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Evgenia Medvedeva encarna la revolución del patinaje ruso

Evgenia Medvedeva en el ISU Grand Prix Rostelecom Cup 2017. Fuente: Joosep Martinson / ISU via Getty Images

 

ACTUALIZADO 28/11/2018 10:00h

 

La instigadora de la última gran revolución en el patinaje ruso es Evgenia Armanovna Medvedeva, de origen armenio pero nacida en Moscú (Rusia), el 19 de noviembre del 1999, es decir, hace 19 años. Y no me refiero a la revolución de resultados, medallas o récords, que ya ha logrado a lo largo de su, por ahora, corta y recién carrera deportiva, y que la mayoría ya conocemos. Me refiero a algo mucho más profundo, más relevante y que no ha gustado a todos. Pero empecemos por el principio.

La época dorada

 

Janny, como la llaman los amigos cercanos, ya lleva años revolucionando el patinaje ruso. Desde que se uniera al equipo de Eteri Tutberidze en el club Sambo 70 de Moscú por el año 2008, la chica ya despuntaba. Pero no fue hasta la temporada 2013-2014, cuando debutó internacionalmente en la categoría júnior, que el mito empezó a cobrar forma.

 

Evgenia Medvedeva
Evgenia Medvedeva en el 2015. Fuente: ISU

Esa temporada ya logró una medalla de bronce en la Final del Grand Prix y otra en el Mundial, ambas en nivel júnior. En la temporada siguiente ya empezó a apretar el acelerador y se llevó el oro en sendas competiciones. Y, al año siguiente, ya pudo competir en senior (con 16 años) y arrasar con todo.

En sus dos primeras temporadas en senior ganó todas las competiciones importantes (2 finales del Grand Prix, 2 europeos y 2 mundiales), a parte de muchos otros oros. Fue la primera patinadora en ganar el mundial júnior y el mundial senior consecutivamente y, por si fuera poco, pulverizó los récords de Mao Asada (programa corto) y Yuna Kim (programa largo). Y los suyos propios, uno detrás de otro. En total, ha batido 13 récords del mundo (si no me he descontado, que bien podría ser), todos ellos antes de la actual temporada (2018-2019). Evgenia era la clara dominadora de la disciplina e iba lanzada a por el oro olímpico.

El principio del fin

 

Durante la temporada pasada, la 2017-2018, la temporada que estaba llamada a ser su temporada gloriosa, con los Juegos Olímpicos de Invierno en Corea del Sur (JJOO) y con el oro olímpico que estaba casi cantado desde que debutó en senior, a Evgenia se le empezó a nublar el cielo.

Todo empezó muy bien con la primera competición de la temporada, donde ganó otro oro, pero a mediados del mes de octubre, poco antes de debutar en su primera prueba del Grand Prix, se le diagnosticó una fractura en el metatarso del pie derecho. Igualmente participó y ganó, tanto en ésta como en su otra asignación del Grand Prix, pero no pudo competir en la final. Tampoco pudo patinar en el nacional de Rusia, lo que le impidió defender ambos títulos.

 

Su sucesora en estos honores fue Alina Ilnazovna Zagitova, su compatriota, compañera de entrenamientos y amiga, tres años menor que ella. Alina estaba pisándole los talones a Evgenia. Venía de ganar la final del Grand Prix y el mundial júnior en la temporada anterior (2016-2017), y se había llevado, de momento, los oros por los que Evgenia no había podido luchar. Era el mes de diciembre de 2017. Se acercaban peligrosamente los JJOO y Evgenia parecía no estar en plena forma. Esa corona prometida y, supuestamente merecida y reservada a su nombre, se alejaba lentamente de su alcance.

 

A finales del mes de enero de 2018 se celebró el Campeonato de Europa, justo un mes antes de los JJOO. Evgenia parecía, por fin, recuperada y apareció en escena después de un par de meses ausente. Era el primer duelo entre las dos máquinas del patinaje técnicamente perfectas (al menos, según los jueces). La lucha no defraudó, pero el resultado fue que Evgenia perdió su primera competición en, casi, 2 años. La imbatible Medvedeva, reina de Rusia, de Europa y del mundo, había sido vencida por una igual, su compañera, 3 años más joven que ella. Evgenia estaba viviendo su peor pesadilla y la misma que ella había hecho sufrir a sus compañeras de profesión. Me acuerdo ahora de Yulia Lipnitskaya, Elena Radionova, Anna Pogorilaya y Adelina Sotnikova.

