Entrevistas

José Antonio Guerrero: «El Cádiz de los 80 formaba jugadores para Primera»

José Antonio Guerrero fue entrenador de fútbol en las categorías inferiores del Cádiz CF y fue el coordinador de la cantera gaditana durante muchos años a lo largo de su carrera. Guerrero ha sido de los trabajadores más antiguos del club y ha conocido a todos los presidentes que han pasado por la directiva desde que llegó a la entidad cadista en 1968 hasta su salida en 1994.

Ha formado a jugadores muy importantes en la historia del Cádiz y ha conseguido dirigir una cantera repleta de jugadores procedentes, en su mayoría, de la provincia. Futbolistas como Pepe Mejías, Juan José, Botubot, Mané, Chico Linares, Chano o Luque, fueron algunos de los que pasaron por las órdenes de José Antonio para algún día poder militar en el primer equipo y, así lo hicieron.

Durante más de dos décadas estuvo arraigado al deporte, arraigado al fútbol base, arraigado al Cádiz CF y, a pesar de este largo tiempo, José Antonio nunca se tomó el fútbol para vivir de él, sino más bien para vivir con él.

Tenía su verdadero empleo fuera de los terrenos de juego, pero la dedicación que le ponía al fútbol era inmensa. Cuando salía del trabajo iba a entrenar a partir de las seis de la tarde de lunes a viernes, compaginando el tiempo como técnico y, al mismo tiempo, como jugador del juvenil del Cádiz, aunque su faceta de futbolista se vio superada por la de entrenador muy pronto. Los sábados los aprovechaba para conocer y estudiar a otros jugadores, ver partidos de los rivales o también a seguir con los entrenamientos. Los domingos tocaba el mejor momento: o desplazamiento o partido en casa.

P: ¿Cómo empiezan tus acercamientos en esa trayectoria que te llevó a ser técnico de fútbol?

R: Empecé a entrenar a un equipo procedente del barrio de San Severiano de Cádiz, conocido como Centro Berman. Logré hacer un equipo infantil y jugábamos partidos contra otros colegios en la pista del antiguo instituto Valcárcel. Después, cuando volví de la mili, a los 21 años, llegué a las categorías inferiores del Cádiz.

P: ¿Se vio cortada tu afición como entrenador de fútbol por ir al servicio militar obligatorio?

R: Intenté que respecto al fútbol me perjudicara lo menos posible y logré organizar un equipo allí, en la mili. Le di coba al segundo comandante para que me diese permiso y lo conseguí, el fútbol me sirvió mucho para despejarme durante mi estancia como militar. Dirigí, como entrenador y jugador, a la cuadrilla de la corbeta e incluso jugamos un partido internacional en Tenerife contra la cuadrilla de Francia. Nos dieron un baño, nosotros nos alimentábamos muy mal y al haber navegado durante tantos días nos sentíamos muy débiles. Me tocó defender ante un extremo izquierdo que había sido seleccionado para la selección juvenil de Francia, así que imagínate el nivel que tenían aquellos militares franceses.

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P: Háblame de algunos de esos jugadores históricos que estuvieron bajo tus órdenes en las categorías inferiores.

R: Pues voy a empezar a hablarte sobre uno de los jugadores más especiales con los que trabajé. Se trata de Pepe Mejías, que jugaba en la posición de interior zurdo. Lo entrené cuando él tenía 14 años, desde el equipo infantil hasta el juvenil, donde pegó el salto al primer equipo con tan sólo 18 años y, posteriormente, fichó por el Zaragoza. También tuve la oportunidad de entrenar durante mi etapa en el infantil a Juan José, lateral diestro, que también saltó muy pronto al primer equipo y, además, jugó en el Real Madrid y fue seleccionado con la absoluta. Guardo buenos recuerdos también de Vicente Borrel, a quien también entrené en el infantil, pero no logró llegar al primer equipo, a pesar de que estuvo siendo codeado por el Barcelona y el Espanyol. Otro jugador importante era Botubot, a quien tuve la oportunidad de entrenar en el infantil, pero debido a su gran calidad, se marchó muy pronto al Valencia, habiendo jugado en el primer equipo del Cádiz tan sólo durante una temporada. Escobar, Mané, Linares o Chano también fueron entrenados por mí y se convirtieron en muy buenos jugadores.

P: Muchos de los jugadores de los que me hablas tarde o temprano se marcharon del Cádiz, ¿Por qué ocurría esto? ¿No estaban a gusto en el primer equipo?

