Análisis Balonmano Opinión

Una etapa crítica en el aprendizaje: cadete

Hacer una exposición en estas líneas sobre el trabajo de un entrenador puede convertirse en demasiado texto, muchas reflexiones y, posiblemente, algo complejo de digerir, hasta llegar a aburrir, por lo que me voy a dedicar a exponer, no muy extensamente, el día a día de mi trabajo con un equipo cadete femenino (si bien en la actualidad ya son juveniles de primer año). Seguramente habrá opiniones favorables y otras no tanto; ya se sabe aquello de que “cada maestrillo, tiene su librillo”, así que mi metodología didáctica se diferenciará con la de otros entrenadores. Al final, lo que prima es la consecución de objetivos que si llegan, el método será el correcto, aunque siempre será susceptible de mejora y estudio.

Como digo, sería muy complejo y largo el explicar aquí todo el trabajo que realizamos los entrenadores a lo largo de una temporada con nuestros respectivos equipos, pero todo parte de algo fundamental como es la Planificación, que debe ser minuciosa y acorde con la categoría en la que estamos, en este caso la cadete. Siempre he defendido la necesidad de una planificación, en la que primen los objetivos de todo tipo, desde los individuales hasta los colectivos, desde los físicos hasta los psicológicos, donde distribuyamos las tareas de manera óptima evitando en lo posible uno de los mayores enemigos del entrenador: la improvisación, y eso que en más de una y dos veces hemos tenido que echar mano de ella, por imprevistos que se dan a lo largo de la temporada y que son prácticamente imposibles de prever (ausencias forzadas, lesiones, plantillas cortas…).

No voy a plasmar aquí las distintas fases de la planificación, y hablar de microciclos, mesociclos, etc. sino más bien del trabajo que yo he realizado con mis jugadoras en sesiones semanales (tres días).

Parto de la base que la etapa cadete se me hace, personalmente, fundamental en el desarrollo del jugador o jugadora. Es un ciclo ya de por sí complicado porque son edades de cambio, de modificaciones sustanciales a todos los niveles, pero sobre todo psicológicas que hacen que los jugadores y jugadoras pasen por etapas de dudas en cuanto a qué y cómo quieren que se produzcan los acontecimientos personales y que, en tantas ocasiones, afectan a los deportivos. Los cambios hormonales en esas edades trascienden notablemente (desarrollo físico, intelectual…) y que forman parte de la actitud y aptitud del deportista. Personalmente entiendo que es un momento en el que el deportista debe desarrollar y ofrecer ya mucho de lo que va a ser en un futuro. Digamos que se acaban los juegos y comienza lo serio, el trabajo de verdad, los conocimientos técnicos y tácticos, porque lo que no se aprenda en esta etapa, lo que no sea susceptible de corrección, difícilmente tendrá un buen desarrollo en etapas posteriores.

Todos hemos visto cómo hay jugadores y jugadoras ya en categorías senior que arrastran una serie de “defectos adquiridos” imposibles de corregir por mucho que se trabajen, por eso es fundamental incidir hasta la saciedad en “la optimización del gesto técnico”, entre otras cosas, porque seguro que el jugador o jugadora recogerá réditos de la misma.

Mi primera sesión tiene una duración de 90 minutos. El inicio de la misma consta de un calentamiento general con una duración de unos 10’, al que le sigue el trabajo físico específico, normalmente un circuito de fuerza, utilizando los pocos elementos de los que disponemos en las instalaciones. Ejercicios de autocargas, pliometría esencial para la mejora del salto… distribuidos en “estaciones” en las que se colocan dos jugadoras. Realizan tres series y cada ejercicio dura 30’’, lo que supone unos 20’ de trabajo.

El resto de la sesión pasa por el calentamiento de las porteras y lanzamientos por puestos del resto de jugadoras (hasta 4 lanzamientos de cada una de ellas desde su puesto específico). A continuación, y hasta el final de la sesión, el trabajo es exclusivamente de técnica individual donde insisto una y otra vez en la mejora, corrigiendo —incluso de manera vehemente— constantemente intentando conseguir el objetivo. En todas las sesiones trabajamos de manera prioritaria el pase y la recepción, así como el armado de brazo para los distintos puestos específicos. Finalizamos la sesión con estiramientos.

Berta Meoqui (BM Ardoi) – Fotografía: Luis González

En la segunda sesión, con una duración de 60’, la primera parte de la misma coincide con las demás, es decir, hay un calentamiento previo colectivo además del de las porteras, para pasar al trabajo táctico defensivo, tanto grupal como colectivo. Sería muy extenso explicar aquí la variedad de ejercicios, pero sí que trato de infundirles algo fundamental a nivel defensivo como es la actitud. Decía un maestro rumano que “la defensa es un estado de ánimo” y hay que estar siempre con el ánimo en lo más alto; si esto es así, tendremos muchas opciones de éxito. Posiciones base, desplazamientos, responsabilidades defensivas, comunicación… Finalizado el trabajo, los estiramientos ocupan el lugar que les corresponde para terminar la sesión.

