.

Es el 5° título de Nadal en Canadá. Vuelve a ganar después de 14 años de conseguir el primero allí. Imagen: ATP.

La Coupe Rogers 2019 se vistió de gala para recibir a sus dos mejores tenistas. De un lado, Rafael Nadal, vigente campeón y máximo favorito a llevarse el título tras la ausencia de Novak Djokovic. Del otro lado, Daniil Medvedev, N°9 del mundo antes del encuentro decisivo, y finalista por 5° vez en 2019 (un título).

Nadal venía de tres semanas de descanso, luego de haber jugado las semifinales de Wimbledon. Mientras tanto,  Medvedev jugaba hace una semana otra final ante Nick Kyrgios en Washington.

Canadá 2018, el último título de Nadal en pista dura. Imagen: Reuters.

Esta final tenía un elemento común para ambos bandos: un halo de revancha, pero no entre sí, sino con sus mismos resultados este año.

Para el N°2 del mundo, lo era en el sentido de que su cosecha de títulos en 2019 no había conocido otra superficie distinta al polvo de ladrillo. Esto, tras quedarse o a las puertas del último partido, o a un paso del título en lugares como Australia, Indian Wells, y Wimbledon

Por otra parte, era una oportunidad de revancha para el ruso, campeón del ATP 250 de Sofía (Bulgaria), ya que este ha sido su único título en cuatro finales en el presente año. Registros admirables, pero sin los títulos que esperaría.

El ATP 250 de Sofía, el título más reciente de Medvedev en su carrera. Imagen: AFP.

El camino a la final

Ambos contendientes tuvieron caminos complejos pero con grandes resultados por los rivales enfrentados y las formas en las que lo lograron.

El camino de Rafa

Rafa Nadal, de menos a más, tuvo en Fabio Fognini, uno de sus más duros rivales en el circuito, su escollo más complejo de sortear.

En segunda ronda, el ibérico dio cuenta del británico Daniel Evans por 7-6 y 6-4. Luego, Superó a Guido Pella con parciales 6-3 y 6-4. Posteriormente, el mencionado duelo con «Fogna», a quien tuvo que remontar tras estar un set abajo y con muchas irregularidades en su juego, para terminar derrotándolo por 2-6, 6-1 y 6-2.

El camino de Nadal en Montreal. Imagen: ATP.

Finalmente, la diosa fortuna lo acompañó, pues tuvo pase directo sin jugar las semifinales, dado el retiro de quien iba a ser su rival, el francés Gael Monfils.

Estas eran las credenciales del tenista español para encarar la ronda decisiva, con el reto de ofrecer una mejor imagen y consistencia en su juego.

El camino de Medvedev

Por su parte, Daniil tuvo un poco más de solidez en la semana, pues todos sus enfrentamientos fueron resueltos en sets consecutivos.

En segunda ronda, se deshizo del británico Kyle Edmund con parciales 6-3 y 6-0 (justo el marcador de la final). Luego, en octavos de final, se impuso al chileno Cristian Garin con un doble 6-3. Ya en cuartos de final. logró imponerse ante el N°5 del mundo, el austriaco Dominic Thiem, con categoría y suficiencia por 6-3 y 6-1.

Finalmente, y en un duelo de coterráneos, superó a Karen Khachanov por 6-1 y 7-6(6).

El camino de Medvedev en Montreal. Imagen: ATP.

Un tiebreak, y en semifinales, fue lo más complejo que Medvedev enfrentó. El ruso, fue de todos los jugadores hasta la final, quien demostró el mejor nivel.

Este era el primer enfrentamiento entre Nadal y Medvedev. Así pues, todo estaba listo y dispuesto para conocer al campeón de Canadá.

Números de los finalistas: Imagen: ESPN.

El partido

Primer set, inicio complicado, pero tranquila resolución para Nadal

Tal y como lo mostraba la previa a este encuentro, esta final iba a ser un juego en el que la base de su desarrollo sería la estrategia desde la línea de fondo.

