Análisis Ciclismo Giro de Italia

Algo pasa con Froome

Si algo está llamando la atención en la 101 edición del Giro de Italia,  a parte del brutal estado de forma de SImon Yates, que de momento se muestra intratable con dos victorias parciales y el primer puesto en la clasificación general,  es la debilidad mostrada por su compatriota Chris Froome, dominador absoluto de las grandes vueltas en el ultimo lustro, especialmente el Tour de Francia.

El bueno de Chris llegó a la cuidad, cada vez menos santa, de Jerusalén, con la maleta cargada de ilusión y la sonrisa que siempre le acompaña.  Por contra  también  inmerso en una temporada atípica, con pocos días de competición, ninguna victoria y sobre todo la sombra del dopaje cada vez más negra y más grande sobre su figura.  No participaba en la ronda italiana desde 2010, cuando todavía era un desconocido para el gran público y solo contaba en su palmarés con alguna que otra victoria en pruebas menores. Aquel año abandonó. Ocho años después,  con cuatro Tours y  una Vuelta, además de alguna que otra medalla olímpica y decenas de triunfos de renombre, se presentaba como uno de los favoritos a vestir la maglia rosa en Roma.

En principio no iba a ser fácil, se enfrentaría al flamante ganador del año pasado, el holandés Tom Dumoulin que salvando las distancias, recuerda cada día  más a un señor de Villava (Navarra) que dominó el ciclismo mundial durante buena parte de los  90. También tendría enfrente  una serie de ciclistas que cada vez con más fuerza piden su sitio en la mesa de los mayores, como por ejemplo el francés  Pinot, que venía de ganarle en el Tour de los Alpes; Meintjes (por poner algo);  el ganador de la Vuelta a España de 2015, Fabio Aru, que aunque muchos no os hayáis dado cuenta,  está disputando la carrera;  Miguel Ángel López (desaparecido en combate) y por supuesto, Simon Yates.

Nada más lejos de la realidad, con 11 etapas ya disputadas, 3 finales en alto incluidos, nuestro amigo Froome se deja ya más de tres minutos en la clasificación general donde no se encuentra ni entre los 10 primeros clasificados. Datos matemáticos a parte, tanto  la imagen del todopoderoso Froome como la del famoso trenecito de Sky hace aguas la mires por donde la mires. Ni rastro de la pavorosa superioridad mostrada por el equipo y por su líder en campañas anteriores. Entonces, ¿Qué le pasa a Chris Froome? Creo que son varios los factores que pueden influir de mayor o menor medida  en el aparente descarrilamiento de tren SKY y sobretodo de su maquinista.

En primer lugar, Chris en particular, y el equipo en general se encuentran inmersos en un escándalo de dopaje desde que se conociera el positivo por salmutamol del ciclista en la pasada edición de La Vuelta. Dicho caso se encuentra todavía sin resolver ocasionando multitud de incomodidades al ciclista y a su escuadra. Son varios los corredores y asociaciones antidopaje que se muestran totalmente en contra de que Froome dispute carreras, presionando a los organizadores de las mismas para que no les dejen participar en ellas. Creo que a estos niveles de exigencia, la concentración es un factor clave en el éxito, y no parece para nada el cuadro idóneo para rendir al 100%. Respecto al positivo, soy de los que todavía cree en un ciclismo limpio y deportivo, pero lamentablemente los hechos son los que son y desde el caso Festina, hasta el famoso “YES” de Lance Armstrong en un plato de televisión pasando por la Operación Puerto, algo me dice que no debo poner la mano en la hoguera por nada ni nadie en lo que a deporte profesional se refiere.

Para continuar, recordemos que el ciclista anglosajón se fue al suelo en el reconocimiento del prólogo inaugural de la carrera, y también  en las primeras rampas de la ascensión al Montevergine. Por muy buena cara que ponga Chris e intente ocultar posibles lesiones, una caída por pequeña que parezca, puede ocasionar pequeñas molestias físicas que son determinantes en momentos de máximo esfuerzo. Las comparaciones son odiosas, pero esto me recuerda a otro gran campeón de nuestra era, Alberto Contador. El de Pinto (o ¿era de Irun?), pasó sus últimas temporadas de caída en caída que le alejaban de los puestos de cabeza en GV.

Finalmente, los deportistas profesionales no son eternos. Todas las figuras del ciclismo mundial han sido derrotados, incluso vapuleados por primera vez en alguna ocasión. A la mente me viene el Tour de 1996, cuando Miguel Induráin se hundía en la miseria en las durísimas rampas de Larrau, incapaz de seguir el ritmo de “hematocrito”  Bjarne Riis.  Es muy extraño ver sufrir y descolgarse a las primeras de cambio a quien estas acostumbrado ver ganar siempre, pero es ley de vida. ¿Fin de ciclo? Probablemente sea muy pronto para hacer esta afirmación, pero a la vista esta que llegará, y no creo que tarde mucho.

Por delante nos quedan 12 etapas, la de hoy y mañana intrascendentes para la clasificación general. Es el sábado, en la ascensión al mítico Monte Zoncolan, donde todos los aspirantes a la victoria final se quitaran las caretas y darán todo lo que tienen dentro y más para conseguir diferencias de cara a  una contrarreloj que se antoja un paseo para Dumoulin. Es en estos dos días donde veremos si realmente  Chris Froome estaba muerto, o por el contrario, estaba de parranda.

Imagen destacada: www.elespectador.com

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