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Recio y diez más

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Refrán tan antiguo (y cierto) como pocos y aplicable a mil y una situaciones diversas. Ya sea a un adolescente que acaba de cortar con su novia o a un equipo de fútbol cuando pierde a un jugador insustituible. Pero si has llegado hasta aquí buscando leer un post sobre el desamor y como superar una pérdida, te has equivocado de artículo. Esto no es el !Hola! , más bien es un adiós. Y , en la vida como en el fútbol, un adiós implica el resurgir de nuevos protagonistas…

Tras una pésima planificación en el mercado estival de la presente temporada, Málaga y los malagueños han perdido a su referente, al faro que los guiaba. Ignacio Camacho se fue traspasado al Wolfsburgo por una cantidad cercana a los trece millones de euros. El equipo lo siente. Camacho es un jugador único. Prueba de ello es que su nuevo equipo le haya colocado la responsabilidad de ser capitán. Otra vez. Quien tiene madera, la tiene sea donde sea…

Ningún boquerón ni aficionado curtido en mil partidos de Liga Santander, podría imaginar una mejor dupla en el mediocampo del Málaga. Camacho-Recio. No quedan tan lejos los Toulalan, Iturra o Maresca ; pero sin duda alguna es más fácil jugar al lado de Cazorla o Isco en la etapa europea y con el dinero del querido y odiado a partes iguales señor Al-Thani. Luego llegó Schuster, el periodo de estabilidad con Javi Gracia y la convulsa temporada de Juande, Gato y Míchel. Solo tres futbolistas estuvieron en todas las temporadas anteriormente mencionadas. Uno es el mariscal Weligton. Adivinen los otros dos.

Esto no es una declaración de amor que pretenda despertar sentimientos (tristemente) escondidos. Es una declaración de guerra. Una guerra que ha de dirigir Recio. El paleño se ha erigido como la figura básica en el equipo y en el mediocampo del Málaga. Su garra, unida a su buen control y lectura del juego hacen del malagueño un pilar fundamental. Porque si alguien en este equipo se mata por defender estos colores, ese es Recio. Incansable como pocos. Ser de la tierra bien lo merece.

Su punto débil quizás sea el carácter. Algo que él mismo ha confesado querer controlar mejor. !Ojo! No cambiarlo. Cuando el equipo está roto, él sostiene con orgullo y dignidad su sudada camiseta de franjas azules y blancas. Su peso en el equipo es evidente. En una temporada pésima (no lo digo yo, lo dicen las estadísticas) el equipo solo ha conseguido ganar un partido. El último en La Rosaleda en la jornada 10. En el minuto 83 del pasado Málaga-Celta, Jony  cometió un penalti. Recio se lo pidió. Sabía que era su momento y que 25.000 personas estaban expectantes para alzar los brazos. Con júbilo o con resignación. Esa era la diferencia. A Recio no le importó.

Golazo. El Málaga ganaba 2-1 a 10 minutos del final y la culpa la tenía el malagueño. La celebración de Recio pareció ser un combate más de los muchos que este libra. Esta vez se trataba de ver quien celebraba con mayor pasión y sentimiento el gol. Si el 1-0 de Adrián o el 2-1 de Recio. Ya se imaginan quién fue el ganador. Nadie puede combatir con un malagueño de pura cepa. El momento en el que Recio se agarró de la camiseta, con la misma fuerza con la que los malagueños gritábamos el gol, dejaba ver las dos principales virtudes de las que dispone éste. Sacrificio y cojones. Los que hacen falta para dar cuatro voces y despertar del coma, salir de la UCI y regresar a planta.

Y sí. El Málaga está mal y es complicado sacar algo positivo de esta situación. Pero si los malaguistas no se rinden es precisamente por jugadores como él. Por jugadores por los que están dispuestos a presentarse tres horas antes a un partido y brindarles un recibimiento propio de Champions más que de un colista. Ese día , 29 de octubre, el Málaga ganó y convenció. Y lo hizo porque jugaron once “recios” futbolistas que no dieron un balón por perdido, y que metieron más intensidad y garra que talento. Así si se puede.

El domingo 19 hay otra cita importantísima ante el Deportivo, en la que no estará Recio por acumulación de tarjetas. Su baja se notará, pero de sus compañeros depende que el Málaga juegue con la misma intensidad que lo hace él. Porque actualmente el equipo, le pese a quién le pese, es Recio y diez más.

Málaga nunca se rinde.

Foto: Diario As

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