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Dustin Johnson doblega a un combativo Rahm en un partido con tintes épicos

El golfista vasco llevó hasta la extenuación al número 1 del mundo que necesitó embocar un putt ganador en el último hoyo para imponerse a un Rahm que nunca dio el partido por perdido.

No fue la mejor tarde de golf de Jon Rahm, probablemente el golfista español jugó los peores 18 hoyos del torneo, sin embargo, como dirían los sabios del lugar “hasta el rabo todo es toro” y Dustin Johnson dio buena cuenta de ello.

Rahm empezó muy sólido, dominando su partido como había hecho con todos sus rivales anteriores, con dos buenas oportunidades de birdie en el 1 y en el 2 que no consiguió materializar, pero fue en el hoyo 3, cuando un putt de apenas metro y medio largo para par, se escapaba, otorgándole la primera ventaja al norteamericano.

A partir de ahí, todo lo que pudo salir mal, salió, ese putt provocó un cortocircuito en el juego de Jon sin que pareciera tener solución alguna. Dos nuevos errores sumados a dos aciertos de Dustin le otorgaron una ventaja de 5 hoyos a falta de 10 por jugar. Imposible, esa era la palabra, los gestos de frustación y desesperación se apoderaron del español quien vagaba por la calle a merced de su rival, esperando el momento de dar la enhorabuena con la mayor de las sonrisas posible y la mayor dignidad de un joven de 22 años que cae ante el mejor jugador del planeta,  pero Jon… es Jon, de Barrika, del País Vasco, de España y Jon no había llegado hasta la final para agachar la cabeza y dar la enhorabuena al mejor golfista del planeta. Se puso el mono de trabajo y toda España con él, ganó el hoyo 9 y el 10 gracias a dos errores de su contricante y ya “llovía menos”, sin embargo, en el hoyo 12, cuando todo estaba de cara para continuar con la remontada, un error desde el centro de la calle y otro putt corto que se iba por el lateral parecían acabar con toda esperanza y el sueño de un país entero. Pero Rahm es especial, diferente, no es apodado “Rahmbo” por nada, siguió creyendo y todos con él, porque igual que había perdido el hoyo, porque no podía ganar el siguiente, eso debió pensar en el tee del 13 donde se lanzó a la desesperada a por el green con un soberbio drive y ganó el hoyo para volver a creer que era posible, un nuevo birdie en el 15 dejaba la desventaja en solo 2 hoyos y 3 a jugar.

Como dijo Jon, no se sabe si fue Seve, Dios o los dos juntos, pero en el 16 ocurrió eso que parece inexplicable, ese golpe que puede cambiar el devenir de un partido y no solo fue en una ocasión, sino en dos, primero en el segundo golpe atravesando los arboles por medio como si de un rayo se tratara, para devolver la bola al centro de la calle y, segundo con un estratosférico y meteórico putt, que toda España confiaba en que podía meter pero que como el propio jugador declaró, solo él sabía que lo podía meter y… lo metió para reducir la desventaja a la mínima expresión posible, uno abajo y dos por jugar.

Tras el empate en el 17, todo al 18, “all in” al último hoyo, la desventaja ya estaba recuperada pero había que culminar la remontada y como no, al igual que en el hoyo 13 el de Barrika se lanzó a por el green de nuevo con un majestuoso pelotazo que le daba una buena opción de ganar el hoyo y forzar un desempate. Sin embargo, el aproach no fue bueno, quizá esta vez los dioses estaban del lado americano, quien sabe, porque la bola se quedó colgando del piano, en el precipio a punto de caer pero no cayó, Jon todavía quería dar guerra y morir con las botas puestas, hizo su par y obligó a su rival a meter un putt cortito para ganar.

No pudo ser, esta vez no, pero nadie duda de que más pronto que tarde llegarán las grandes gestas del golf español con un nombre propio indudable JON RAHM.

 Foto vía: www.sportinglife.com

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