Análisis Gimnasia Artística

Crónica de la Koper World Challenge Cup

El pasado 14 de mayo tuvo lugar en Koper, Eslovenia, la primera parada de la World Challenge Cup, una competición por aparatos que organiza la FIG con un formato similar al de la Copa del mundo. En ella se dejaron ver tanto caras nuevas en el circuito mundial, como gimnastas consagrados.

La competición masculina comenzó con el ejercicio de suelo, que dominaron los gimnastas estadounidenses, ocupando los dos primeros puestos del podio. El oro fue para Eddie Penev con una nota de 14.400, una dificultad de 6.1 y la mejor nota de ejecución, un 8.3.

Comenzó con una pirueta combinada con un doble mortal adelante en carpa con media pirueta. Sus diagonales fueron limpias, con las posiciones bien marcadas, clavadas y altas, a excepción de la tercera, a la que le faltó un poco de altura. Su compañero, Donnell Whittenburg, se llevó la plata con un 14.300 y un estilo completamente diferente al de Penev. Pese a contar con una mayor nota de dificultad, fue más impreciso en su ejecución. Comenzó con una pirueta y un doble agrupado adelante que, pese a su potencia, aterrizó algo bajo. La segunda diagonal, esta vez en carpa, la aterrizó mejor. Terminó con un doble mortal agrupado con una pirueta y media. El bronce debió ser compartido, pero las normas de desempate (la ejecución cuenta más que la dificultad) otorgaron el metal al holandés Bram Verhofstad, quien contaba con una buena nota de ejecución, sin embargo, menos dificultad que los americanos. Consiguió un total de 13.900, contando con una penalización de una décima por aterrizar su segunda diagonal, una combinación de media pirueta y doble pirueta, fuera del tapiz. Un ejercicio lleno de piruetas el del holandés.  El otro bronce fue para el brasileño Arthur Zanetti, que contaba con una décima menos de dificultad, pero no obtuvo penalización alguna y esta menor dificultad fue lo que decantó la balanza en su contra. Comenzó con un doble mortal carpado adelante, seguido de un mortal adelante y un doble agrupado adelante en su segunda diagonal. Terminó su ejercicio con un potente arabian doble, como el resto de su ejercicio, muy rápido y con numerosos mortales adelante. En el otro extremo, el israelí Artem Dolgopyat sufrió una dura caída en el Liukin (triple mortal agrupado atrás) que por suerte no le impidió seguir compitiendo.

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La final de caballo con arcos fue para el gimnasta local, Saso Bertoncelj. El esloveno ganó con una dificultad de 6.1 y una gran ejecución de 8.8, sumando un total de 14.400. En su ejercicio destacaron la altura de sus tijeras y la belleza del giro con una mano sobre un arco. Mantuvo un ritmo rápido en los desplazamientos por el caballo, con una pequeña apertura de piernas como fallo más evidente; sin embargo, en los giros sin desplazamiento bajó la velocidad, detalle que le dio gran dinamismo al ejercicio.

La plata la obtuvo el húngaro Zoltan Kallai, que comenzó con una doble subida de tijeras al apoyo invertido bastante vistosa. Mantuvo la cadera muy alta durante todo el ejercicio, pero tuvo una pequeña separación de piernas que deslució un poco el ejercicio. Su compatriota, Krisztian Berki, es un especialista del caballo y así lo demostró para alzarse con el bronce con una nota de 14.600. Se le atragantó un poco la segunda subida al apoyo, pero logró controlarla. Finalizó con una salida elegantísima.

La final no estuvo exenta de caídas, con las de Abu Al Soud (Jordania), Francisco Barretto (Brasil) y Bart Deurloo (Holanda), que les hicieron ocupar las tres últimas posiciones de la final.

En anillas, el campeón olímpico en Londres, el brasileño Arthur Zanetti, demostró seguir en plena forma llevándose el oro con una nota de 14.850 y una gran unión de elementos de fuerza. La plata, para el italiano Marco Lodadio, que hizo un alarde de contención en los elementos de fuerza digna de aplauso. Sin embargo, tuvo un pequeño problema en una de las planchas. El bronce fue para un correctísimo Kiu Chung. Fuera de las posiciones de podio, es digna de mención la salida de Donnel Whittenburg, un novedoso triple en carpa bastante comentado.

El salto lo ganó el israelí Andrey Medvedev, que pudo redimirse de su caída del campeonato de Europa que le costó un salto nulo. Su primer salto, una paloma con doble mortal adelante en carpa (salto que recibe el nombre de «Blanik», no tuvo una ejecución demasiado buena, pues separó las piernas al entrar al caballo, no marcó muy bien la posición de carpa y dio un pequeño salto en la recepción. El segundo salto, sin embargo, lo aterrizó lejísimos del caballo, con la carpa bien marcada y clavado. Fue un Tsukahara con mortal atrás en carpa.

La plata fue para el potentísimo Donnel Whittenburg, que sumó su segunda medalla con un Dragulescu muy alto y bien colocado con un pasito en la recepción; y con un Kasamatsu extendido con pirueta y media un poco más bajo que el primero y con un salto en el aterrizaje. El holandés Cassimir Schmidt se llevó el bronce con una paloma mortal adelante extendida con doble pirueta y media y otro Kasamatsu extendido con doble pirueta y media que clavó.

Eddie Penev, por su parte, consiguió el mejor salto de la final, un Yurchenko extendido con doble pirueta y media precioso y clavado, Sin embargo, su primer salto, falto de altura, no le permitió alcanzar las posiciones de podio. Como nota curiosa, los marcadores que indicaban el salto que realizaba cada gimnasta, eran manuales.