 

Evgenia Medvedeva
Evgenia Medvedeva en el ISU Grand Prix NHK Trophy en 2017. Fuente: Atsushi Tomura / ISU via Getty Images

 

Los JJOO: el punto de inflexión

 

Y, por fin, llegaron los JJOO. Medvedeva, con toda su espléndida carrera deportiva, llegaba al evento más esperado de su vida con el papel de “segundona”. Y ocurrió lo más temido para todos y para ella: esa plata, ese horror. El oro, que casi tenía su nombre grabado desde hacía dos temporadas, se le había escapado de las manos por 1.31 puntos. Las imágenes de la competición hablaron por sí solas. La pena y rabia que sentía Evgenia era evidente para todos.

 

Después de este resultado y, supongo, que la evolución de la temporada dejó en claro que el panorama en el equipo de Tutberidze era insostenible, algo tenía que cambiar. Situaciones parecidas se habían producido en el pasado, aunque con otros deportistas y circunstancias. Parece que Tutberidze no tiene el temperamento adecuado para entrenar deportistas más maduras y mucho más independientes. Está acostumbrada a decidir todo y que la patinadora obedezca. Cuando son jóvenes esto no causa problemas pero, a medida que se hacen mayores, el choque de opiniones es más evidente y la situación se torna más delicada. Ella misma dijo en una entrevista: “A veces los patinadores llegan a una edad donde las cosas empiezan a no gustarles. Pues esto significa que se tienen que ir. Adiós. Yo no voy a cambiar”.

De hecho, Medvedeva ya era un caso especial porque llevaba «mucho» tiempo ganando todo (desde noviembre 2015 hasta enero 2018) y ha durado mucho más en la élite que otras patinadoras, que sólo conseguían despuntar durante una sola temporada.

 

Evgenia Medvedeva
Evgenia Medvedeva en la final olímpica 2018. Fuente: AFP / Eurosport

Además, de cara a la galería, la entrenadora pocas veces mostraba «afecto» por más de una atleta a la vez. Desde fuera parecía que siempre “tuviera” una favorita sólo. Y ahora era evidente que tocaba escoger. Evgenia y Alina no podían seguir en el mismo equipo, compartiendo hielo y entrenadora. 

 

El culebrón del verano

 

Se rumoreó el cambio de entrenador y hasta el cambio de nacionalidad, para no tener que competir en los nacionales rusos y tener que sufrir “los juegos del hambre”. Al final, Medvedeva decidió abandonar el equipo de Tutberidze e irse a Canadá, al Cricket Skating & Curling Club de Toronto, a entrenar bajo la tutela de Brian Orser, uno de los entrenadores más exitosos de la historia reciente del patinaje.

 

Brian Orser y Evgenia Medvedeva
Brian Orser y Evgenia Medvedeva en la presente temporada

A quien no siga mucho este deporte, esto le parecerá más o menos normal, no es muy raro cambiar de entrenador. Lo insólito y «nunca visto» es que una patinadora rusa de élite deje a su entrenadora rusa para irse con uno que no es ruso. Siempre, siempre, siempre, siempre, las estrellas rusas del patinaje se habían quedado y entrenado en Rusia.

Por eso mismo este cambio fue tan explosivo y se convirtió en un “puño sobre la mesa” en toda regla. A lo mejor hay muchos otros motivos detrás pero Evgenia, con esta decisión, claramente demostró su resistencia a “caer y seguir el camino de muchas otras jóvenes rusas retiradas demasiado pronto”, y su carácter y personalidad por decir “quiero hacerlo a mí manera, como yo quiera y no como se ha hecho siempre y se espera”.

 

Así, Evgenia mostró su pasión por el deporte y la determinación y el coraje que tiene por hacer esos cambios en su vida y tomar las riendas de su carrera deportiva. Quiere crecer y ser la mejor versión de sí misma y esta es la mejor oportunidad para ella, para el deporte y para todos sus seguidores.

 

Ella misma lo explicaba en varias entrevistas:

 

Pensé que si no hacía nada, si me quedaba tal como estaba, simplemente no volvería a competir. Simplemente entendí que quiero mejorar y que quería empezar una nueva vida(Fuente: NBC Sports).

 

Me voy a vivir y entrenar a América del Norte. Viviré en Canadá, sólo tengo que cambiar mi lugar de residencia por un período indefinido. Quiero una carrera deportiva larga, y es por eso que están ocurriendo estos cambios en mi vida. No sabéis cuánto y cómo me siento ahora mismo, estoy más motivada que nunca. No tengo miedo del traslado a Canadá y no estaré incómoda allí” (Fuente: Tass.ru).

