Atletismo Crónica

«Las tetas pesan como pesan en los últimos metros»

JANA RAWLINSON «VUELVO A ESTAR PLANA COMO UNA TORTA»  Y LAS TETAS PESAN COMO PESAN, EN LOS ÚLTIMOS METROS

Lady Jana Rawlinson dos veces campeona mundial de 400 metros vallas en París 2003 y Osaka 2007, tomó la decisión de quitarse los implantes mamarios con el propósito de aumentar sus posibilidades de conseguir una medalla olímpica que falta en su palmarés. Eso ocurrió antes de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Afirmó  «Me gusta mucho tener los pechos más grandes, pero he madurado lo suficiente para conocerme a mí misma. Para ser sincera acerca de quien soy cuando me miro al espejo y todavía me siento sexy sin mis tetas», comentó a la revista ‘Woman’s Day’. 

«Estaba muy contenta con mis pechos, pero quiero dar a mi país una medalla en los Juegos Olímpicos de Londres, por eso he decidido volver a operarme», completó diciendo la  saltadora de vallas campeona del mundo en Francia (2003) y Osaka (2007).
La atleta australiana, se sometió a una operación de implantes mamarios en julio de 2008, pero catorce meses después volvió al quirófano para quitárselos, y asegura que no los echa de menos.

«Vuelvo a estar tan plana como una torta», comentó con humor. Rawlinson piensa que por ser más sexy no va a ganar más medallas. «Quiero sentirme lo más atleta posible para saber que en Londres estaré en mi mejor forma posible. En este punto de mi vida no necesito ser glamorosa, al fin y al cabo, siempre podré volver a operarme los pechos cuando me retire. No hay medallas por ser bella», apuntó.

La operación de aumento de pechos permitió a Rawlinson pasar de la talla 75 a la 90. «Siempre había estado descontenta con mi apariencia. Cuando me miraba al espejo veía brazos musculosos, hombros anchos y largas y fuertes piernas, que son armas muy útiles para correr mucho, pero no me hacían sentirme mujer», señaló la vallista. «Hay un par de chicas en el atletismo que no voy a nombrar, que son campeonas olímpicas pero que parecen hombres y yo no quiero ser como ellas. Eso es lo que me llevó a operarme la primera vez», agregó.
Rawlinson, por último, confesó que siempre ha envidiado «a las chicas que son por naturaleza chiquitas, con figura de reloj de arena. Yo, la única vez que me he sentido mujer fue cuando estuve embarazada. Con el aumento de pecho me sentí como una persona diferente, suave y femenina, estaba enamorada de mis pechos».
No hay duda, el sueño olímpico algunas veces no compagina con la belleza femenina, con ser más o menos sexy. Lady Rawlinson estaba muy clara, las medallas olímpicas no se ganan por ser más sexy, los 400 metros con vallas requieren muchas cualidades, la belleza no es una de ellas,  es un evento que está muy lejos de parecerse a un concurso de belleza y las tetas pesan como pesan en los 100 finales no lo creen ustedes así, nos referimos a las damas «claro está»
Bibliografia Y FUENTE: elEconomista.es
 
Fuente de Imagenes: IAAF World Athletics
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