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La esperanza del patinaje sobre hielo

Kaori Sakamoto

Las medallas olímpicas aún se están disputando (queda el programa largo de chicas esta próxima madrugada), pero a estas horas de la competición ya se ha podido ver la diferencia entre las rusas y el resto del mundo. Tanto en técnica, como en componentes, como en humanidad. ¿Habíais visto alguna vez esa reacción de «felicidad» en una entrenadora justo después de que sus dos alumnas predilectas hicieran récords del mundo? Yo tampoco.

En esa línea, hace apenas unas horas, escribía este artículo sobre el «método» que emplean en Rusia para coronar nuevas e imbatibles campeonas, aunque lo sean sólo una vez en la vida. La perspectiva de futuro no es buena pero, aún así, se atisban rayos de esperanza que brotan en la lejanía. Dos tipos distintos de patinaje se enfrentan competición tras competición. El patinaje de ayer contra el patinaje de hoy, y quizá el de mañana. ¿De dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos?

Bonitos recuerdos

Yuna Kim
Yuna Kim. Fuente: Getty Images

La historia más reciente del patinaje artístico sobre hielo se podría considerar que va del año 2006 al año 2014, aproximadamente, para no irnos muy atrás en el tiempo. En resumidas cuentas, la época transcurrida entre los Juegos de Turín 2006 y los de Sochi, en 2014, que coincide también con la implantación del nuevo sistema de puntuación en 2004. Esos años también se pueden explicar, así a grandes rasgos, con las grandes Yuna Kim (o Kim Yuna), Mao Asada, Carolina Kostner, Miki Ando y Ashley Wagner, por decir algunas de las patinadoras que más presencia y momentos mágicos han dado al deporte.

Todas ellas empezaron muy jóvenes y, sobre todo, destacando por su técnica, como Kim y Asada (con el salto del triple axel, nada habitual en las chicas) en sus primeras apariciones en el circuito del Grand Prix. Tampoco podemos olvidar a Ando, que completó un salto cuádruple en la Final del Grand Prix Júnior 2002 por primera vez, y de momento sigue siendo la única. Pero aún empezando con sólo técnica, todas ellas pudieron disfrutar de largas carreras deportivas (entre 7 y 14 años), carreras que crecieron y maduraron con la experiencia, y todas estas etapas se vieron reflejadas en su patinaje. De niñas a mujeres. Con el tiempo, con la edad, el contenido técnico de sus programas se fue rebajando, y en su lugar apareció la emoción y la interpretación. Eso enriqueció la competición y todo lo que se veía en la pista que, al fin y al cabo, era mucho más que saltos.

 

Mao Asada
Mao Asada en Sochi 2014. Fuente: Getty Images

Todos recordamos el Concerto in F (George Gershwin) de Kim en Vancouver que le valió el oro, el impresionante Piano Concerto No. 2 (Sergei Rachmaninoff) de Asada en Sochi, en aquella “redención” estelar, el Boléro (Maurice Ravel) con el que nos seducía Carolina en 2014, o el Moulin Rouge de Wagner que le dio, a la americana, su primera medalla mundial. Todas ellas combinaban (y, algunas, aún combinan) un muy buen nivel técnico (saltos, piruetas y complicadas series de pasos) con una historia a la que le daban cuerpo y alma. Una historia en la que perderse. Suena muy etéreo, pero esta es la esencia del patinaje.

Seguramente pudieron brillar en todo su esplendor por dos motivos. El primero, porque, aún siendo de países con larga tradición en el patinaje, no había una competencia tan férrea como la que hay ahora en Rusia y, segundo, sobre todo, porque sus federaciones cuidaron muy bien de ellas.

Los amantes del patinaje queremos fomentar el deporte y que sea conocido y reconocido. Sabemos que el patinaje es un tesoro de la humanidad y lo queremos compartir con todos. Pero si la consecuencia es llegar al extremo al que ha llegado la disciplina en la actualidad… ¿merece la pena? ¿Es demasiado? Por suerte, hay muchas formas de hacer las cosas.

El reino de las humanas

Rika Kihira
Rika Kihira. Fuente: The Japan Times

En la actualidad, la alternativa al fenómeno ruso son las jóvenes japonesas y americanas. Se atisba un poco de esperanza fuera del viejo continente. También hay chicas europeas u otras asiáticas que muestran posibilidades pero, sinceramente, están a años luz.

Como ya comentamos en la previa de estos juegos, el patinaje japonés se caracteriza por una muy buena técnica, pero también una muy buena base interpretativa y coreográfica. Todo está pensado al detalle. Así pues, aún teniendo chicas muy jóvenes, y muy capaces técnicamente, el equilibrio entre ambas caras del patinaje no se resiente. No es un patinaje muy maduro, pero al menos es interesante y engancha.

