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¡Dios salve a Cabal y Farah! El ‘Colombian Power’ se corona en Wimbledon y alcanza la gloria para siempre. Primera parte

‘God save the Queen’. Son las palabras que reza el himno del Reino Unido. Ahora es diferente…esta vez, para el deporte colombiano y el tenis latiniamericano, ese himno reza: ‘Dios salve a Cabal y Farah‘.

Este 13 de julio de 2019, la dupla colombiana conformada por Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, escribió con letras doradas una de las páginas más memorables en la historia para el deporte del país sudamericano.

Tras una batalla cinematográfica y maratónica, conquistaron su primer Grand Slam como equipo. Y qué mejor que hacerlo en el más importante, en Wimbledon.

Los mejores tenistas del mundo en la categoría de dobles, vencieron a la pareja conformada por los franceses Nicolás Mahut y Édoard Roger-Vasselin con parciales 6-7(5), 7-6(5), 7-6(6), 6-7(5) y 6-3.

Luego de 4 horas y 57 minutos de partido, esta dupla dorada logra su 15° título en el ATP tour.

Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, se instalan en el olimpo del tenis latinoamericano. Imagen: @SC_ESPN

Nunca antes el tenis había ocupado las primeras planas de los temas del día en Colombia, un país de una fuerte tradición deportiva, pero en donde el deporte blanco no compaginaba.

El fútbol el ciclismo, el patinaje, el levantamiento de pesas, el boxeo, el beisbol, y pocas veces el automovilismo y el golf, habían llenado los titulares de sus diarios deportivos.

El tenis solo ocupaba unas cuantas líneas tras un puñado de alegrías brindadas por tenistas como Iván Molina, Jairo Velasco, Mauricio Hadad, Fabiola Zuluaga, y últimamente Alejandro Falla y Santiago Giraldo.

Pero hace unos años, una semilla venía germinando con dos jugadores, que con el tiempo, terminó por florecer. Fue en el césped sagrado del torneo de tenis más importante del mundo.

Los primeros colombianos en ganar en la catedral. Imagen: @Elheraldoco

Esos dos jugadores son Robert Farah y Juan Sebastián Cabal, quienes lograron que el tenis por fin llegara al sitial de los deportes que le brinden a su país un logro de la mayor magnitud, provocando que todo su pueblo volcara las miradas hacia ellos.

El camino a la cima del tenis

En estas dos semanas, los sudamericanos transitaron un camino bastante complejo para poder llegar a la pista central del All England Lawn Tennis Club.

Hasta aquí, solamente habían podido terminar dos de sus partidos en sets corridos. Lo hicieron ante las duplas conformadas por Jack Drapper (GBR) y Paul Jubb (GBR) en 1° ronda, y Roman Jebavy (CZE), y Philipp Oswald (AUT) en 3° ronda.

De resto, sus partidos finalizaron tras un largo y extenuante trabajo. Ante los kazajos Alexander Bublik y Mikhail Kukushkin, en 2° ronda, tuvieron que venir de un set abajo para sacar adelante su partido. Mientras que dos auténticas maratones los esperaban.

El camino de los campeones hasta la final. Imagen: Wimbledon.com
El camino de los campeones. Imagen: Wimbledon.com
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El partido de cuartos de final, el punto de quiebre

Primero, con los cuartos de final llegaría el partido visagra, que les daría toda la confianza posible, y el viento en la camiseta para creer que podrían edificar su propio imperio.

En 4 horas y 32 minutos, 5 sets, y un 11-9 en el quinto set, los colombianos vencieron a Jean-Julien Rojer (NED) y Horia Tecau (ROM). Este último nombre, un doblista consumado y recordado por la afición española, pues estuvo presente en la lucha por la medalla olímpica de Río de Janeiro en 2016, sucumbiendo ante Rafa Nadal y Marc López.

Una particularidad de este duelo, es que Farah y Cabal salieron avantes, luego de levantar ¡5 match points en contra!

En la antesala al último escalón, ya dentro de la pista central, vencieron a la pareja conformada por Raven Klaasen (RSA) y Michael Venus (AUS).