R: Sí que estaban a gusto, pero en aquella época el Cádiz siempre traspasaba a algún jugador por dinero, porque siempre lo ha necesitado para poder ser solvente. Desde la cantera, producíamos jugadores para que jugasen en Primera División, no para Segunda B. El club tenía la necesidad de vender a jugadores rentables, por ello el Cádiz no te retenía, te traspasaba por una necesidad económica y es por eso por lo que venían tantos jugadores a nuestra cantera. El Cádiz era un puente de grandes jugadores. En el Cádiz tenían más posibilidades de salir hacia grandes equipos del momento. En esos tiempos salía mucha cantera y es imposible, que a día de hoy, con todos los medios que tenemos a nuestra disposición, y que antes ni existían, no salgan.

P: ¿Cómo eran los entrenamientos de José Antonio Guerrero con sus jugadores?

R: Tenía una forma bastante característica de compartir el fútbol con mis jugadores y hacía unos entrenos muy diversos. Por ejemplo, había calentamientos que los hacía de la siguiente forma. Primero empezábamos un calentamiento específico de 15 o 20 minutos. Uno de los ejercicios que les mandaba era hacer flexiones en un lado, y al otro lado había una piedra en el suelo y en cada flexión, cuando la terminaban, tenían que ir a por la piedra, tirarla y después volver al mismo proceso. Si les mandaba 50 flexiones pues tenían que lanzar 50 piedras. También hacía un circuito de spring físico-técnico en el que aprovechábamos los árboles del lateral del campo y los chavales tenían que ir esquivándolos y, finalmente, rematar a portería. Aprovechábamos mucho los medios con los que podíamos contar.

P: Una forma de entrenar bastante peculiar pero, ¿cómo preparaba este tipo de entrenamientos? ¿los aplicaba a partir de otros entrenamientos que veía?

R: Reconozco que mis entrenamientos eran bastante exclusivos. Otro de los entrenamientos que he aplicado ha sido a partir de ver cómo entrenaba a la selección de balonmano rusa. Esta selección entrenó durante un tiempo en el pabellón Portillo de Cádiz, imagino que por las condiciones de temperatura y demás. Pues bueno, yo iba a esos entrenos y tomaba nota de todos los ejercicios que los jugadores hacían con la mano, para yo después aplicarlo con el balón en los pies. Me inventaba los circuitos físico-técnicos a partir de los entrenamientos que hacían, yo tomaba nota de todo y la mayoría de ejercicios y movimientos los aplicaba.

También, aparte de los cursos que estudiaba como entrenador de fútbol, siempre me gustó investigar mucho, hasta investigué a fondo el penalti, más concretamente, el penalti indirecto.

P: ¿El penalti indirecto? ¿A lo Neymar? ¿Ha vivido alguna experiencia en la que haya decidido engañar al portero y tirar el penalti de esa forma?

R: El penalti indirecto yo lo apliqué en su día.  Y sí, tuve una experiencia en la que Pepe Mejías lanzó un penalti indirecto. Recuerdo que teníamos a favor un 4-0 en un partido de infantiles, en el que a Mejías, en esta categoría, se le notaba una superioridad indiscutible. Pues bien, nos pitaron un penalti a favor y decidimos tirar el penalti de esta forma, que previamente habíamos ensayado. En la pena máxima, López cedió muy sutilmente el balón a Mejías y éste consiguió anotar, pero el colegiado anuló el gol y tuvimos que repetirlo, consiguiendo marcarlo posteriormente.  Los árbitros de la categoría estaban muy verdes y nos hicieron repetir el penalti, pero al terminar el partido, me dirigí a la caseta del colegiado y le indiqué que revisara mejor el reglamento, explicándole que todos los libres directos se pueden convertir en indirectos, pero al contrario no.

P: ¿No le parece que este tipo de penalties pueden causarle al rival una mayor humillación y más cuando la victoria estaba ampliamente asegurada?

R: Pienso que es una falta de respeto, pero también considero que hay que saber cuándo ponerlo en práctica y cuándo no. Se puede aplicar cuando ya tienes el partido asegurado y quieres practicarlo. Pero según el reglamento es totalmente legal, es más, igual yo me aseguro más anotar un penalti así, que si lo lanzase directamente. Imagínate que en el partido de la final del Mundial, hay un portero que para el 70 % de los penalties que le han lanzado, pues ante una situación como ésta yo tendré que contrarrestarlo. Yo exprimía el reglamento al cien por cien.