 

Le deseo toda la prosperidad al grupo de Eteri Georgievna (Eteri Tutberidze) y, una vez más, le doy las gracias por esos 11 años tan valiosos en mi vida. Espero que con el paso del tiempo todo el mundo entenderá mi decisión de que esta era la única opción, para ambas, para poder seguir trabajando honestamente” (Fuente: RFSF).

 

Evidentemente, esta fue la historia más seguida de la off-season y las reacciones no tardaron en llegar. Brian Orser, su actual entrenador, explicaba cuál era el plan de futuro:

 

«Lo que más necesita ahora mismo es encontrar su propia voz en el patinaje. Ya hemos hablado de músicas para los programas y en las direcciones en las que quiere ir. No tenía ese lujo anteriormente. Medvedeva me dijo que quería ganar los JJOO. Yo le dije ‘Mantén ese pensamiento en la mente, pero eso no quiere decir que vayas a ganar todos los campeonatos que haya por el camino’. Este es un mensaje importante para toda la gente que quiera saber los objetivos de Medvedeva. Quiero que todo el mundo sepa esto. Nuestros esfuerzos estarán enfocados en esa dirección” (Fuente: Sports.ru).

 

En este enlace se puede leer un resumen de varias de las reacciones expresadas por parte de personalidades dentro del mundo del patinaje ruso. Hubo otras no tan “agradables”.

 

Evgenia Medvedeva
Evgenia Medvedeva durante el programa corto en el ISU Grand Prix Internationaux de France 2018. Fuente: Joosep Martinson / ISU via Getty Images

 

La revolución: creer y apostar por un futuro diferente

 

En el contexto del patinaje femenino ruso actual, la decisión de Evgenia Medvedeva es toda una revolución, un cambio positivo para el deporte ruso. Una salida, una vía de escape, una oportunidad, un ejemplo para todas, de que las cosas, con decisión y esfuerzo, pueden cambiar. Y que se puede pelear por los sueños, no hay que rendirse al statu quo ni a las normas. Se puede ser rusa, joven y buena, y tener una carrera deportiva larga.

Y, de hecho, Elizaveta Tuktamysheva, experta en temporadas post-olímpicas, es otro ejemplo de lucha y aún está ahí peleando para seguir adelante y no ser vencida por la «plaga» que acecha el patinaje femenino en Rusia. Para mí, es un problema muy serio.

 

Evgenia Medvedeva
Evgenia Medvedeva en el ISU Grand Prix Skate Canada 2018. Fuente: Minas Panagiotakis / ISU via Getty Images

Y esto es lo que hemos y estamos viendo de Evgenia esta temporada. Un cambio, una transición, una madurez, un carácter sobre el hielo, una realidad. Y no sabemos la extensión y alcance de esos cambios, si se trata sólo de técnica, patinaje y entrenamiento, o si se trata de una regeneración completa, modo de vida, alimentación, etc. Y hay que sumarle el cambio y madurez personal y corporal, ese proceso biológico y social que todos vivimos y sufrimos en esa edad.

Pero Evgenia, ahora, tiene la suerte de contar con el equipo del Cricket Skating & Curling Club, un grupo de gente mundialmente conocido por la calidad técnica y humana que les caracteriza. El equipo de entrenadores es muy completo y el grupo de compañeros de entrenamiento muy variado. Y, seguramente, está rodeada de una competitividad mucho más sana de lo que estaba acostumbrada. Esto ayuda muchísimo.

Orser está trabajando para mejorar ciertos aspectos de la técnica de salto de Medvedeva y Tracy Wilson se centra más en la mejoría y fluidez de las transiciones y desplazamientos en el hielo. Y ya se puede ver como sus programas para la temporada 2018-2019, coreografiados por David Wilson y Sandra Bezic, representan un cambio sustancial a lo que había hecho en el pasado. Y me parece que esto se nota en su patinaje ahora. Por fin se la ve más a ella.

 

Te vemos, Janny.

 

La nueva Evgenia

 

Los resultados obtenidos hasta ahora, que no están siendo los mejores, no son un desastre, ni son un trauma, ni son resultado de una depresión o de una crisis. Son el resultado de los cambios y el proceso de adaptación a esos cambios. Aún vemos ejes dudosos en los lutz y flips, aún le falta vuelta en algunos de los saltos y aún le cuestan algunas de las recepciones. Pero, por ejemplo, ha mejorado su técnica en el axel y en el «picado» previo al salto del flip y el lutz, que ahora parecen más ligeros que antes. De igual manera, ya no vemos esa teatralidad exagerada de temporadas anteriores, sino una interpretación natural y orgánica de la música, una expresión corporal más real. Poco a poco.