Para empezar, recíen se jugaba el primer punto del partido, y ya se vió un peloteo de 24 golpes. A juzgar, la regularidad y la consistencia serían la clave.

La primera oportunidad de quiebre llegó para Medvedev, era el primer game del partido y ya lograba inquietar a su rival. Esta, llegaba con un punto de 32 ejecuciones; no lo concretó, pero le mandó un claro mensaje al rival: Nadal tendría que acudir a algo distinto si quería ganar la partida.

El manacorí supo que debía encontrar variantes rápidamente. La combinación de subidas a la red, con su sello, que es el ataque permanente al revés de sus rivales, comenzaban a responder a esa lógica.

Medvedev por su parte respondió en su primer turno de saque con una ejecución perfecta de sus servicios. Su saque fue su primer recurso y su base en los primeros compases del partido. Fue un primer game limpio, sin ceder puntos, siendo la muestra de lo reñido que había sido el inicio.

Sin embargo la consigna de Nadal era clara: comenzar a explotar la presión al revés de Medvedev. Así fue como ejecutó su plan para su siguiente turno de saque e irse arriba 2-1.

Nadal fue quien primero incursionó con subidas hacia la red, y fue así como se apuntó sus primeras dos oportunidades de quebrar el servicio de su oponente.

El primer quiebre del partido

Luego de una doble falta, la primera del partido, Medvedev le entregaría por primera vez su servicio a Nadal en todo el partido. Fue en la segunda oportunidad de quiebre que el balear encontró su primer adelantamiento en el match. 3-1 y saque a favor de Rafa.

Tenacidad y constancia, dos conceptos que el campeón de 18 Grand Slams siempre ha tenido como puntales de su carrera en el tour. Estos, fueron dos factores neurálgicos para comenzar, a partir de allí, a quebrantar paulatinamente la resistencia de Medvedev. Las consecuencias: el agotamiento físico y mental del ruso.

Al parecer, ese quiebre otorgado por el nuevo N°8 del mundo fue el comienzo del desajuste en su libreto. Aquello se remarca porque el siguiente juego fue bastante sencillo para Nadal: el español confirmó ese quiebre con un juego de saque sin ceder ni un solo punto. Ya en menos de 25 minutos de partido, Rafa se encontraba 4-1.

Las condiciones meteorológicas no eran las más condescendientes con el juego. Se pudieron notar varios errores no forzados y pelotas enganchadas en los marcos de las raquetas.

Medvedev lograba escapar de las afugias de otra oportunidad de quiebre en el 1-4. Sin embargo, Nadal era quien daba más muestras de versatilidad. El balear combinaba los peloteos largos desde el fondo, con el juego en la red y los slices, propicios para hacer subir a Medvedev con incomodidad e inducirlo al error.

Por otro lado, la derecha de Rafa estaba en su mejor momento de la semana. Las aperturas y los espacios que dejaba el rival, fueron bien leídos por el español. Un winner de derecha en paralelo sirvió para dejar 5-2 el primer parcial.

Medvedev, en medio de todo, no bajó los brazos y se apoyó en sus servicios directos a la ‘T’. Esto, fue suficiente para prolongar un poco el set.

Bastó un único quiebre para que Nadal definiera el primer capítulo con su derecha abierta y de alta carga de topspin. A diferencia de las rondas previas, todo le funcionó en el momento más propicio.

Un formidable passing shot de Rafa al famoso estilo banana, con una derecha paralela, contrarrestó un intento de Medvedev por subir a la red. Y de esta manera, se cerraba el telón del primer set con un 6-3 en 40 minutos.

Segundo set. Solo un jugador en la cancha: Rafa

El segundo capítulo no fue más que una película de terror para Medvedev, pero al otro lado de la red, sería una auténtica obra de arte para Nadal. A partir de ese momento, el ruso nunca pudo volver a llevarse un game a su favor.