P: De todos los jugadores que han vestido la camiseta del Cádiz bajo tus órdenes, ¿te quedarías con alguno en particular?

R: He tenido un gran número de jugadores muy especiales conmigo, pero si tuviera que quedarme con uno, por su calidad, éste sería sin duda alguna Pepe Mejías. No sólo por el aprecio que le tengo, sino porque es el único jugador que yo he visto que con un viento enorme de levante, conseguía que el balón siempre estuviera en sus pies. Tenía un control magnífico sobre la pelota. Amortiguaba, controlaba y orientaba al mismo tiempo. Tres acciones en una misma jugada. Era un futbolista clave en el once. He vivido muchos momentos con él y recuerdo muchas anécdotas.

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Pepe Mejías

P: ¿Podrías contarme alguna anécdota en concreto?

R: Una de las que mejor recuerdo y que siempre he solido comentar cuando he estado con él, fue en la etapa en juveniles. Era invierno y jugábamos en el Puerto de Santa María. Pepe Mejías estaba siempre muy unido a López y éste sabía en todo momento cómo estaba su compañero. Eran como primos. Yo ya veía a Pepe un poco raro respecto a otras ocasiones. Le pregunté a López qué le pasaba y me dijo que Pepe no tenía ganas de jugar. Para mí era fundamental que jugara Mejías, era medio equipo. Cogí y le pregunté, Pepe, ¿qué te pasa? A lo que él me respondió “nada míster, nada”. Le pregunté “¿quieres jugar Pepe?”, a lo que él me respondía con la cabeza baja y sin ganas: “Sí míster, tengo ganas…” Acto seguido, abro el agua fría de la ducha, el agua estaba helada, y le digo “Ya estás metiendo la cabeza ahí Pepe. Tú no tienes ganas de jugar, así que vas a meter la cabeza ahí y vas a salir al campo a jugar con ganas”. Se negó, pero finalmente metió la cabeza y, posteriormente, saltó al campo y metió tres goles. Yo me acuerdo que miraba hacia el banquillo y me miraba cómo diciéndome “que cabrón eres míster”.

P: ¿Y al mejor futbolista que hayas visto jugar en el primer equipo?

R: Al que mejor he visto jugar al fútbol no ha sido a Pepe Mejías, sino a uno de sus mejores compañeros, a Mágico González. Técnicamente Mágico era superior a todos. No digo que fuese el jugador más completo, pero sí el más técnico que yo he visto jamás. Él tenía una forma diferente de ver el fútbol, su concepto era la diversión, al igual que Pepe Mejías. El problema de Mágico era su irregularidad, era un bohemio. A otros jugadores se les habría sacado más partido, pero a González no, él entendía el fútbol de una manera diferente a lo que las grandes estrellas nos tienen acostumbrados. Era único.

P: Como bien has dicho, la cantera del Cádiz fabricaba a grandes jugadores con muy pocos medios, ¿por qué crees que ahora no suben tanto los jugadores al primer equipo como antes? ¿Y qué hacíais en la cantera para que pudieran llegar tantos jugadores hacia arriba?

R: Una de las principales consecuencias es que el rendimiento que se pedía antes no es igual que el de ahora. Ahora hay una mayor competencia entre los chavales que aspiran a ser futbolistas profesionales. Aunque soy de los que piensan que el futbolista no se hace, el futbolista nace. En mi época el Cádiz era solvente por la venta de jugadores. Revalorizábamos la cantera con jugadores de 18 años.

Lo que hacíamos era cuidar al jugador. Los juveniles entrenaban con el primer equipo los jueves y aquello les estimulaba muchísimo. Jugar en el Carranza ya ni te digo. Practicábamos una política de cantera pura y dura. También había que estar pendiente de los chavales, había que estar encima, lo importante es que se mantuvieran y, por supuesto, les motivábamos para que fueran al colegio.

Al jugador hay que descubrirlo cuanto antes. ¿Por qué crees que el jugador brasileño tiene tanta técnica? Porque tienen muchas dificultades en su medio de juego. Están acostumbrados a medios irregulares y si el joven supera esas dificultades será muy bueno en un terreno bien cuidado. Al futbolista hay que verlo en la calle, o en el colegio, que él se esté divirtiendo y, al mismo tiempo, jugando. Yo descubrí a muchos jugadores viéndolos jugar en los patios de los colegios. He sacado a jugadores de la calle, a quiénes veía dándole patadas a un balón, me acercaba a algunos de ellos y les decía que viniesen a entrenar el próximo sábado, ya que no tenían colegio, que se trajeran las zapatillas y si querían traerse a algún amigo también sería recibido.