Sólo hay que ver las reacciones de patinadoras y entrenadores en el Kiss & Cry (K&C). Unos expresan emociones, se alegran en los buenos momentos y se apoyan en los malos, mientras que los otros tienen la misma cara de pasa… pase lo que pase. ¡Es que es una tortura sólo de verlo! No sorprende que unas expresen con su patinaje mientras que las otras se limitan a reproducir lo que les enseñaron. Ni tampoco sorprende que unas tengan la fuerza y perseverancia para superar los obstáculos, mientras que las otras se hunden en un océano de sustitutas. Yo, personalmente, sufro mucho por ellas.

 

Mai Mihara
Mai Mihara. Fuente: Getty Images

Algunas de las patinadoras que representan ese estilo nipon son Satoko Miyahara, Kaori Sakamoto, Rika Hongo, Wakaba Higuchi, Rika Kihira (que realiza combinaciones con triple axel), Mai Mihara o Marin Honda. ¡Todas muy diferentes entre ellas! Unas son más delicadas y elegantes, como Miyahara, Kihira, Mihara o Honda, mientras que Sakamoto, Hongo o Higuchi presentan un patinaje más poderoso y pasional. Japón también tiene una cantera de chicas espectacular, de forma que, en parte, tiene el mismo problema que Rusia en que el nivel de las patinadoras (y de su campeonato nacional) es impresionante. Sin embargo, el planteamiento de esa federación parece muy distinto al de la Rusa. En este caso, reparten las plazas de los eventos internacionales entre la mayoría de sus patinadoras senior, de forma que todas siguen teniendo la oportunidad de seguir con sus carreras deportivas y mejorar con el tiempo. Esperemos que sigan por ese camino.

 

Rika Hongo
Rika Hongo. Fuente: Inside Skating

De la misma manera, tanto Canadá como Estados Unidos también disfrutan de grandes patinadoras como Mirai Nagasu, Kaetlyn Osmond, Gabrielle Daleman, Bradie Tennell o Karen Chentodas ellas con un amplio repertorio de saltos, algunas con mucha potencia, pero también con un marcado estilo artístico. Además, el patinaje americano ha estado, históricamente, muy orientado al espectáculo, de modo que ese sentimiento también se nota en competición. Tranquilos, que no estamos perdidos. Y no hay que olvidar a Wagner, aunque sea posible que estemos a las puertas de su retirada. Ha sido y es un pilar fundamental en el patinaje americano de los últimos años, una diva, y una de las grandes. Aunque haya repetido el Moulin Rouge tres veces.

 

Gabrielle Daleman
Gabrielle Daleman. Fuente: Elite Daily

Pero ¿por qué el reino de las humanas? Porque todas estas competidoras niponas o americanas, aún siendo buenísimas y haciendo programas perfectos, se quedan lejos de las rusas y su maximización de puntos. Parece que no puedan hacer nada para cambiarlo. Hay aficionados que opinan que es justo y que esa diferencia en patinaje es real y, evidentemente, hay otros que opinan lo contrario. También es cierto que si los jueces valoraran las actuaciones como tendría que ser (a nivel de componentes, pre-rotación de saltos y saltos incompletos), y no como lo hacen en la actualidad, el terreno estaría mucho más igualado. En lo que no hay duda es que esta situación ha creado un arma de doble filo: un mayor nivel técnico y una gran competitividad, pero también grandes y estrepitosos fracasos (en todos los aspectos).

Deporte y arte

Aljona Savchenko y Bruno Massot
Aljona Savchenko y Bruno Massot. Fuente: Golden Skate

Siempre ha habido el eterno debate de qué parte es más importante o tendría que ser más valorada, si el deporte o el arte. Siempre habían estado más o menos compensadas, pero en los últimos años se ha roto el equilibrio, tanto en la categoría femenina como en la masculina, claro está. Así que volvemos a la incansable discusión que siempre acompaña al patinaje artístico, ¿deporte o arte?

El aficionado al patinaje artístico, en su mayoría, lo que quiere son humanas sobre hielo. Grandes noches del deporte, grandes competiciones, culminaciones estratosféricas y divinas a largas carreras deportivas… como lo que vivimos en la final de parejas, que fue una de las competiciones más espectaculares en toda la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno. Queremos a Alionas, Carolinas, Meagans, Valentinas, Ashleys, Sarahs, Yunas, Maos, Michelles, Sashas,… grandes deportistas, patinadoras que transmiten y transportan a sus historias de superación ante los despropósitos de la vida y del deporte. Y eso se consigue con experiencia, perseverancia pero, sobre todo, con madurez.

Hay esperanza.

Agenda
  • La competición de patinaje artístico de la categoría femenina finaliza el 23 de febrero con el programa largo, de 2 a 6.15 de la madrugada (hora española), y será retransmitida por Eurosport y/o DMAX. Actualización: ver publicación con los resultados finales.

 

Fuente: ISU

 

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3 Responses

  1. Thanks so much for the post.Much thanks again. Really Cool.

  2. Como no cambien el sistema y se preocupen un poco más por el artístico, va a ser un asco yo estos días me estoy dando un festín de patinaje del bueno, viendo los programas desde el año 85,que gustazo ver ese patinaje,esperemos que esto se mejore si no sera una pena.

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