El juego de Nadal definitivamente absorbe la mente de la gran mayoría de sus oponentes.

Ya de arranque en el segundo set se pudo comprobar esta máxima; una derecha sin mayores complejidades se tornó en un error no forzado de Medvedev que dejó en la red. Esto, le concedió a su rival el primero de tres quiebres en línea.

Como si fuera poco, más peloteos extensos consumían los arrestos físicos del ruso, dejando todo servido para que Nadal acudiera a su arma. La derecha con alta carga de efectos se dejaba ver cada vez más en la pista.

Daniil intentaba manejar los hilos del encuentro, pero estos eran infructuosos. Ya ni el drop shot funcionaba; cuando lo hacía, se encontraba con una respuesta aún mejor de Nadal. Con sutileza en un contra drop, aumentaban las penurias del moscovita.

Los errores no forzados ya estaban a la orden del día para Medvedev, finalista de los ATP de Brisbane y Barcelona. Un error de revés  le dio a Nadal un nuevo quiebre, con lo que ya se ponía 3-0.

Ya en el cuarto juego, Rafa dominaba con sus primeros saques (100% de efectividad con el primer servicio en el set). A esto, Medvedev respondió queriendo cortar los puntos, pero la ejecutoria no era la mejor. Un top volley muy mal conectado demostró desespero por hallar algo que cambiara las cosas.

A diferencia del primer set, donde hubo algo de paridad, en este segundo, hubo un monólogo de Nadal. En un parpadeo, el set ya se encontraba 4-0.

Medvedev se hizo preso del desespero. Ya ni siquiera tomaba las pausas necesarias entre puntos y cometió una doble falta que dio dos oportunidades más de quebrar. Un winner de revés cruzado también le ayudó a Rafa, quien a la cuarta oportunidad de quiebre en el 5° game, ya firmaba la sentencia de su rival.

Con un error forzado en la red por parte del ruso, el marcador se puso 5-0. Casi sin enterarse, Medvedev veía cómo una semana excelsa se le iba como agua entre las manos.

Para Nadal, llegaba la hora de cerrar un set perfecto para así retener el trono en Canadá. En el 6° game, su derecha paralela se dejó manejar como si se tratara de un pincel. Dos tiros categóricos por esta vía llegaron para entregarle a Rafa la misma cantidad de oportunidades para ser bicampeón del sexto Masters 1000 de 2019.

Fue finalmente un error no forzado de Medvedev con su revés el que finiquitó las acciones. Así, y con un 6-0, el famoso rosco, en casi media hora de set, Nadal se hacía con el partido. Con ello, el balear se aseguró morder nuevamente la hoja de maple, símbolo del país anfitrión y del trofeo que ya tendría entre sus manos.

Rafa, que nunca se cansa de demostrar convicción y persistencia, dos pilares de su legado en el deporte blanco, batalló y se sobrepuso a una semana de altibajos. Supo exhibir un nivel que fue in crescendo. El premio: el partido final, quizá, el más sencillo de todos en la semana para él.

No hubo cambios, el dos del mundo logró defender con éxito su título de 2018. Junto a esto, Rafa se lleva su 5° título en Canadá (05′,08′,13’18’19’). También, gana su 3° título en 2019, su 35° trofeo Masters 1000, siendo el más veces campeón en este tipo de torneos. Y para terminar, gana su título N°83 en su laureada carrera.

Con el US$1’049.040, y los 1000 puntos, llega un dato estelar: esta es la primera vez que Nadal logra defender un título que haya conseguido en una superficie diferente al polvo de ladrillo. 

Nadal, campeón del Masters 1000 de Canada 2019. Imagen: ATP.

Imagen destacada: ATP.

 

 

Síganme en Twitter como @Jordan19_07 y sigan toda la información y actualidad deportiva en @SextoAnillo, en www.facebook.com/sextoanillo, o en nuestro Instagram: sextoanillo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *