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¡Dios salve a Cabal y Farah! El ‘Colombian Power’ se corona en Wimbledon y alcanza la gloria para siempre. Segunda parte

Continuamos con la parte final de la crónica dedicada a la histórica gesta lograda por Juan Sebastián Cabal y Robert Farah tras su encuentro ante Nicolás Mahut y Édoard Roger-Vasselin

Como solo Sexto Anillo lo sabe hacer, te treamos los pormenores de cada encuentro (leer parte 1). Este caso no podía ser la excepción, tratándose de dos hispanoparlantes que se coronan en el césped sagrado. Aquí el desenlace.

 

Pese a dominar, Cabal y Farah no lograron concretar y cedieron el cuarto set. 

Con la tranquilidad de haber sabido solucionar los momentos de presión, Cabal/Farah afrontaron la cuarta manga con mayor frescura. De tener que pelear constantemente para remontar quiebres y estar al límite, pasaron a estar por encima en el tanteador.

Así las cosas, los colombianos tenían mayor margen de maniobrailidad y podían empujar aún más en su estrategia de ataque y devoluciones bajas y al cuerpo.

Partido parejo en la final de dobles. Imagen: Captura de pantalla @ESPNtenis

En Colombia hay una tradición al pensar que «Si no es sufrido, no hay victoria». Ese adagio al parecer invadió a Cabal y Farah en el momento menos adecuado, pues fueron ellos los que primero cedieron su saque en el partido.

Apenas cuando transcurría el cuarto game, una bola sin peso hacia el centro del campo permitió que Mahut definiera profundo y al centro con cierta complicidad de la faja. El mismo que hace unos momentos cruzó palabras con el juez de silla, se encargaba de poner ventaja en este set.

Los franceses confirmaron su quiebre y se fueron arriba 3-1 y servicio, pero otra sorpresa llegaría. Si antes nadie aprovechó los break points, esta vez tampoco se aprovechaban los quiebres conseguidos. Antes de que se les escapara el tren, Cabal y Farah lograron arrebatar también el turno de saque de sus rivales.

Farah/Cabal pasaron de tener un game casi perdido (40-15) a quebrar. La combinación de devolución baja de Farah, que dejó sin opción a Mahut, junto con la volea contundente de Cabal, le devolvieron parte del control a los colombianos.

Sacarse de encima un game tan complejo, y de estar casi tres games abajo, dieron a los N°1 del mundo el impulso para confirmar y emparejar las acciones. Dos quiebres en este set como novedad frente al resto del partido.

Hubo un punto de inflexión en este set y fue el noveno game. En el 4-4, al servicio Mahut/Vasselin, Cabal/Farah tuvieron dos oportunidades de quebrar, irse 5-4 arriba y cerrar el partido. Dos chances de oro para poder dar el paso al olimpo.

Pero de estar ad portas de la gloria (15-40 y segundo servicio), apareció ese pulso traidor que todo lo estropea cuando menos se quiere.

Cabal cometió un atípico error no forzado de derecha, a lo que Mahut respondió con sus saques; y con otro duro error del mismo jugador, esta vez de volea, de manera increíble se dilapidó semejante chance. Esto terminó por costar caro en este parcial.

Concentrados, y convencidos de no dar el brazo a torcer, ninguno de los cuatro era consciente del desborde emocional y la tensión que se generaba al tener que presenciar ¡otra vez un tiebreak!

La fortaleza mental de franceses (para recuperar) y colombianos (para no dejarse invadir por las culpas) fue la culpable de esta situación.

Una final tan larga, como igualada. Imagen: Captura de pantalla @ESPNtenis.

Perder dos puntos de quiebre fundamentales costó caro para los colombianos; y en el desempate, dos miniquiebres, uno antológico, llegaron.

Mahut, el de más galones recorridos entre los cuatro, sacó un smash y luego una passing brillante y profundo de revés para irse 2-1. A partir de allí, el desempate, y el set, se lo llevaron él y Roger-Vasseline. Quién más sino Mahut para cerrarlo con una volea felina.

Después de 4 horas y 13 minutos de un partido sin igual, y de lucha frenética, el trono de Wimbledon seguía sin dueño. Imagen: captura de pantalla @ESPNtenis.

No fueron Cabal y Farah, fue toda Colombia la que empujó. Finalmente, quinto set, y partido para ellos

Un invitado extra llegó a la pista central, y por más que se resistió, se decidió en aparecer. Fue nada más y nada menso que la lluvia la que enfrió por minutos el comienzo del set final.

Como si algo hiciera falta para llenar a este partido de los ingredientes perfectos para hacer la mejor película de drama, hubo que esperar 10 minutos para continuar bajo techo. Condiciones tanto distintas, como inciertas para el final.