Este partido, casi que igual a la gran final, se cerró en cuatro sets, dos de ellos decididos por la vía del tie break. 3 horas y 5 minutos se necesitaron para que los semifinalistas de Roland Garros dieran ese salto inédito en sus carreras.

El momento decisivo

Así pues, con un tiempo total de 13 horas y 36 minutos en pista, Cabal y Farah se preparaban como nunca lo habían hecho antes para encarar del otro lado de la red a Nicolás Mahut y É. Roger-Vasselin.

Chocar contra alguien como Mahut iba a requerir un nivel de concentración superior al de los cinco partidos previos juntos.

Mahut es un jugador más que experimentado, que ha hecho su propia historia en el tenis y que sabe lo que es jugar tanto en sencillos como en dobles.

Por si fuera poco, es uno de los protagonistas del partido más largo de la historia del tenis, y fue campeón de este mismo torneo en el año 2016. Y con otro experimentado como Roger-Vasselin, aseguraban un duro escollo.

Cabe destacar que este era el primer enfrentamiento entre ambas parejas.

Y llegó la hora de la verdad: la gran final

Todo estaba preparado, el ya maltrecho pero siempre vivo césped de la catedral, se aprestaba para saber cuál sería la pareja que se alzaría con el título que representa el cielo del tenis.

La experiencia de saborear las mieles de ganar un Grand Slam, vs la primera oportunidad de lograrlo, en una cita de cara con la gloria eterna.

Si el público se quedó esperando un poco más de emociones con la antesala protagonizada por Serena Williams y Simona Halep, ni se imaginaban lo que vendría con estos cuatro titanes.

Primeros dos sets. Mayor paridad, imposible

Mahut/Vasselin, arrancaron arriba

Tal y como se esperaba en un partido de dobles, este se caracterizó por un intercambio constante de servicios ganadores, y un juego a pocos metros de la red. En este tipo de juegos, se ponen a prueba máxima los reflejos y la consistencia en la ejecución de las voleas.

La clave pasaba por encontrar los momentos adecuados para devolver de la mejor forma posible, y evitar bolas expeditas para la volea o los smash de quien se encuentre en la red. Ambas parejas sabían lo que se jugaban, y dejaron poco margen a la imposición del juego del contrario.

Solo unas escaramuzas con 5 oportunidades de quiebre para Mahut/Vasselin que no pudieron concretar, contra ninguna de Cabal/Farah, fueron los puntos álgidos de un primer set bastante igualado.

La primera de esas oportunidades llegó en el 3° game (1-1), dos en el noveno game (4-4), y dos más en el undécimo game(5-5).

Nicolás Mahut y Édoard Roger-Vasselin, los finalistas de Wimbledon.Imagen: ATP/Getty images.

Los colombianos tuvieron mayores dificultades para poder sostener su servicio. Se encontraron con un juego de Mahut/Vasselin que los obligaba a jugar puntos más largos. Mientras que el juego de saque-volea de la pareja gala se impuso en sus turnos de servicio.

Un hecho particular se produjo cerca del cierre del primer parcial. En el 5-5 (CAB/FAR al saque) luego de la ejecución de un smash por parte de Farah, este terminó impactando muy cerca del ojo izquierdo de Mahut tras el pique de la bola. Esto produjo que fuera atendido durante varios minutos.

Después de esto, al parecer la concentración de los colombianos mermó, y sus rivales retornaron decididos a llevarse la manga. El desempate llegó, y con él un doble miniquiebre, llevando a Mahut/Vasselin a estar 5-2 arriba.

Pese a una pequeña recuperación de Cabal/Farah, al servir para igualar a seis, nuevamente la muñeca flaqueó, Vasselin devolvió bien, para terminar definiendo y hacer que la pareja francesa se llevara el primer parcial por 7-6(5).

Cabal/Farah regresaron inmediatamente e igualaron

Con la necesidad de regresar cuanto antes al partido y no alejarse del anhelado título, los colombianos salieron decididos a responder. Para el segundo set, mejoraron en sus juegos de servicio y en su postura ofensiva.

No brindaron muchas concesiones y resolvieron con mayor facilidad sus puntos, prueba de esto fueron unos games más rápidos, y menos puntos de quiebre en contra. En este parcial, ambas parejas cedieron dos oportunidades. Cada una, desde la mitad del set hacia adelante.

Pero no pudo faltar el momento de presión para Cabal/Farah, pues uno de esos puntos de quiebre en contra fue nada más y nada menos que en el 5-6 y servicio para ellos. A punto de perder el segundo set, sacaron la casta y pudieron enmendar.

La dupla colombiana, nunca había superado la cuarta ronda en la catedral. Imagen: @ESPNtenis

La madurez mental para salir de los momentos de presión, definitivamente ha sido un aspecto que los colombianos han mejorado bastante, para pasar de disputar finales, a ganar títulos en el circuito. Demostraron consistencia y estabilidad.

Llegó un nuevo desempate, y aquí todo el plan se desajustó. De arranque, los campeones del ATP 500 de Barcelona tuvieron que volver a «remar». 0-3 en el tie break y la premura de no estar al borde del 0-2 en sets. Rápidamente pudieron recuperar los 2 miniquiebres perdidos, pero cedieron uno más.

En el 3-5 y servicio de los franceses, Cabal/Farah reaccionaron a tiempo. Remontaron, ganando todos los puntos restantes (un miniquiebre final) con un error no forzado, un par de saques liftados de Cabal y una devolución excelsa que obligó a Mahut a dejar la bola en la red.

Y así, algo que parecía escapárseles como agua entre los dedos, volvió casi que súbitamente. 7-6(5). Set por bando y de vuelta a la pelea.

Estadísticas 2do set. Imagen: Wimbledon.com

Misma tendencia, diferente orden. Los colombianos, dueños del 3° set, y los franceses del 4°; ambos, por tie break

La primera parte de este partido de tenis con tintes de largometraje, aunque pareja, tuvo una leve inclinación hacia la pareja Mahut/Vasselin. El trámite de su juego: más oportunidades de quebrar, y más momentos por encima en el tanteador.

Sin embargo, se preparaba la avanzada sudamericana. Esta segunda parte de la final cambió de dominio, y ahora fueron Cabal/Farah quienes tomaron esos pocos hilos que quedaban de más para comenzar a tejer su estrategia.

Estadísticas 2do set. Imagen: Wimbledon.com
Estadísticas 2do set. Imagen: Wimbledon.com
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Los colombianos fueron quienes estuvieron más finos con sus servicios, cometiendo menos faltas y obteniendo más aces que sus rivales. Además, impusieron con más frecuencia su juego de devolución, con Cabal como principal ejecutor.

Otro factor importante fue la búsqueda de aperturas, y por eso, la pareja latinoamericana siguió consiguiendo más winners, pero a esto, le sumaron mayor contundencia a sus primeros saques, importantísimos para atacar y ganar confianza.

Como un calco del 2° set, ambas parejas tuvieron dos chances infructuosas de quebrar. Mahut/Vasselin obtuvieron las suyas en el tercer game, mientras que Cabal/Farah hicieron lo propio en el cuarto game, y en el penúltimo antes de…sí, ¡un tercer desempate!.

Otra vez, Cabal/Farah arrancaban tituveantes y cedían primero el miniquiebre, pero asimismo Mahut/Vasselin desaprovechaban.

Tras ejecutar derechas y voleas sin fuerza al centro del campo, Farah iba demostrando ser de la pareja, el de menos tino para definir los puntos.

Sin embargo, la suerte le sonrió al nacido en Montreal, (Canadá) cuando una pelota enganchada en el marco se convirtió en un gran globo. Desde allí, él y su compañero retomaron las riendas.

Una cadena de tres puntos ganados inició con una volea profunda de Cabal. Luego, un servicio definido con polémica por el juez de silla tras una confusa corrección al ‘out’ del juez de línea. Y finalmente, un revés ganador de Farah (con complicidad de la faja) le otorgaron a los colombianos el 3°er set.

7-6(6) y el sueño cada vez más cerca…

Si quieres saber cómo terminó esta titánica batalla, no puedes perderte por nada del mundo la parte final de esta crónica dedicada a la pareja más importante en el tenis en este 2019.

 

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