Opinión Rugby Selección Española

Atraco a los valores del rugby

A la una empezó el atracó y terminó a eso de las tres. Y tres fueron los encargados de ejecutarlo durante 80 minutos con su sainete y su sucesión de injusticias. El botín: los valores del rugby.

Mientras muchos españoles preparaban el domingo para vivirlo como un día histórico del rugby español, Octavian Morariu y su acólito Iordanescu urdían una trama para dejar a los Leones fuera del Mundial, de momento. Mientras muchos españoles veían en directo el partido o desde sus casas, acompañados en muchos casos de niños, adolescentes y jóvenes, la mafia desarrollaba su plan con alta precisión y sin la más mínima vergüenza.

Nos robaron una ilusión y un día histórico. Nos robaron por momentos el creer en los valores del rugby y en el colegiado como agente imprescindible en nuestro juego y fundamental en la conservación y propagación de nuestros principios. Fue un atraco, con premeditación y alevosía. Por cierto, ¿no sería también robado el coche en el que huyo el caco? ¿No se pillaría al cerrar la puerta sus hilos de patética marioneta?

Todo este espectáculo bochornoso justifica sin condición todas las reacciones y comentarios vertidos. Todas, menos la que tuvieron los jugadores. Que entendiendo su indignación, su rabia y su calentón, deberían haber dejado al mafioso de negro que viva eternamente sin poderse mirar a un espejo. Porque entonces, cuando lo haga, su conciencia caerá implacable sobre su pobre espíritu.

Los valores del rugby y su respeto a la figura del colegiado no significa que todo vale. Los valores del rugby no significa dejarse llevar por la manada del “buenismo” y lo políticamente correcto. Los valores del rugby no implica huir del conflicto y hacer como que aquí no ha pasado nada. Al contrario, los valores del rugby son implacables frente a la mentira, frente a la trampa, frente a la manipulación y contra el reírse de los demás. Por eso aplaudo a todos aquellos que han utilizado la palabra, oral o escrita, para sacar la cara por el oval y por la filosofía del rugby.

Si existe honestidad y justicia en nuestro deporte, al nivel profesional, el partido debería repetirse. La profesionalización de nuestro melón queda en entredicho. En el momento en el que lo que está en juego es además de lo meramente deportivo mucho dinero, parece que nuestra filosofía hace aguas. Y es que al final, está en manos de seres humanos, de carne y hueso. Tristemente la duda quedará siempre en el aire, junto a la respuesta de la canción.

Estando como están los valores del rugby tendidos en la lona sufriendo en silencio la cuenta del árbitro, ¿tiramos la toalla? Yo, como se avecina la Semana Santa, no la tiro. Al contrario, como hizo el de Nazareth, me la ciño.

Porque sigo creyendo en la revolución del oval.

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