Análisis Ciclismo Sin categoría Tour de Francia

Froome, cuarto Tour a la defensiva

Este domingo acabó en Paris otra edición del Tour de Francia y en ella hemos vuelto a ver ganador al británico Christopher Froome en el podio, imagen muy habitual y que se repite por tercer año consecutivo, que se queda con 4 tours a las puertas del olimpo ciclista donde luchara por entrar el año que viene.

Pese a ser el ganador, este año las diferencias con sus rivales han sido muy escasas y las ha conseguido todas en las etapas cronometradas ya que en las jornadas montañosas no ha conseguido nunca abrir huecos e incluso algún día ha perdido tiempo y los días que parecía no ser el mejor como siempre ha tenido un gran equipo como es el SKY que ha sido siempre, un equipo fuerte al lado de su líder y no ha permitido ninguna concesión a sus rivales.

Para preparar este año el Tour de Francia, Froome decidió seguir el mismo camino que tan buen resultado le dio la temporada pasada, es decir que empezó en la Cadel Evans Great Ocean Race en enero, continuo con el Herald Sun Tour, también en Australia, en febrero donde ‘solo’ fue 6º en la general y en la etapa reina. Ahí tomo un descanso en cuanto a carreras para entrenar hasta el mes de marzo en donde tomo la salida en la Volta a Catalunya donde fue 2º en la etapa reina pero un error el día después quedando cortado le hizo perder mucho tiempo para acabar 30º en la clasificación general. En abril tomo la salida en el Tour de Romandia donde acabo 18º en la general final sin brillar en ninguna de las etapas.

Tras este primer bloque en el que por primera vez desde 2012 se quedaba sin victorias llegaba a comienzos del mes de junio al Dauphine dispuesto a revertir la situación y demostrar de nuevo que era el favorito número 1 para el Tour pero a la hora de la verdad solo pudo ser 4º en la general dejando ver que su estado de forma no era el de siempre de cara a la gran cita francesa y con otros rivales más en forma y con la vitola de favoritos incluso por delante de él ya que llegaba al Tour sin victorias finalmente.

3º en la 6ª etapa del Dauphine, su mejor resultado antes del Tour. Vía: letour.fr/criterium-du-dauphine/

Al comienzo del Tour en Dusseldorf, en la contrarreloj inaugural demostró que sin estar bien del todo, andaba más que sus rivales, o eso parecía sobre todo gracias a la lluvia y fue el mejor de todos los favoritos.

Al llegar a la 5ª etapa, primer final en alto de esta edición en La Planche des Belles Filles, todos esperaban que diese el primer gran golpe en la general, como siempre había hecho en sus anteriores victorias en el Tour pero pese a que cogió el maillot amarillo no pudo impedir que rivales como Fabio Aru, que se impuso en la etapa, Uran, Bardet, Porte o Dan Martin llegaran junto a el a la meta, estableciéndose así las primeras dudas sobre su estado de forma.

Lider en Belles Filles pero sin sentenciar. Vía: letour.fr

Avanzo la carrera hasta las grandes jornadas de montaña donde un Froome ya como líder se iba confirmando sobre todo tras el abandono de su gran rival Richie Porte y ver cómo tanto Alberto Contador y Nairo Quintana perdían mucho tiempo en la jornada de Chambery, pero no conseguía aumentar su diferencia y llegaba así al primer día de descanso con una ventaja de menos de 1 minuto, cosa a la que no nos tenía acostumbrados.

En los Pirineos veíamos algo inusual, Froome perdía el maillot en la jornada de Peyragudes en favor del italiano Aru, donde se vio su debilidad a falta de 300 metros donde sus rivales le reventaron pero lejos de ponerse nervioso continuo tranquilo, sabedor que con una contrarreloj de por medio era favorito aun aunque no le hizo falta puesto que fue capaz de recuperar el liderato en la jornada de Rodez.

Froome en la salida de Saint Girons, etapa 13. Imagen inedita con el maillot amarillo recien perdido. Vía: letour.fr

En las jornadas alpinas, ya algo mejor de forma se le vio intentar algún ataque e incluso en la jornada con final en el Izoard intento que su compañero Landa le acompañara en el podio y finalmente en la contrarreloj de Marsella, pese a que tuvo que correr con la mentalidad de ir a ganar puesto que corría el riesgo de perder el Tour, riesgo que otros años nunca tuvo, consiguió aumentar su diferencia para acabar con 54 segundos de ventaja con respecto al segundo clasificado, Rigoberto Uran.

Froome en la crono de Marsella. Vía: letour.fr

Este año hemos visto un corredor más defensivo, cierto es que su equipo, sobre todo Landa, Nieve y un gran Kwiatkowski, le han ayudado mucho, pero al no tener piernas para poder atacar se ha dedicado a defender la escasa ventaja que tenía con sus rivales de una manera muy buena y aparte también tirando de inteligencia a la hora de colocarse en el pelotón ya que fue así como recupero el liderato en Rodez. La verdadera duda está en que hubiera pasado si Quintana no hubiese corrido el Giro y hubiese estado en plenitud en Francia, o si Contador no hubiese sufrido las caídas que lastraron su rendimiento y sobre todo, si Porte, que parecía su gran rival, no hubiese tenido que abandonar.

Dudas todas que no empañan la victoria de un gran ciclista, rey del Tour que el año que viene buscara entrar en el club de los 5 en el que Anquetil, Merckx, Hinault e Induráin ya le esperan, pero antes veremos cómo ha recuperado de los esfuerzos del Tour en la próxima Vuelta a España, carrera en la que siempre lucha por la victoria y en la que seguro este año también estará entre los mejores.

Imagen destacada: www.letour.fr

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