Boxeo Crónica

Ward vs Kovalev 2, un golpe bajo para el boxeo

La revancha entre Andre “Son of God” Ward y Sergey “Krusher” Kovalev luego de la ajustada victoria del primero en noviembre de 2016, estuvo precedida de polémicas declaraciones por parte de ambos. Kovalev siempre insistió en que le fueron robados sus tres cinturones (WBA, IBF y WBO) y prometió “patearle el trasero” a Ward.

Ante un lleno total en el Mandalay Bay, en Las Vegas, Nevada, el combate, tal como se anticipaba, tuvo un comienzo vertiginoso, con Ward usando sus artimañas y amarres y Kovalev tratando de avasallar al “Hijo de Dios”.

El ritmo acelerado les pasó factura a ambos púgiles, que ya al inicio de la segunda mitad del combate se veían cansados. Kovalev se quejó de recibir golpes bajos, pero el réferi, Tony Weeks hizo caso omiso a sus reclamos. Las repeticiones de la transmisión televisiva dejaban ver algunos golpes conectados en la línea del cinturón, golpe que es legal -así se  les indica en las instrucciones finales antes de la pelea-, pero cuando ocurre esto los árbitros suelen ordenarle a los peleadores que suban sus golpes.

Al término del séptimo round, los jueces Dave Moretti y Glenn Feldman tenían a André Ward arriba en las tarjetas por 67 a 66, mientras que Steve Weisfeld tenía por ganador a Kovalev por 68 a 65.

Luego, cuando faltaba poco más de un minuto para el término del octavo round, Ward conectó un potente cruzado de derecha en la cabeza de Kovalev, que lo hizo tambalear. De ahí en adelante todo fue cuesta arriba para el ruso, quien no podía articular una buena defensa para los embates de un decidido Ward que estaba consciente de que era su momento. Nunca antes se había visto al “Krusher” en una posición tan vulnerable, se podía leer en su rostro una mezcla de cansancio, sorpresa y confusión, sin duda estaba en muy malas condiciones.

Fue así como lo llevaron hasta las cuerdas donde recibió tres golpes en la línea del cinturón que lo hicieron doblarse con una expresión de dolor en su rostro. Es ahí cuando el réferi decide intervenir, pero para sorpresa de muchos, no para permitirle recuperarse de los golpes bajos o entregar la cuenta de protección, sino para detener el combate y de esta forma decretar la victoria por nocaut técnico del campeón.

La polémica surgió de inmediato: ¿Estaba Sergey Kovalev realmente noqueado por una seguidilla de golpes limpios o se encontraba herido por golpes bajos? ¿Fue correcta la decisión de Tony Weeks?

Está claro que Kovalev no se encontraba bien al momento de ser detenida la pelea, no era capaz de defenderse, pero había recibido tres golpes en la línea del cinturón, el último de ellos fue evidentemente más abajo de lo permitido. Aun cuando el réferi no hubiera visto claramente donde aterrizaron los golpes, ya que Kovalev se giró, obstruyendo posiblemente la visual del guante de Ward, era notorio que los golpes aterrizaron muy cerca de una zona prohibida.

El criterio usado por Tony Weeks no fue el mejor, ya que, si desde su ángulo de visión no tuvo claro el lugar exacto de los golpes, debió haber efectuado la cuenta de protección y no tomar una decisión tan radical. Ya había sido duramente criticado en el 2014, cuando le detuvo la pelea a Alfredo Angulo tras recibir un uppercut de izquierda por parte del Canelo Álvarez en el décimo round. Es cierto que es mejor detener una pelea un segundo antes que un segundo después, tal vez Kovalev ya había recibido mucho castigo, pero también es cierto que si en vez de doblarse de dolor, se hubiese lanzado al suelo, le aplicaban la cuenta de protección y otra sería la historia.

Foto destacada: espn.com

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