Psicología Deportiva

Liderazgo: gestión y sugestión

En el mundo del deporte, el liderazgo es fundamental en cualquier disciplina. Todos los equipos tienen un líder, alguien que marca el camino, el que lleva el peso del vestuario, el que da la cara y lucha con el brazalete en el campo y con su personalidad fuera.

Al líder le elige el equipo por las cualidades que tenga, por su personalidad. Cuando el líder es elegido por alguien, o está forzado a serlo no suele funcionar. Porque no es la persona la que tiene que liderar sino el tipo de personalidad que los demás admiran y respetan.

La semana pasada, Diego Armando Maradona, volvió a dejar una de sus perlas, esta vez contra su heredero, contra el capitán de Argentina en el último mundial, contra a quien muchos consideran el mejor jugador de la historia del fútbol. Si, cargó contra Leo Messi, diciendo lo siguiente “es inútil querer hacer un caudillo a un hombre que va veinte veces al baño antes de un partido”.

Un comentario que lleva a discutir la capacidad de liderar de un jugador histórico. Muchos equipos endiosan a su jugador estrella y le dan un rol que no corresponde con su personalidad, aunque sí pueda llevarlo por éxitos. Hay muchos roles en un equipo, el capitán, el crack, el líder, el que hace piña entre muchos más. Y sin discutir la capacidad de un grandísimo jugador, las palabras de Diego nos dan la oportunidad de reflexionar sobre la capacidad de un jugador de ser líder y sobretodo de quien hace líder a esa persona.

En el FC Barcelona hace 10 años había un capitán que tanto dentro como fuera del campo ejercía como tal en cuanto a personalidad se refiere, era la luz del vestuario, a quien nadie rechistaba y que su carácter le marcaba. Actualmente y no solo dicho por Maradona, Leo Messi no tiene ese papel. Y sencillamente puede ser porque el hecho de que sea el mejor jugador del mundo no conlleva a que sea un buen líder, cómo pudieron ser Xavi o Puyol.

Forzar a alguien a que cumpla un rol que su personalidad no conlleva, puede dar como consecuencias que nunca llegue a dar el rendimiento que se espera de él, como pasa en Argentina, así como que pueda llevar a perjudicar al jugador y que las expectativas superen al jugador y lleve a un sentimiento de fracaso constante de indefensión aprendida. En su país todo el peso cae sobre él y nadie puede llevar un peso que no sabe gestionar, cumplir unas expectativas que no son las suyas y que están fuera de su capacidad, de la de Leo Messi o la de cualquier jugador profesional o de base que no tenga una inteligencia emocional  o autogestión desarrollada.

Imagen vía: tn.com

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