P: ¿Hay algún jugador que haya llegado al primer equipo a través de alguna de estas propuestas que hacíais con los jóvenes?

R: Claro que sí. La forma en la que descubrimos a Botubot, que posteriormente militó en el Valencia CF y en la selección española, fue única. Miguel Ángel Botubot acompañaba a un vecino suyo a quien iban a probar para el Cádiz, y ese mismo día yo invité a los dos a venir a los entrenos.  Le pregunté a Botubot si le gustaba el fútbol, a lo que me respondió afirmativamente. Cuando le vi jugar en el infantil ya sabía que tenía actitudes para llegar arriba, sobre todo, en el sentido de anticipación, era un gran defensa. Era un jugador que medía 1,90. El Cádiz logró hacer un buen negocio con él y se marchó al Valencia. Compartió vestuario y minutos de juego con el mítico Kempes.

P: ¿Cuál ha sido el mejor momento que has vivido en tu etapa cadista?

R: Si hablamos del Cádiz en general, el mejor momento que viví fue el ascenso a Primera División en Elche. El Cádiz consiguió ascender a Primera División con 8 jugadores de la cantera, fue algo muy emotivo. A día de hoy es algo impensable que más de la mitad de la plantilla gaditana compongan tu alineación titular. Pues así era antes. Era un orgullo. Sentíamos los colores de verdad.

Pero yo también he tenido grandes momentos personalmente al cargo de mis equipos. Mi meta era poder llevar jugadores a la selección española desde la cantera del Cádiz. Llevar a un juvenil a Madrid, a la concentración de la selección española y que en Cádiz con 150.000 habitantes, de entre 20 o 25 jugadores que componían la plantilla de la selección española, uno fuese gaditano, eso era una satisfacción a nivel personal enorme. Hacer un jugador internacional desde el fútbol base es lo que máximo que hay.

P: ¿Cómo era la directiva del Cádiz en aquella época en la que pertenecías al club?

R: Pues sinceramente desde la directiva se llevaba una política muy buena. Uno de los mejores presidentes que recuerdo fue Gutiérrez Trueba, quien además hizo un buen trabajo en la captación de socios llegando a conseguir que se abonasen casi 20.000 aficionados. Con él ya se invertía mucho en la cantera del Cádiz. Después aparecería Manuel Irigoyen, con quien yo, personalmente, guardaba una relación muy buena. El presidente de aquella época, Manuel Irigoyen, me pedía recomendación de jugadores a quien poder fichar para traerlos a la cantera del Cádiz y convertirlos en buenos futbolistas, llevarlos al primer equipo del Cádiz y, si el jugador seguía progresando, nos interesaba mucho traspasarlo para poder seguir funcionando como entidad.

Ahora ya existe otra política, ya no es igual que antes. Todos los clubes se han convertido en Sociedades Anónimas, pero anteriormente eran los socios los que pagaban. Había otro tipo de negocio.  Como dije antes, yo conocí a todos los presidentes del club hasta que llegó el cordobés, Antonio Muñoz, quien vino con intenciones reales de negocio. Una vez que vino yo ya no quería saber nada de fútbol, a partir de ahí empecé a desvincularme del Cádiz después de veintitantos años.

P: ¿Alguna anécdota más sobre algún jugador más llamativo de lo normal que conocieras durante tu etapa?

R: Tengo una anécdota sobre Kiko Narváez bastante interesante. A Kiko lo trajimos al Cádiz de Jerez. Kiko era de Barrio Nuevo. Recuerdo que Kiko estaba viviendo en una pensión y estudiaba en el instituto Valcárcel y solía comer en la plaza Candelaria de Cádiz, en un bar que había por allí. El del bar me avisaba cuando Kiko había ido a comer y cuándo no. En el cuerpo técnico había muchas quejas porque, sinceramente, Kiko era un poco golfo. Total, aquello no se enderezaba y teníamos que tomar una decisión respecto a Kiko para que no influenciase al equipo. Estuvimos a punto de echarlo, pero recapacitamos a tiempo. Aquel Kiko era el Kiko civil, pero el Kiko deportista era un figura. Tirando faltas era muy bueno. Lo aprovechamos mucho, lo único que le hacía falta era un poco más de disciplina. Después lo traspasamos al Atlético de Madrid y gracias a su venta el Cádiz cogió un buen dinero para poder seguir siendo solvente.