Este set resultó distinto a los otros en el marcador, pero a pesar de ser más corto en games, fue el cúlmen del suspenso, el drama, el calvario.

Farah/Cabal salieron con toda la intención de forjar en su servicio su principal herramienta para imponer su juego. Desde los primeros games, ganaron la mayoría de los puntos con sus primeros servicios, incómodos, al cuerpo y liftados.

La dupla colombiana ganó un mayor porcentaje de primeros y segundos servicios que sus rivales en este parcial. Solo estaban esperando para dar la estocada final.

Llegó el game más emocionante de todo el partido. El cuarto game del último set, representó en su máxima expresión lo que sería una batalla heróica, apelando a la mística y el alma para ganar.

23 puntos y 5 oportunidades de quiebre fueron necesarias para que Cabal y Farah se llevaran un game ganado con alma y corazón por 3-1. Fue un game de 12 minutos (eterno para un partido de dobles) en el que a la mínima ventaja de cualquiera de los dos, llegaba la paridad del otro.

Pero, una vez más, el adagio colombiano presente. Tanto sufrir y ganar el quiebre, para que Cabal/Farah terminaran entregando su siguiente juego de servicio.

Con dos puntos de ventaja, los cafeteros no pudieron cerrar el game. Sendos golpes sin peso, un error no forzado y una doble falta de Cabal invadieron de inestabilidad a la pareja. El de siempre, Mahut, llevó a su pareja a volver de nuevo.

Y cuando menos certeza había sobre cómo terminaría todo…

Todo continuó en igualdad. Pero el juego de dobles es tan incierto, que cualquier decisión milimétrica lo cambia todo. Y el tenis, y quizá la vida o el destino, a estas alturas factores válidos, tenían preparada una nueva oportunidad para Cabal/Farah.

El último quiebre llegó. 3-4 Mahut/Vasselin al servicio. Cabal/Farah dle otro lado, parecían tener cañones en vez de raquetas, pues se prepararon para el momento cúspide.

Se dijo a lo largo de esta crónica que el factor clave en los colombianos estaba en las devoluciones al cuerpo.

Esta vez, los dos fueron implacables y literalmente apuntaron a Mahut como objetivo, tanto, que el francés sufrió dos impactos directos a su humanidad. Parte del tenis, leal o no, abierto a discusiones.

Aquellos puntos sirvieron para que el ‘Colombian Power’, como se hacen llamar, tuvieran una ventaja mucho más cómoda. Esta vez, ya no se dejarían pasar más oportunidades.

A la segunda de tres en disputa, una devolución de Cabal cerró el game. Ahora sí, más que nunca en sus vidas, tenían el cielo a tan solo un dedo de ser tocado.

El momento anhelado por fin llegó

20:58 en Inglaterra, 14:58 en Colombia. Luego de 1 año, cuando los dos países se disputaban otras cosas en el deporte Rey, estos dos países separados por más de 8.000 kilómetros de distancia volvieron a estar conectados.

Esta vez, dos representantes del país sudamericano estaban firmando allí sus credenciales para entrar en la historia del deporte blanco.

El noveno y último game (5-3) arrancaba con dificultad: 0-30 para Mahut/Vasselin. Ya en este punto no importaba nada más que ganar. Era de ellos; y un error de Mahut, junto con un ace de Cabal, emparejaron las cosas.

El saque y la red, dos golpes, por tradición, propios para ganar en el césped. Pues así, fue como la pareja colombiana fue bajando el telón de esta interminable película.

Robert Farah, con una volea ganadora de revés, sentenció. Nunca antes una raqueta había sido con tanto ruido, un motivo de alegría para todo un país, y una región entera.

Por fin, y con un desplome hacia la viva hierba, todo se consumó, y Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, llegaron al cielo del tenis. Se proclamaron campeones con un 6-3 final, que les dió la oportunidad de ubicarse en el ‘Royal Box’ y ser coronados como los reyes del mundo del tenis en dobles.

No solo ganaron ellos dos, detrás de ellos, los aficionados del tenis en Colombia recibieron una recompensa a años de lucha por un momento de reconocimiento a este deporte.

Un deporte que históricamente no recibió un espaldarazo, y cuyos impulsores han tenido que defenderlo ante resultados adversos. El impacto fue tal, que el partido fue narrado en la radio colombiana.

A partir del sábado, Juan Sebastián Cabal y Robert Farah se unen a la lista de nombres ilustres que engalanan la historia del deporte de su país. Y lo que consiguieron hoy, se sitúa dentro de sus gestas más representativas.

Héroes en su tierra, pero como ellos declararon, «una victoria para toda latinoamérica».

Colombia, ¡aquí tienen a sus campeones!, quienes seguramente, han hecho historia…¡para siempre!

El premio a la persistencia. Imagen: @Wimbledon.

 

 

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