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Las valquirias, lógicamente, no son de este mundo

Una estratosférica Noruega sacude los cimientos del Barclaycard Arena de Hamburgo pasando prácticamente por encima de Holanda, en un partido que dominó de principio a fin con una autoridad insultante. El 23-32 final pudo ser incluso mucho mayor, pero las de Thorir Hergeirsson guardaron energías para la gran final.

Holanda 23 32 Noruega

Me da la sensación que todos los plumillas que vamos a transcribir lo vivido y visto en Hamburgo tenemos una sensación como de no escribir nada y, simplemente, insertar en nuestro espacio la bandera de Noruega, con eso todo está dicho. Pero tras semejante exhibición, nos queda el honor de, humildemente, hacernos eco de la belleza y perfección del nuestro deporte esgrimido con tanta plasticidad por la selección escandinava.

Hoy habrá fiesta en Asgard, correrán regueros de vino y jugosas viandas. Odín y su esposa Frigg darán una fiesta y preparan, junto a Freyja, la victoria del próximo domingo en el Ragnarok, en esa batalla del fin del mundo (figurada) que le espera a Noruega y, quién sabe, ante su hermana Suecia. Estoy escribiendo esta crónica antes del encuentro que dilucidará al adversario de las valquirias en la final, y que puede caer del lado sueco o del de las paisanas de Asterix y Obélix, los irreductibles galos.

Stine Oftedal (NOR) – Fotografía: IHF

Helle Thomsen sabía que no era tarea fácil la contienda, y menos tras haber observado la masacre noruega infringida a las huestes del mariscal Evgenii Trefilov. Problemas físicos en su estrella Nycke Groot, proponían cautela en las oranges, mientras que en las nórdicas se olía la adrenalina.

Como si de un tsunami se tratara, Noruega apabullaba de inicio a Holanda a pesar de las excelsas intervenciones de Tess Wester que, para su propia desesperación, algunas de ellas terminaban en lanzamientos de 7 metros, ejecutados por esa ¨bestia parda” —con todos mis respetos— que es la gran Nora Mørk. Yvette Broch marcaba el primer gol holandés a los 4 minutos, mientras que las hordas de Freyja machacaban la portería de Wester de todas las maneras posibles, a la contra, de penalti, en posicional… todo un compendio de virtudes que, hoy por hoy, nadie es capaz de reproducir salvo estas mujeres tocadas por una varita mágica.

Once minutos tardó Holanda en conseguir su segundo gol y, lo que es peor, las caras de las chicas de Thomsen lo decían todo. La primera línea noruega derribaba la muralla holandesa, tan eficaz ante la República Checa, pero hay que tener en cuenta que las acciones de Nora Mørk, Stine Oftedal o una sensacional Veronica Kristiansen, horadaban como martillo pilón el pedrusco orange, con la inestimable colaboración de una supersónica Camilla Herrem a la contra.

Holanda notaba más de la cuenta la baja forma de Nycke Groot, lenta, inestable y con errores en el lanzamiento, algo inusual en la magnífica central de Györi Audi ETO. Estavana Polman y Lois Abbingh lo intentaban pero aparecía la figura de una Katrine Lunde que vive su segunda juventud, y que está manteniendo unos porcentajes nada sencillos de conseguir. Noruega disfrutaba con su juego, defendía con cierta soltura, salvo las penetraciones de Laura Van der Heijden por el flanco derecho de su ataque, donde Oftedal y Herrem tenían cierta dificultad para contener.

Las de los Países Bajos no lo tenían nada claro, y Thomsen trataba de aleccionar a las suyas ante semejante debacle no prevista. La velocidad del ataque noruego tanto en posicional como a la contra era imposible de controlar y ambos equipos se retiraban a los vestuarios con una ventaja clara para los intereses nórdicos de 10-17, muy complicado para las oranges.