Donnel Whittemburg demostró ser un gimnasta completo consiguiendo el oro en  paralelas, pese a que no tenga el cuerpo propio de especialista en paralelas. Sin embargo, mostró un ejercicio sólido, con muy buena colocación y sin correcciones de manos. Realizó dos sueltas con pirueta muy vistosas que le ayudaron a conseguir una nota de dificultad de 6.3 y un total de 14.750. La plata del colombiano Jossimar Calvo estuvo lejos del ejercicio del estadounidense. Con un total de 14.100, estuvo bastante impreciso. No obstante, supo salvar el apoyo invertido sobre una banda. La salida tampoco fue buena.

El chipriota Marios Georgiou se lesionó en el campeonato de Europa, pero llegó a tiempo para logar un bronce en Koper. No pudo llegar a la vertical en el último apoyo invertido pero, obviando ese detalle, fue un ejercicio correcto.

La final de barra destacó por el estridente chirrido del aparato. En el oro hubo un empate entre el croata Tin Srbic y el Holandés Bart Deurloo, pero finalmente el metal dorado fue para el balcánico. El ejercicio del primero resultó un poco plano, pero con una dificultad alta gracias a las sueltas con agarres cruzados y los giros.  El del neerlandés, por su parte, contó con un doble agrupado atrás unido a una pirueta extendida que hicieron su ejercicio bastante más vistoso que el de su rival. Como nota negativa, sus codos doblados. El tercer puesto fue para David Vecsernyes. El húngaro mostró un molino a una mano que últimamente parece que está de vuelta. También fue muy bonita la suelta  con medio giro con agarre cruzado.

Finales Femeninas:

Las finales femeninas comenzaron con el salto, donde la brasileña Rebeca Andrade mostró su superioridad con una rondada flic-flac con medio giro y mortal adelante extendido con medio giro con el cuerpo muy extendido, el vuelo alto y el aterrizaje lejos del potro. Como nota curiosa, durante el vuelo lleva las manos pegadas a la cadera en lugar de cruzadas frente al pecho. Su segundo salto, igual de bueno (excepto por un pequeño paso en la recepción), fue una rondada flic-flac con doble pirueta.

La ganadora de la plata, la húngara Devai, presentó los mismos saltos, aunque un poco más bajos y con peor postura. El primer salto de la medallista de bronce, Teja Belak, fue una inversión adelante con media pirueta con una ejecución de menor nivel debido a sus piernas abiertas y sus rodillas dobladas. En el Yurchenko con pirueta y media, sin embargo, mostró una postura mucho más correcta.  Entre el resto de participantes, el Yurchenko con pirueta fue el salto más repetido.

En la final de asimétricas hubo otro empate entre Larisa Iordache y Elizabeth Black. Sus ejercicios, sin embargo, poco tuvieron que ver. Mientras que Iordache presentó una colocación casi perfecta y unas sueltas de mucha altura, Black apostó por aumentar la dificultad y descuidar la postura, con numerosas aperturas de piernas. Estas diferencias dieron el oro a la rumana y la plata a la canadiense. La brasileña Favia Saraiva se alzó con el bronce con un ejercicio correcto, algún codo doblado y un doble agrupado delante de salida que también mostró Rose Woo. Michelle Timm no tuvo su día, una caída la desplazó a la última posición. Tampoco fue el día de Fedorova, que no logró la fluidez esperada.

Iordache se llevó su segundo oro de la jornada en la barra de equilibrio, una final con una distancia abismal entre la rumana y sus rivales. Su único fallo fue un pequeño desequilibrio en la pirueta agrupada atrás que supo solventar sin problemas. A diferencia de lo que ocurrió en el campeonato de Europa, esta vez clavó la triple pirueta de salida. Un ejercicio fluido, con las conexiones bien marcadas, digno de la escuela rumana. La plata de Black, sin embargo, estuvo llena de pequeñas dudas y un desequilibrio en un giro. No obstante, mostró un mortal carpado adelante muy seguro. Thais Fidelis se alzó con el bronce gracias a la dificultad que le dan las conexiones a su ejercicio, pues la ejecución no fue nada limpia, gran desequilibrio y caída incluidos tras el arabian. El resto de las finalistas también fueron víctimas de las caídas, excepto Mokosova, que no llegó a caer pese a los numerosos desequilibrios.

Cerró la competición la final de suelo, que dejó tres medallas a tres estilos  propios. Carina Kröll eligió una música ganadora, «Hit the road Jack», con muy buena coreografía, pero con una cara que no la acompaña. En cuanto a la técnica, unos enlaces de giros muy buenos y unas diagonales muy altas. Eli Black volvió a aparecer en los puestos de medallas, esta vez en segundo lugar. Eligió una música moderna y una coreografía rara, pero original. Mostró mucha energía durante todo el ejercicio, desplazándose por todo el tapiz y finalizando con una doble pirueta. A Mokosova su baja nota de dificultad le fue suficiente para llevarse el bronce. Comenzó con un doble giro en L. Su tercera diagonal, la pirueta adelante, es digna de comentar. Un ejercicio con mucho potencial si mejora la dificultad e interpreta mejor la música. La final nos dejó con un mal sabor de boca, y es que Saraiva se lesionó en la segunda pirueta de su primera diagonal y no pudo continuar.

 

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En definitiva, una competición propia de principios del nuevo ciclo olímpico: ejercicios con potencial para aumentar la dificultad, pulir detalles de ejecución y ganar seguridad.

Los resultados completos pueden consultarse en la web oficial de la competición.

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