 

Evgenia Medvedeva y Brian Orser
Evgenia Medvedeva y Brian Orser durante los entrenamientos en competición

No ganará todas las competiciones a las que se presente. En las circunstancias actuales, que son las que una se encuentra cuando ya ha desarrollado un cuerpo maduro y de mujer, tiene que aprender a escoger cuándo quiere estar en la mejor forma, porque no va a poder estarlo siempre. Es lo que en inglés llaman «peaking». Le va a tocar decidir cuándo estar a la cima, al máximo de sus posibilidades, para ganar cuando más le interese. Y si no que se lo pregunten a Carolina Kostner, o a Javier Fernández, o a Sergei Voronov, o a Adam Rippon, o a Ashley Wagner, que han logrado tener carreras deportivas muy largas. Incluso Yuzuru Hanyu tiene sus altos y bajos. Sólo hay que decidir cuáles son los objetivos y trabajar para ello.

 

Evgenia ha participado en el Autumn Classic, de la ISU Challenger Series, donde se llevó la plata, y en dos pruebas del Grand Prix, consiguiendo un bronce en el Skate Canada y un cuarto puesto en el Internationaux de France de Patinage, celebrado este pasado fin de semana. No son sus mejores resultados, pero el camino es largo… y éste es el trayecto que se han marcado. Aún así, Brian Orser, su entrenador, comentaba con la prensa los resultados obtenidos en Grenoble:

 

«Sí, ahora estoy bastante decepcionado. Pero prometo que nunca perderé la fe en ella. Ya llegará el momento en el que vuelva a brillar» (Fuente: 360º).

 

«No sé qué ha pasado en el programa largo. Estaba completamente preparada, ha estado genial en los entrenamientos. Lo había hecho todo. Aún queda mucho trabajo por delante, la temporada es larga. Nos estamos preparando para los nacionales rusos, aún tenemos tiempo para mejorar» (Fuente: Ria.ru).

 

Evgenia también compartió su pensamiento con la prensa, en relación a los resultados y a las consecuencias de los cambios en su vida:

 

«Es una cuestión mental al 100%, admito mi error. No soy una persona que los niega» (Fuente: Olympic Channel)

 

«Sinceramente, no esperaba que todo llegase a ese punto. Especialmente al punto de llegar al odio (mayormente por parte de los fans rusos). Tengo que aprender a vivir con esa presión ahora. Estaba preparada para las críticas y los comentarios en contra, que los fans dijeran que soy buena o mala. Entendí que la gente, ahora, estaría dividida en dos bandos (Zagitova o Medvedeva)» (Fuente: R-Sport).

 

Medvedeva no ha logrado clasificarse para la final del Grand Prix de Vancouver y no sabemos qué pasará en las próximas competiciones, sobretodo en el nacional ruso, si es que va. Lo que sí sabemos es que la presente temporada, la post-olímpica, es la idónea para ir probando qué funciona y qué no, como hacen todos. Los errores ayudan a crecer. No hay mal que por bien no venga, que dicen. 

Lo más fácil ahora es dudar de la decisión que tomó en verano, especialmente para ella que viene de ganarlo todo. Pero cuanta más paciencia tenga, más cómoda estará con la patinadora que es en la actualidad. Es sólo cuestión de tiempo que vuelva a tener confianza en ella misma de que es capaz de presentar programas limpios.

 

Así que Evgenia tiene cuatro años por delante para ponerse a punto. Está en esa situación extraña, aunque maravillosa, de querer regenerar una carrera deportiva que no incluye nada más que títulos y medallas en sus tres primeras temporadas como patinadora sénior. Todas, excepto la medalla de oro olímpica.

Y es ahí donde tiene fijada su mirada.

 

Evgenia Medvedeva
Evgenia Medvedeva. Fuente: Nina Zotina / RIA

 

Y como nota a nivel personal, Janny ahora también me tiene a mí, y eso que nunca me había gustado su patinaje. Pero, sólo con su determinación y «rebeldía», ya me ha ganado. Se niega a aceptar que su carrera deportiva termine antes de los 20 años. ¡Resistencia al poder establecido!

 

 

Fuentes: ISURockerSkating, Olympic Channel, agencias de noticias varias citadas a lo largo del texto.

 

 

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