Fútbol Sala Opinión

Cuando el nivel se equipara, el que pierde es el espectáculo

Termina la primera fase de la Eurocopa de fútbol sala de Eslovenia 2018, y aunque no hay siquiera un día de descanso antes de los partidos de cuartos, es necesario sacar hueco para hacer una reflexión importante: ¿Qué está pasando? ¿Dónde se ha ido el espectáculo?

Las campeonas, las que peor imagen dejan

Italia eliminada en primera fase por primera vez en las once ediciones disputadas hasta ahora. Rusia, la aspirante a desbancar el trono español, se clasifica como segunda de grupo, sin haber vencido en ninguno de los dos encuentros. La propia España, campeona en 7 de las 10 ediciones, ha sufrido para clasificarse como primera, cosechando un sorprendente empate a cuatro ante la debutante Francia, y sufriendo para vencer 1-0 a una rocosa Azerbaiyán que propuso poco juego y a punto estuvo, no obstante, de arrancar un empate en el último segundo.

Curiosamente, han sido las situadas en el segundo escalón las que mejor imagen han dejado. Portugal es la única que ha vencido en los dos encuentros, anotando más goles que nadie. Ricardinho y compañía quieren dejar su impronta en este Europeo. De momento van por buen camino. Y Kazajistán, en uno de los grupos más complicados, se clasificó como primera casi sin apuros y permitiéndose rotaciones contra la todopoderosa Rusia. Que gane alguna de ellas sería un buen guantazo en la cara de las grandes. O concretamente, de Rusia o España, que Italia ya tiene bastante con su eliminación…

Los datos no mienten

Ésta ha sido la primera fase menos anotadora de la historia. Paul Saffer, especialista de futsal para la UEFA, lo exponía en su cuenta de twitter tras finalizar el último partido de la fase de grupos, resuelto con un pírrico (en goles y juego) 1-0 a favor de los españoles:

Más igualdad que nunca: 5 empates en 12 partidos. Fruto de la igualdad, por supuesto, pero también del conformismo. Siendo grupos de tres en los que clasifican dos equipos, muchos conjuntos se han conformado descaradamente con el empate, a sabiendas que no solo sumaban un punto sino que restaban dos a un rival directo. El mejor ejemplo es Rusia, clasificada sin haber ganado ningún partido, dejando una imagen pésima en ambos encuentros. Al menos esto debería quedar parcialmente solucionado en la próxima Eurocopa, donde participarán 16 selecciones en grupos de 4. Menos margen para especulaciones, esperemos…

La media de goles por partido se queda, a falta de las eliminatorias, en 4’5 goles por partido. Sería (de mantenerse) la primera vez en la historia que bajamos de 5 de media por partido . Nunca antes había pasado, llegando incluso en varias ocasiones a superar los 6 goles de media:

1996: 5’64 goles por partido 1999: 5’37 2001: 5’56 2003: 5’44 2005: 5’44 2007: 5’19 2010: 6’35 2012: 5’65 2014: 6’05 2016: 6’45

Como se puede apreciar, no solo es la más baja sino que en la mayoría de los casos (salvo 99 y 05) es prácticamente un gol menos de media por partido. Una barbaridad en un deporte que siempre se caracterizó por dar espectáculo, por tener ocasiones de gol cada minuto y porque, digámoslo claro, los fanáticos del fútbol sala presumíamos de que nuestro deporte daba mucho más espectáculo que el fútbol “tradicional”. Sí, seguimos con una media más alta que el otro fútbol, claro. Pero, sinceramente, ¿alguien que haya seguido esta primera fase (sin ser un fan del futsal) se ha podido enganchar a nuestro deporte favorito? Por supuesto que no.

Justificar lo injustificable

¿Por qué si se anotan menos goles, lo aceptamos diciendo que todos los equipos han mejorado en los últimos años? ¿Por qué tenemos que asumir que, si queremos disfrutar de partidos más igualados, debe ser a costa de ver menos goles? ¿Dónde dice que si el nivel de Azerbaiyán ha subido, España no pueda ganarla 7-6 en lugar de 1-0? En definitiva, ¿por qué nos conformamos con ver partidos más aburridos, entrenadores que encorsetan a sus jugadores, y permitimos que un deporte tan bonito como el fútbol sala se convierta en otra cosa mucho más aburrida y menos espectacular?

Jugadores como el mencionado Ricardinho son una rara avis. El portugués no solo es el mejor jugador del mundo sino que es el mejor embajador posible para este deporte. Es imprescindible en la difusión del futsal. Y cuando no esté… ¿Ven a alguien capaz de coger el testigo?

Yo tampoco.

 

Imagen destacada vía uefa.com

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