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Plantilla juvenil del Cádiz CF en el campo de Cáceres en 1976

P: Después de haber vivido una época en un equipo en la que la situación era totalmente distinta a la de hoy, ¿cuál es tu opinión actualmente sobre el Cádiz CF?

R: Sinceramente, ya no lo sigo tanto. Le dediqué tanto tiempo de mi vida que ya no tengo la necesidad de interesarme de la misma forma que antes. Hago un seguimiento del equipo, pero ya no me influye en nada porque pienso que ya existen otros intereses que cuando yo trabajaba. Yo pertenecía a la entidad cadista por amor al club. Para mí no era algo profesional, pero sí sentía un sentimiento muy grande por el Cádiz. Yo siempre he querido transmitir a mis jugadores los colores de este equipo, a día de hoy eso no se hace, para mí el Cádiz ha perdido el encanto. Poca gente que pertenece al club siente de verdad sus colores, casi nadie. En ocasiones han querido invitarme a presenciar algún encuentro, pero siempre lo he rechazado, no quiero seguir unido a un club que ya no me representa. Los jugadores que ascendieron a Primera División en Elche, esos hombres sí que sentían los colores del Cádiz de verdad.

P: Hay cierto sector en el cadismo que piensa que la solución para volver a sentir este Cádiz como nuestro pasa por una refundación completa del club, ¿qué te parece esta idea?

R: El Cádiz a la afición la va a tener siempre, aunque reconozco que es un asunto muy difícil. El principal inconveniente que veo es que si desaparece y quiere volver a ascender a categorías superiores como Segunda o Primera, ¿necesitará convertirse de nuevo en SAD no? Entonces, ¿para qué vamos a volver atrás? Si las deudas le obligan a refundarse sí lo apoyaría. La afición no abandonará al Cádiz ni en regionales. Es más, sorprende que a día de haya tantos aficionados apoyando a su equipo cada domingo en el Carranza.

Eso sí, soy partidario de bajar hasta donde sea y, una vez las riendas del club las tome gente que de verdad le importa el Cádiz, tendríamos que potenciar que predomine la cantera en el equipo. A día de hoy lo que estamos haciendo es ayudar al negocio de estos empresarios que van y vienen. Antes se creaban puestos de trabajo en el Cádiz. En el Cádiz manteníamos a más de 100 chavales y, a partir de ellos se sacaban empleados del club. Había empleados para el infantil, había empleados para el juvenil, para el filial… Le estamos facilitando el trabajo a gente de fuera y podríamos cambiar la situación si de verdad nos lo propusiéramos.

P: ¿Y cómo crees que se podría cambiar la situación de la entidad José Antonio?

R: Pues reuniéndonos con los trabajadores del Ayuntamiento de Cádiz, que son los dueños principales del Estadio Ramón de Carranza. Cuando ha sucedido el cambio de gobierno en el Ayuntamiento, yo pedí una audición para dirigirme a la alcaldía y que pudiésemos hablar sobre el Cádiz. Quiero dirigirme al Ayuntamiento y conversar sobre esto, hablo con propiedad y, por mi experiencia, he conocido el funcionamiento de este club bastante bien. El Cádiz CF puede perfectamente crear puestos de trabajo y más en una ciudad que lo necesita mucho. El presidente que venga al Cádiz debe negociar con el Ayuntamiento una serie de condiciones que se le impongan desde aquí. Lo que negociaría, principalmente, sería si el Ayuntamiento le va a conceder al Cádiz el Estadio Carranza no debe hacerlo a cualquier precio, sino negociemos. Si tú quieres el Estadio y las instalaciones del Rosal y encima no vas a pagar ningún duro por esto, tú vas a hacer una plantilla con un 70% de jugadores que sean de la provincia de Cádiz. Y el dinero que inyecte el club irá para hacer puestos de trabajo. Los niños del Cádiz tendrían de nuevo una ilusión como la que se tenía antes, podrán ser futbolistas en el equipo de sus sueños. Tenemos materia prima, tenemos una buena cantera. No podemos dejar que venga un presidente y haga lo que quiera con el equipo, con la afición y también con el Ayuntamiento. Basta ya de facilitar el negocio a estos empresarios, basta ya.

Imágenes por: José Antonio Guerrero 

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