En el tercer día, la sesión es de 90’ y la ocupamos en el trabajo ofensivo y la preparación del encuentro. Aquí incido en el trabajo táctico grupal más que en el colectivo, ya que, a pesar de tener preparada alguna forma jugada, le doy más importancia a lo que considero fundamental en el balonmano como es el 2×2 en las distintas zonas del ataque. Siempre utilizamos una acción previa como inicio de “algo”. Medios tácticos básicos como las penetraciones sucesivas, las permutas y los cruces, además de los bloqueos por parte de las pivotes, los considero fundamentales en esta etapa del aprendizaje. El resto, los voy introduciendo poco a poco, sin agobios, porque entiendo que el exceso de información en demasiadas ocasiones produce efectos negativos en el desarrollo de los partidos. Siempre he entendido y he hecho ver, que la imaginación tiene un componente importantísimo y hay que utilizarla hasta la saciedad, siempre dentro, lógicamente, de una disciplina táctica colectiva para evitar “desmadres”. Explico cómo juega el contrario y cómo vamos a hacerlo nosotras, pero siempre dando más importancia a nuestro trabajo que a contrarrestar al contrario. Si lo hacemos bien, si no cometemos demasiados errores el oponente tiene las de perder, aunque nunca debemos subestimarlo, pues dispone de armas para ofrecernos la máxima resistencia. Aquí aplico una perogrullada, “quien menos errores comete, más opciones tiene de ganar”.

Nerea Arzoz (BM Ardoi) – Fotografía: Luis González

Y queda ese día, o esas horas en las que el entrenador visualiza lo qué puede pasar, qué jugadoras va a alinear, qué árbitros van a dirigir el encuentro, en definitiva algo imprescindible en nuestro deporte: la toma de decisiones y la dirección de equipo.

En definitiva, el trabajo en esta etapa del aprendizaje lo baso en la insistencia, en la corrección, en la mejora paulatina, en la introducción del componente físico específico, en las repeticiones aunque en ocasiones supongan una rutina “aburrida”, pero entiendo que es la mejor forma de adquirir lo que persigo. No soy amigo de utilizar muchos ejercicios distintos con el fin de que las jugadoras se lo pasen bien, porque hay que empezar por abajo, por lo básico, hay que dominar los fundamentos elementales de nuestro deporte antes que meterse en complejos procedimientos. Ya tendremos tiempo más adelante siempre y cuando dominemos lo fundamental. No podemos hacer la casa por el tejado como he visto en muchos equipos de esta categoría e inferiores, en los que predominan esos procedimientos de los que hablo y no saben ni pasar ni recepcionar, y voy a ser duro con esto, y acusar a algunos entrenadores, sobre todo los más jóvenes, que solo buscan su propio éxito. La paciencia es la madre de la ciencia, y no por mucho madrugar, amanece más temprano. Tenemos una responsabilidad tremenda que es la de ser partícipes del desarrollo de unas personas en una edad compleja, difícil, y que si lo hacemos bien, nos podremos sentir orgullosos en el futuro, cuando acudamos a una pista y veamos en la misma a jugadores o jugadoras que han “pasado por nuestras manos” y sientes ese orgullo como si de un hijo tuyo se tratara. Yo, como soy muy mayor, me pasa con mucha asiduidad y he de reconocer que me hace sentirme muy feliz.

Como ya he comentado, este tema daría para muchas líneas, horas, exposiciones, reflexiones, pros y contras. En definitiva, y humildemente, me he limitado al trabajo que realizo, al igual que otros muchos compañeros, a lo largo de una semana. Unos dispondrán de más o menos recursos, pero seguro que todos lo que tenemos es algo que nos sobra, que no es otra cosa que ilusión. El día que la perdamos, el día que nos cueste ir al entrenamiento, mirar el reloj y poner cara de disgusto, mejor dejarlo, nuestros jugadores y jugadoras lo agradecerán.

Ainara Elizondo (BM Ardoi) – Fotografía: Luis González

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2 Responses

  1. Buen artículo Jokin. Cómo bien dices en esta etapa imprescindible el trabajo de técnica individual ofensiva, defensiva (muchas veces nos centramos en lanzar y fintar) y portería.
    Coincido en buscar en cada sesión un objetivo (ataque o defensa) y dentro de ello otro sub-objetivo (defensa 3:3, ataque a defensa 5:1, etc…).
    Añadiría un trabajo de resistencia aeróbica, si se puede integrado y si no fuera de pista. Y un trabajo de velocidad. Sobre el trabajo de fuerza lo complementaria, no lo dejaría solo en un trabajo de fuerza resistencia en circuito.
    Pero me ha gustado, es un tema y etapa que podríamos hablar durante horas.
    Yo en mi caso, también con un equipo cadete femenino, realizamos un entreno de 75′ trabajo ofensivo+propiocepción tren inferior y superior+core; un 2º entreno de 90′ de trabajo defensivo+resistencia aeróbica en pista; y un 3º entreno de 90′ de fuerza general+trabajo ofensivo.

    1. Gracias Alex. Cierto es que todo lo que dices de añadir lo hago, lo que ocurre es que he puesto un microciclo tipo que suele variar. Trabajo aeróbico y velocidad imprescindibles, tren superior e inferior, etc, pero como bien dices exponer todo eso en pocas líneas es complicado. Se puede hablar tanto y de tantas cosas… saludos

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