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Al borde del abismo

El mundo está muy mal, los habitantes de este planeta estamos perdiendo los valores, la conciencia y los estribos. Todo se traduce en violencia, tanto física como verbal y/o sicológica, y lo peor de todo es que no nos damos cuenta de que todo esto nos lleva a la destrucción del ser humano.

Hemos perdido el norte, bueno, lo están haciendo algunos cortos mentales que pululan por esos recintos deportivos haciendo gala de las peores versiones del ser humano, dando lecciones de machitos a base de sopapos, insultos y otras lindezas impropias de un país civilizado. Parece ser que la palabra, el diálogo, las buenas formas, han dado paso a la violencia más cruel nacida de la frustración de cuatro cafres que lo único que persiguen es la confrontación más vulgar con resultados francamente penosos.

Todavía tengo la carne de gallina cuando veo las imágenes de un partido de fútbol de categoría infantil celebrado en Alaró (Mallorca) en el que padres “modélicos” se enzarzan en una pelea descomunal digna de un reclusorio sudamericano. Golpes, patadas, insultos, gritos… y todo eso delante de sus propios hijos. ¡Magnífico estúpidos padres!, ¿es así como educáis a vuestros hijos? ¿tan importante es la victoria o la derrota como para caer en actuaciones tan lamentables como esta?

Estos hechos, u otros parecidos, se vienen dando con cierta frecuencia en algunos deportes, pero fundamentalmente en el fútbol. Cierto es que, igualmente, en nuestro deporte, el balonmano, también llegamos a ver algunos comportamientos deleznables, aunque, por el momento, las agresiones físicas no se han generalizado, pero día a día vemos una regresión tremenda en las actitudes de algunos padres que confunden el defender unos colores con la agresión la mayoría de las veces verbal. Hijos tenemos todos, o casi todos, que se han dedicado o se dedican a la práctica de algún deporte y que cada fin de semana nos apuramos para seguirles en las distintas competiciones, un momento en el que deberíamos emplearlo para socializar tanto con los seguidores de nuestro equipo como con los del contrario.

No voy a demonizar aquí a los aficionados, ya sean padres, amigos, o demás parientes e interesados porque sería injusto, pero sí que se observa una evolución negativa en el comportamiento de muchos de ellos, una crispación fuera de lo normal y unas ganas absurdas de confrontación que nada bueno nos va a traer. ¿Saben Vds cuál es el sentimiento de un niño cuando ve que su padre insulta desde la banda o la grada a un contrario o al árbitro, o se lía a tortas con otros padres? Yo he visto a niños pasar una vergüenza tremenda, llorar a lágrima viva y desear que su padre desapareciera del mapa para siempre jamás. ¿A dónde vamos a llegar? ¿qué intereses mueven a algunos cernícalos como los de este vídeo para llegar a esa situación tan caótica?

Tenemos una obligación que no es otra que hacer un mundo mejor educando a nuestros hijos en los valores del compañerismo, la amistad, el fair play, pero con semejantes demostraciones de violencia, no hacemos más que enterrar la esencia del deporte. Se deben tomar medidas drásticas contra este tipo de actuaciones, no sé muy bien cuáles, ni en qué medida ni por parte de quién, pero es evidente que la famosa frase de Ethelbert Talbot “Lo importante no es vencer, sino participar”, (mal atribuida a Pierre de Coubertin, creador de los JJOO) se va perdiendo en el olvido. Ahora todo pasa por ganar, no importa para nada o casi nada, la educación, las buenas formas… algunos no son felices si no “machacan” al contrario, lo humillan o lo reducen a la mínima expresión. Esto también es violencia, esa humillación deportiva tras un resultado de escándalo en la que muchos llamados entrenadores promueven en sus equipos. No hay que tener piedad con el contrario, hay que reducirlo a cenizas. Estas actitudes impregnan a muchos padres y se traducen en salidas de tono y expresiones chulescas de prepotencia indignas, como digo, de unos progenitores que deberían, ante todo, respetar al contrario, pero mucho más, a sus propios hijos.

Debemos luchar por erradicar cuanto antes a estos desaprensivos de nuestros recintos deportivos. Yo propongo a los clubes de toda índole y condición que se reúnan con los padres por lo menos un par de veces por temporada para dar unas pautas de comportamiento y evitar, en lo posible, sucesos tan truculentos y vergonzosos como el de Alaró. Nuestros hijos nos lo agradecerán, nunca es tarde.

https://www.cronicabalear.es/2017/03/batalla-campal-entre-los-padres-de-un-partido-de-infantiles-en-alaro/

Imagen destacada: Marianaquinteros09’s Blog – WordPress.com

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