Laura Van der Heijden (NED) – Fotografia: Nederland Dames Handballteam 

Kari Grimsbø relevaba a Katrine Lunde Haraldsen en la portería noruega, y Sanna Solberg, que ya había sustituido a Camilla Herrem con anterioridad, partían de inicio. No comenzaba bien el segundo acto para las de Hergeirsson, pues Grimsbø no atajaba los ataques holandeses, si bien se mantenían las rentas favorables a las campeonas del mundo. Holanda encontraba resquicios en la línea de 6 metros, donde tanto Danick Snelder como Yvette Broch conseguían situaciones favorables para marcar o provocar lanzamientos desde los 7 metros. Pero Grimsbø se entonaba y demostraba por qué es una de las mejores porteras del circuito internacional, asfixiando al ataque naranja. Oftedal seguía con su repertorio indescriptible y espectacular, Mørk hacía temblar las redes holandesas e incluso Amanda Kurtovic, que había relevado a Stine Skogrand, se convertía en pieza relevante en el ataque noruego.

Diferencias de entre 5 y 8 goles daban tranquilidad a Hergeirsson que se permitía el lujo de sentar a Kristiansen para dar entrada a Emilie Arntzen y a Heidi Løke —que ya había participado notablemente en la primera mitad— y de manera efectiva. Nycke Groot ya no aparecería más en las pista en esta parte reservando sus pocas energías para ese tercer y cuarto puesto que se vislumbraba inexorable en el horizonte. Noruega cambiaba de marcha, pasando de vendaval a vientos racheados, y dejando ir poco a poco los minutos sin peligrar en absoluto un marcador muy favorable. Para entonces, Jasmina Jankovic ya había tomado el relevo de Wester, impotente ante la avalancha nórdica, y Hellen Thomsen incluso daba entrada a jugadoras no habituales como Lyn Knippenborg en el centro del ataque o Jessy Kramer también en la primera línea. Pasaban los minutos sin nada destacable que reseñar, salvo conocer la diferencia final de goles que resultó ser de 9, con el 23-32 final.

Espectáculo nórdico en toda su extensión ante una Holanda que echó mucho en falta a su gran cerebro Nycke Groot. Sin desmerecer a ninguna jugadora, cuando Nycke no está en pista sus compañeras se encuentran desvalidas. Falta dirección, temple y goles, no ya los propios, sino sus inmejorables asistencias a la segunda línea. ¿Noruega? Creo que los calificativos se nos han agotado. Es sin lugar a dudas la mejor selección de todos los tiempos y, como dice su seleccionador, la mejor que él ha entrenado, así que… Lo hacen todo prácticamente bien, sus transiciones son espectaculares, son capaces de interpretar todo tipo de situaciones favorables y desfavorables, algo demasiado bello y que debemos conservar como un gran legado. Un espejo donde mirarnos, pero ante todo, extraer lecciones para enseñar a nuestros pupilos.

No sabemos qué pasará en la final, en 60 minutos y a un único partido todo puede pasar, pero nunca se nos podrá olvidar la plasticidad, la técnica individual y el dominio absoluto de los procedimientos tácticos de nuestro deporte que propone siempre esta maravillosa selección.

A la final – Fotografía: TV2.no

 

Ficha técnica

Holanda: Wester y Jankovic; Kramer, Van der Heijden (5), Bont, Abbingh (4), Snelder (3), Knippenborg, Broch (4), Groot, Dulfer, Smeets (3), Rozamalen (1), Malenstein (1), Van der Wissel, Polman (2).

Noruega: Lunde y Grimsbø; Arntzen (1), Kristiansen (5), Løke (3), Skogrand, Ingstad, Mørk (8), Oftedal (6), Brattset (2), Fauske, Christiensen, Kurtovic (4), Herrem (2), Solberg (1), Jacobsen.
Marcador cada 5 minutos: 1-2, 1-6, 2-9, 5-12, 7-15, 10-17 (descanso) 13-20, 16-22, 17-25, 20-28, 21-31, 23-32 (final)

Árbitros: Kurtagic y Wetterwik (SWE). Excluyeron a Abbingh y Broch por Holanda, y a Oftedal, Brattset (2), Herrem y Solberg por Noruega.

Incidencias: Primera semifinal disputada en el Barclaycard Arena de Hamburgo ante más de 11.000 espectadores.

Imagen destacada: IHF

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