Análisis

Green tiene la llave de las Finales

El quinto partido de las Finales disputado la noche del pasado lunes estuvo marcado por la ausencia de Draymond Green, quien tuvo que cumplir un partido de sanción después de que la NBA entrara de oficio a revisar una jugada del cuarto enfrentamiento en el que él y LeBron James se enzarzaron cuando ya todo estaba listo para sentencia. La liga determinó como flagrante tipo uno la acción del ala-pívot lo cual suponía por acumulación la suspensión de un juego. Cierto es que el de Michigan no es ni mucho menos una “hermanita de la caridad” pero la NBA ha quedado en entredicho debido a la forma en que ha resuelto los acontecimientos. Más aún cuando en la eliminatoria anterior existían más argumentos que ahora para haberle sancionado.

De esta forma se llegó al encuentro a disputar en el Oracle Arena, cuestión de vida o muerte para los Cleveland Cavaliers, los cuales no defraudaron y han obligado a que la eliminatoria regrese de nuevo al Quicken Loans Arena para un sexto y de nuevo dramático partido. Si bien las dos principales estrellas del equipo de Ohio, LeBron e Irving, se combinaron para anotar 82 puntos en una completa exhibición, la ausencia de Green fue más que determinante.

Draymond es indispensable para entender a los actuales Golden State Warriors y su importancia dentro del vestuario no ha hecho más que crecer desde que Steve Kerr se hizo con el timón. El famoso Small Ball del equipo de la bahía pasa en todo momento porque el guerrero “23” esté sobre el parquet. No hay otro jugador en el equipo cuya baja sea tan determinante en este sentido y estamos hablando de una plantilla en la que juegan entre otros el MVP unánime de la temporada, Stephen Curry, y el MVP de las pasadas Finales, Iguodala.

El ex-jugador de los Spartans es la piedra angular del juego que despliega Golden State en ataque, el principal generador y encargado de distribuir la bola y buscar a los Splash Brothers tras los interminables bloqueos y movimientos sin balón que se producen a lo ancho de toda la pista. Es esencial en las rotaciones que emplea Kerr con quintetos bajos y sin él jamás hubiera existido el tan temible Death Lineup (Quinteto de la Muerte), el cual lleva destrozando a cual rival se cruce en su camino desde hace más de un año.

En el otro lado de la cancha no es menor su impacto. Jerárquicamente Iguodala es el principal defensor hablando desde un punto de vista individual y el encargado de defender por lo general a la mayor arma ofensiva del equipo rival, pero el bueno de Draymond no se queda a la zaga. Su sola presencia eleva el nivel de manera colectiva haciendo que la defensa sea un bloque compacto difícil de penetrar y capaz de hacer verdaderos estragos en los ataques rivales. Por decirlo de otra manera, él hace que cada uno de sus compañeros rinda por encima de sus posibilidades. Todos entienden que hay un bien común, el del grupo, de manera que el sacrificio incansable de Green en cada jugada es correspondido por sus colegas con la misma intensidad. La mayor y mejor característica en el apartado defensivo de los Warriors es la capacidad de realizar numerosos cambios de emparejamiento sin que estos supongan una ventaja para el contrincante, ya que van acompañados con ayudas eficaces en las que Green se alza como la mayor figura del ajedrez.

Por último está su carácter, el cual en esta ocasión le ha jugada una mala pasada. De hecho, es uno de los jugadores de la competición que más faltas anti-deportivas recibe. No obstante, su incansable ansia de victoria es fundamental en el quipo y es el pilar más importante en la contención de partidos que penden de un hilo. Es el alma del vestuario y sus acaloradas arengas en tiempos muertos de partidos en los que reman a contra corriente sirven para hacer reaccionar al resto de jugadores con el único objetivo de certificar un nuevo triunfo.

Son varios los datos y las estadísticas que confirman lo esencial que es este jugador para su equipo, pero hay dos que destacan sobre el resto. Green es el único jugador de la plantilla que ha estado presente en todas y cada una de las victorias que han conseguido este año. Nada más y nada menos que 88 hasta el momento. Ningún otro conjunto en la historia había ganado tantos partidos en una misma temporada. Otro punto demoledor a favor de Draymond es que con él en pista Golden State está 13 puntos por encima de Cavaliers y sin él están casi 10 puntos por debajo (ambos datos calculados respecto a 100 posesiones). Una diferencia demasiado grande como para tratar su ausencia en el último enfrentamiento como algo meramente circunstancial.

Después de los cuatro primeros encuentros, “The Dancing Bear”, apodo con el que era conocido en su etapa colegial, estaba en todas las apuestas (con permiso de Iggy) para ser el MVP si los Warriors conseguían hacerse con el anillo. Ahora esta posibilidad ha crecido sustancialmente después del último partido en el que la NBA no permitió a Green ser de la partida. Todos en Oakland esperan con júbilo la vuelta del jugador para el sexto, partido en el que con su regreso Golden State quiere cerrar la eliminatoria y el año. Draymond tiene la llave para conseguirlo.


Foto destacada vía: blogdebasket.com

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