Opinión Rugby

Geometría del rugby (y IV): El rectángulo

Un campo de juego rectangular. Un rectángulo. De césped natural o sintético. Flanqueado en sus lados cortos por Hs tan gigantes como mudas. Con banderines y líneas que delimitan zonas que condicionan fases del juego: la anotación y la disciplina.

Esa sería la descripción fría de nuestro rectángulo oval. Pero gracias a Dios estamos hechos de algo más y podemos llegar más allá. Porque gracias a Dios son ya muchos años de historia en los que siempre, sobre el rectángulo de juego, ha habido un espíritu que impregna y da sentido a todo lo que sobre él ocurre.

Para mí este rectángulo es como un altar, es algo sagrado. Y es esta dimensión la que debe marcar y condicionar todo lo que allí acontece.

Condiciona mi forma de acercarme a él. El previo a cada partido es y debe ser algo a cuidar. Cada cual, con su rutina o su liturgia lo hacemos único y especial. Creo firmemente que damos mucho al rugby si llegamos al rectángulo sagrado sabiendo lo que defendemos y con ganas de conservarlo por encima de todo. Con la idea clara de ser ejemplo y ser espejo de coherencia. Eso no tiene precio.

Condiciona nuestra forma de pensar acerca de la convivencia entre diferentes. Porque unas gradas que son dignísimo homenaje a la gastronomía, con bebidas y viandas de lo más variopinto, son al mismo tiempo un lugar de encuentro, de diálogo y de que más allá de las personas, debe haber un propósito, serio y firme, por hacer de este mundo un mundo mejor.

Condiciona lo que veo acontecer en el rectángulo. Porque todos los actores que allí pisan y obran han de ser conscientes de la grandeza de nuestro deporte, entendido en sentido amplio como filosofía, cultura y forma de vida. De todos nosotros depende que ese rectángulo sea algo tan sagrado que nos haga sentir orgullosos o que por el contrario sea un escenario más en el que dar cabida a sucesivos ejercicios de incoherencia o putrefacta basura. De todos nosotros depende que ese rectángulo sea el lugar en el que poner en práctica el legado y los valores recibidos y asimilados en el entrenamiento, o que por el contrario sea una pista de circo en la que personajillos de poca monta vaya destruyéndolo todo sin el menor de los miramientos.

Oval, círculo, paralelas y rectángulo.

¡Bendita geometría!

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